crítica: La casa de bernarda alba

Interesante como experimento

Una singular versión del gran texto lorquiano en El Tinglado

La casa de Bernarda Alba
La casa de Bernarda Alba. Foto: Alejandro Persichetti

La idea no deja de tener interés: tomar una obra que fue escrita para elenco íntegramente femenino, y hacerla con actores varones. De antemano se podría pensar que se trata de algo arbitrario, snob, para llamar la atención, para que el público vaya a ver de qué se trata. Pero no, no se trata de una experimentación escénica vana: tiene su sentido ver cómo opera ese cruce de géneros.

Y más con un autor como García Lorca, que tan bien entró en el espíritu femenino. Y en una obra como La casa de Bernarda Alba, que ofrece un abanico de temperamentos de mujer. Y el texto es llevado a escena (adaptado por Paco Sáenz, de La Encina Teatro, de Madrid) por medio de una modalidad interesante. Los actores se refieren a ellos en términos de “nosotras”, pero no adoptan ni voces ni gestualidades femeninas. Eso infiere fuerza escénica al resultado: los personajes siguen siendo mujeres, los actores que los animan, varones. Hay como un rico desdoblamiento, de los personajes, a los actores, y esa brecha se mantiene presente, insalvable, desde la primera a la última escena. A su vez, cada actor encarna al personaje femenino que le tocó representar desde su modalidad, fijando cada uno ese límite personal entre un género y el otro.

Además, en esta versión que se está haciendo en El Tinglado, hay una serie de aportes de la directora, Virginia Ramos, que enriquecen el resultado. Empezando por todo el marco escénico, que sin grandes gastos de dinero logra una armonía visual más que aceptable. En ella, los actores se manejan en un registro volcando al naturalismo, pero con algunos toques de antinaturalismo, en los que la puesta cobra una medida dimensión coreográfica. También por ese lado hay un esmero en el montaje, y el resultado es un espectáculo que invita a ser visto, también porque el tremendo texto lorquiano lo apuntala.

En los registros actorales, Bananita González encontró un rol que le permite exhibir sutilezas, que otros personajes de su larga carrera no le dieron. El protagónico, a cargo de Ricardo Couto, está bien logrado, aunque empañado por una larga serie de furcios, que llegaron a causar risa en medio del clima de tragedia.

Lógicamente que quien recuerda, por ejemplo, a Maruja Santullo y a Nelly Weissel -esta última en el rol de Poncia, que ahora hace Bananita González- en aquella versión que la Comedia Nacional hizo en 1982, verá este espectáculo con más nostalgia que entusiasmo. Porque no deja de ser un experimento escénico, que está por debajo de una buena versión tradicional.

ficha

"La casa de Bernarda Alba" [****]

Autor: Federico García Lorca, en versión de La Encina Teatro, Paco Sáenz. Dirección: Virginia Ramos. Elenco: Ricardo Couto, Bananita González, Rafael Beltrán, Maximiliano González, Andrés Pastorini, Fabrizio Puppi y Pablo Rodríguez. Vestuario: Leticia Sotura.
Escenografía e iluminación: Sofía Epíscopo. Coreografía: Luis Armando. Sala: El Tingaldo (Colonia 2035 - Tel: 2408 5362). Viernes, 2100. Entradas, $ 400.

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