Teatro

Juana Viale, mucho más que una famosa

Una grata sorpresa para los aficionados al buen teatro. Porque cuando empezaron a correr los comentarios sobre la actuación de la actriz argentina Juana Viale en Montevideo, se pudo pensar que venía con una comedia entretenida, para que la vieran en vivo los que la siguen por televisión, o por las revistas de espectáculos.

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Césperes y Viale se presentarán en la Sala Verdi. Foto: F. Ponzetto.

Pero no: la mediática artista argentina se presentó desde otro lugar, vinculada a un texto exigente, y a un montaje tan creativo como difícil de cumplir desde el escenario.

De hecho, creo que en la sala, alguna gente que la fue a ver a ella, desde la mera admiración, o curiosidad, se pudo sentir un poco despistada. Porque la obra, en realidad, se inscribe más en un espectáculo de dramaturgia experimenta que en una comedia fácil para agradar con gags y recursos manidos.

El argumento, contado en dos frases antes de ver el espectáculo, podría ser el de una comedia ligera. Dos jóvenes dudan si son o no hermanas, y con el sobre del resultado del análisis genético, antes de abrirlo, discuten al respecto. Y a partir de allí, el autor plantea hasta qué punto el resultado de un examen de filiación puede variar el vínculo entre dos personas.

Pero eso es nada más que una pequeña parte de lo que Luis Barrales busca exponer en este brillante texto. Primero, por la forma. Lejos de ser una obra en la que una escena sucede a otra de modo lineal, el espectador presencia una secuencia de escenas que no consigue siempre ubicar con precisión ni en el tiempo ni en el espacio. También hay un interesante juego de metateatro, en el que por momentos las intérpretes transitan por otros niveles de ficción.

También el texto se dispara hacia un montón de temas, por medio de dos personajes trazados con mucha inteligencia, a los que el autor, a su vez, dota de ingenio y hasta franqueza. El tema del parentesco abre un campo de acción verbal por el que se reflexiona (y se juega también bastante) con la historia, la antropología, la lingüística, la filología, la sexualidad, la psicología y otras disciplinas aledañas. Además, mientras una de las protagonistas está vinculada a la biología, la otra lo está a la lingüística, hecho que da pie a un debate tan rico como entretenido e ingenioso, sobre cómo una persona se puede ubicar en el mundo y entre los demás.

La puesta en escena ofrece también recursos de mucho interés tanto a nivel visual como de desplazamientos de los actores y sus comportamientos sobre las tablas. Visualmente, desde un escenario austero, el montaje se vale de unos muebles con elementos transparentes y luces perfectamente ubicadas, para brindar todo un juego de reflejos, que de algún modo repiten el juego de sentidos del texto. Viale y Césperes, en ese contexto, actuaron a la par, dando vida a unos personajes inteligentes, lleno de fuerza. La actriz argentina no se valió de su fama para conquistar al público uruguayo, que la aplaudió por lo que vio sobre el escenario. Una tercera integrante ofreció música y sonidos en vivo, en una interacción que redondeó una gran faena teatral.

La sangre de los árboles [****]

Texto y dirección: Luis Barrales. Elenco: Juana Viale, Victoria Césperes. Música original y en escena: Ángela Acuña. Diseño: Rocío Troc. Teatro: Sala Verdi, Soriano 914. Funciones: hoy a las 21 horas y mañana en doble función, a las 19 y a las 21:15. Entradas: Tickantel, $ 300.

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