TEATRO

"El lago de los cisnes" en la mesa de operaciones

Martín Inthamoussú prepara una revisión de este clásico.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Inthamoussú ahonda en la simbología. Foto: Fernando Ponzatto

El lago de los cisnes, en las manos del Ballet Nacional Sodre, vendió semanas atrás más de 22 mil entradas, siendo un éxito arrollador. La semana que viene, a partir del viernes, se presenta este clásico en una versión contemporánea, a cargo de Martín Inthamoussú. Dará tres únicas funciones en la sala mayor del Teatro Solís, el viernes 13 y sábado 14 a las 21:00, y domingo 15 de mayo a las 19:30. Entradas en Tickantel, desde $ 530 a $ 150.

"Mi versión tiene tres actos, transita el diálogo entre la danza clásica en cuanto a la estructura coreográfica y también la danza contemporánea en cuanto al lenguaje. Pasamos por todas las escenas de la versión clásica, en el mismo orden y con la misma narrativa. Por lo tanto hablamos de una obra de dos horas con dos intervalos. Creo que la caracteriza el llevar una historia clásica a un lugar de la cuestión. Cuestionar lo que se narra e intentar llevar el tema central del amor a un plano distinto al que se encarna en la versión clásica", explicó a El País Inthamoussú, quien analiza este clásico de la danza también desde su fuerte carga simbólica.

Y agrega: "Indagamos en la performatividad del amor, como le llama Judith Butler: es hacia allí donde queremos llevar la obra y su reflexión. Mostrar cómo se juega con lo blanco y lo negro de cada uno, quién decide qué mostrar y con quién: es el juego de esa seducción y qué pasa cuando el amor va en caminos distintos al que la sociedad impone. En la versión original esto se plantea como un hombre enamorándose de un cisne y nadie piensa que es un ballet que apologiza la zoofilia; simplemente estamos hablando de enamorarse de un diferente. Desde allí nos paramos para narrar esta historia", ilustra claramente el coreógrafo.

Sin embargo, el artista señala que el vínculo entre música y movimiento tendrá que seguir siendo un pilar."Si la música de Tchaikovsky no incide en la coreo y en los intérpretes, es que algo va mal. Es una maravilla de composición a la que no podemos quedar indiferentes. Tiene miles de matices con melodías que conmueven a todos. La verdad es que toda obra depende en gran medida del espacio sonoro que se plantee, y en este caso, empezamos con un gran trayecto a favor: una obra musical maestra, desde todos los puntos de vista, con una sensibilidad exquisita".

Una vez más, Inthamoussú trabajará en dupla con Gabriel Calderón, quien se hizo cargo de la dramaturgia, mientras que el montaje contará con aportes coreográficos de Braulio Carazzo y Valentina Salari en salsa y bachata, y Andrea Salazar en Pas de Quatre.

"Para mí el trabajo con Gabriel es vital para lograr tener un ojo externo. Es el que se ocupa de que aquello que queramos decir se diga claro y fuerte. Como espectador no me gustan las obras que necesito leer un manual para entenderlas: no me gusta el hermetismo escénico. No quiere decir que apuesta a la literalidad, pero sí a la claridad y a entender que hay un público con expectativas y con una formación —o no— que plasma en lo que ve. Gabriel en este caso ayuda mucho en la cohesión del discurso escénico y cómo se narra en escena", indica el coreógrafo.

El trabajo contará con el aporte en el terreno audiovisual de Miguel Grompone. "En este sentido, El Lago de los Cisnes que vamos camino a estrenar presenta una narrativa paralela a la de la escena a través de los videos, que está relacionada con lo que está pasando pero ayuda a una linealidad de la narración". El artista aclara, no obstante, que argumentalmente no cambió el sentido de este clásico. "Pero le damos una vuelta de tuerca final, que es interesante y puede generar nuevas lecturas", adelanta el docente y coreógrafo.

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