Entrevista con Marianela Núñez

“Los ingleses llevan el teatro en la sangre”

La primera bailarina del Royal Ballet se presenta hoy en el Sodre en una gala de primer nivel

Marianela Núñez
Marianela Núñez, estrella del ballet. Foto: Difusión

Seguramente sea una velada inolvidable para el público de ballet. La primera bailarina del Royal Ballet, Marianela Núñez, se presenta hoy a las 20.00 en el Auditorio Nacional del Sodre, en una gala en la que buscará desplegar el talento que la llevó a los mayores escenarios del mundo. “Voy a hacer un programa acompañada de varios bailarines de Argentina, y vamos a estar presentando pasajes del repertorio clásico, en formato gala. Estoy haciendo una gira por Argentina y también queríamos venir a Uruguay: este año además celebré mis 20 años en la Opera House, así que quería celebrar también un poquito eso con el público uruguayo y argentino, extendiendo ese festejo que se me hizo en Londres”, contó la bailarina a El País.

La artista se presentó este mes con La viuda alegre, con el Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires, en las funciones con las que se ha despedido de los escenarios a su pareja, Alejandro Parente, quien a su vez es parte de ese teatro desde hace 30 años, y será hoy partenaire en el mayor escenario del Sodre.

“El Royal Ballet es la compañía, y la Opera House es el teatro, mi casa. Por eso yo digo que el Royal Ballet es mi familia y la Opera House es mi casa”, comenta la encantadora bailarina, que luego de su presentación en el Sodre, volverá a Londres a trabajar, y de allí enseguida viajará a Italia, para protagonizar La bella durmiente con el Ballet de la Ópera de Roma. Y en setiembre, protagonizará la Gala de Ballet de la Fundación Hortensia Herrero, dirigida por Gema Casino, en el Palau de les Arts Reina Sofía, donde interpretará el pas de deux de El corsario, con Vadim Muntagirov, y una coreografía sobre tango, junto a Parente. En medio de su apretada agenda, Núñez se hizo un paréntesis para hablar con El País.

-¿Cómo es para vos trabajar para el público de Londres?

-Es un público increíble, que sabe mucho, que asiste mucho. Yo allá tengo un público que me sigue desde que tenía 16 años, desde que entré a la compañía, y es un público que me ha visto crecer. No solo como artistas, también como persona. Y ellos están ahí, constantemente, a sala llena. Y es un público que uno nota que sabe lo que está viendo. Es muy apasionado por el arte, y por eso es un placer haber desarrollado mi carrera ante ese público.

-¿En el día a día de trabajo en la Opera House notás el peso de todo lo tradicional?

-La tradición es la base de todo allá. Es algo que fui aprendiendo en estos 20 años, y que le tengo mucho respeto. Estoy agradecida de haber desarrollado mi carrera en un lugar donde se respete tanto la tradición. Los ingleses en eso son fenomenales: respetan el pasado, con amor y cariño. Y a su vez están a full en el presente, en todo lo que están haciendo y desarrollando. Y piensan mucho en el futuro. Miran mucho hacia adelante. Tienen un balance perfecto. Y por eso logran lo que logran. Yo aprendí muchísimo de eso, y el día de mañana si llego a dirigir una compañía, espero tenerlo muy presente. Eso de respetar el pasado, vivir el presente y mirar al futuro.

-¿Eso acá en América Latina se tendría que tener presente un poco más?

-Sí, sobre todo lo de respetar las tradiciones. Yo no puedo opinar mucho porque hace 20 años que trabajo allá. Pero la gente me hace esos comentarios: saber respetar es todo. En Europa entera se ve eso, en la arquitectura, por ejemplo, también. Allá nadie tira abajo un edificio porque sea viejo. Al contrario: lo embellecen, y la ciudad sigue avanzando. Eso se ve en el día a día.

-Se dice que a los grandes artistas les abren todas las puertas, ¿te pasó eso en Londres?

-Sí, realmente he conocido gente que nunca pensé que iba a conocer. La Reina, el príncipe Carlos, la princesa Margarita. También actores y artistas, y lugares del mundo que nunca me imaginé poder conocer. Tuve la oportunidad de estar dos veces en el Palacio de Buckingham invitada por la Reina, una vez en una recepción para los seis mejores artistas en Gran Bretaña. Fueron cosas fantásticas, y obviamente antes te dicen bien todo el protocolo, cómo hay que ir vestido, como hay que saludarla. Hay como un manual de instrucción.

-Contame un poco más de eso, ¿cómo tenés que ir vestida?

-Eso depende de la recepción, no siempre es el mismo protocolo. El saludo, sí: obviamente uno espera la mano, hace una pequeña reverencia, y siempre es ella quien inicia el saludo y habla. Uno no puede llegar y extender la mano. Igual, yo he visto situaciones de gente que se pone nerviosa, y extiende la mano, y habla primero. Y ella sabe que la gente puede que esté nerviosa, tratando de hacer todo bien. Y no pasa nada, son increíbles.

-¿Hoy el público que asiste a la Opera House es de nivel social más bien alto?

-No, de todos los niveles sociales, eso es fantástico. Eso es de las cosas que más llama la atención. También es porque el Opera House está preocupado constantemente por llegar a todos. También por eso hacemos las funciones transmitidas por cine, porque ellos quieren seguir abriendo el mercado. Y para la gente que no se anima a ir al teatro porque cree que no es su ambiente, o para los que viven muy lejos de la sala, o por una cuestión económica, esto de los cines ha abierto mucho las puertas, expandiendo el público de ballet aun más. Y cuando se hace, las salas de cine están llenas. De las once, o más, producciones que hacemos al año, seguro que seis títulos llegan al cine. Y algunos se pasan a Dvd.

-¿Sentís que se pierde mucho al verlo en cine?

-Obviamente, el teatro es el teatro. Y la magia de ver un espectáculo en vivo es increíble. Pero con el cine lo que tenés es que ves detalles, que en el teatro uno pierde. Hay primeros planos, que te permiten ver las expresiones de los bailarines más de cerca. Y no solo de la pareja principal, sino de cosas que están pasando en un rinconcito del escenario. Y en estas transmisiones, al pasar entrevistas de los artistas y de la gente que está detrás de escena, permite conocer también entretelones.

-El ballet en Londres, tradicionalmente ha desarrollado mucho los aspectos teatrales.


-Sí, eso es algo por lo que yo quise desarrollar mi carrera allí. Los ingleses llevan el teatro en la sangre. En eso ellos son los masters. Y la fusión que hicieron entre la danza y el teatro es maravillosa. Es parte de esa tradición que se respira. Y hubo dos maestros, como Frederick Ashton y Kenneth MacMillan, que nos han dejado un gran legado con sus coreografías. Y ahora tenemos tres coreógrafos residentes que siguen esa línea: Christopher Wheeldon, Wayne McGregor y Liam Scarlett, que han creado piezas de enorme teatralidad.

-Tu llegaste a conocer a Ninette de Valois, fundadora del Royal Ballet.

-Sí, cuando yo llegué a la escuela, se le estaba por festejar su cumpleaños número 100. Hicimos una función de la escuela y la compañía juntas, y yo llegué a bailar un pas de deux de MacMillan para ella. Era una mujer muy fuerte, se la notaba todavía su fortaleza. Me acuerdo que en el ensayo general hacía comentarios en voz alta, y señalaba lo que no le gustaba con énfasis. Ella fue un ejemplo, y actualmente, que a la mujer se la está celebrando tanto, es significativo tener presente todo lo que hizo en aquella época, logrando fundar el Royal Ballet.

Marianela Núñez
Marianela Núñez llega al Sodre. Foto: Carlos Vilamayor

“Fue uno de los hechos que fue abriendo mi camino”

El programa de la gala de esta noche, a las 20.00, incluye un recorrido por las principales obras clásicas y contemporáneas, con segmentos de pasajes exquisitos de Lago de los Cisnes, La Esmeralda, La fille mal gardée, El corsario, Kicho, Coppelia, Carmen y Raymonda. En Montevideo, Nuñez se había presentado anteriormente el año pasado, invitada por Julio Bocca, para presentarse en Cascanueces, en el rol de Clara. Antes la bailarina se había presentado en un contexto bien distinto, en otro punto de su carrera. “La primera vez que bailé en Uruguay fue hace mucho tiempo, quizá en 1996. Yo tendría 14 años y bailé con Maximiliano Guerra. Era la primera vez que bailaba con él, y para mí fue una gran chance, uno de los hechos que fue abriendo mi camino y mi carrera”, recuerda.

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