El BNS cierra por lo alto su aniversario

Un hito en el ballet y la cultura local

El estreno de “Romeo y Julieta” el pasado jueves marca la gran madurez del cuerpo estable.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La coreografía de MacMillan hizo lucir a los bailarines y técnicos del Ballet Nacional del Sodre.

La ópera y el ballet son dos disciplinas artísticas que crecen y se desarrollan desde el Renacimiento y el barroco, concretando dos formas tan originales como excéntricas de arte escénico: en un caso el canto, en otro la danza, desplazan el protagonismo del recitado. Pero más curioso que el surgimiento y desarrollo de ambas, lo asombroso es que hoy se sigan practicando, y que continúen fascinando al público, y además, también lejos de aquella Europa que las vio nacer. Esa especie de milagro tuvo el pasado jueves uno de sus momentos más felices para la cultura uruguaya, con el estreno de esta versión de Romeo y Julieta que dejó fascinado al público. Contó Julio Bocca, director artístico del Ballet Nacional Sodre, que luego de la función de estreno, le dijo a los bailarines: "Con el estreno de Romeo y Julieta ya terminó el período de aprendizaje: ahora tenemos que volar a ir por más".

Y efectivamente, el punto de madurez que mostró la compañía oficial con este título es enorme, tanto en los aspectos visuales de la escena como en los coreográficos. Hay evidentemente un mérito significativo, que pertenece en buena medida al pasado, y tiene que ver con la hermosa coreografía del maestro escocés Kenneth MacMillan, que despojó a la mayor historia de amor de la literatura de todo acartonamiento, y la dotó de impresionante frescura y emotividad.

Lógicamente que también hay un mérito muy considerable de parte de Bocca y su equipo, por concretar presentar esta obra acá, y de los repositores, Patricia Ruanne y Gary Harris, por trasladar los lineamientos de la coreografía al escenario del Sodre. En ese sentido, el ballet tiene un elemento internacional, que permite de algún modo hacer renacer una creación en otra cultura, sin que pierda el encanto del original. Eso en teatro, no se puede dar.

En los aspectos coreográficos, uno de los puntos que más llamó la atención son las coreografías que protagonizan Romeo y Julieta, donde realmente esta última vuela en los brazos de su partenaire. Por supuesto que María Noel Riccetto estuvo exquisita, y su maestría se notó especialmente si se compara lo que fue el pasaje donde la enamorada baila bajo el balcón, como una joven llena de brío, y cuando lo hace en la cripta, ya bajo el efecto de la trágica poción. Hay una relación entre la danza y el amor, y otra entre la danza y la muerte, que la grandiosa y audaz coreografía expresa de modo asombroso.

El espectáculo va hasta el sábado 27, pero todas las funciones ya están agotadas. Fotos: AFP
El espectáculo va hasta el sábado 27, pero todas las funciones ya están agotadas. Fotos: AFP

Junto a la eficacia de todo el cuerpo de baile, otro aspecto insoslayable es el marco escenográfico y el vestuario, que brindan un clima de época, desde una factura riquísima en colores y diseños sumamente creativos. Las escenografías, muy buenas, se van sucediendo con interés y creatividad, apelando a técnicas de tipo tradicional, en algún caso con interesantes juegos de tramoya. El vestuario, que conviene ver de cerca, es un ejemplo de cómo los diseños para ballet pueden ser tan variados como originales y bastante coloridos. Y lo más asombroso es todo el color del conjunto, que tiene la factura de una pintura antigua.

Todo en la función del estreno anduvo perfecto. La orquesta recorrió con precisión la partitura de Prokófiev, bajo la dirección de Martín García. El trabajo de luces fue también genial, ayudando mucho a crear los climas. Y cosa poco frecuente en el ballet, la tragedia amorosa pudo emocionar hasta las lágrimas. Porque Romeo y Julieta no es una mera historia de amor, tiene un trasfondo político (la rivalidad de dos familias poderosas), que le confiere una dimensión mayor. Y el carácter histriónico que esta versión presenta, es otro de sus atractivos.

El Ballet del Sodre ha presentado muchas veces la triste historia de los amantes de Verona. En 1950, por ejemplo, la hizo en el viejo Estudio Auditorio, con música de Tchaikovsky y coreografía de Serge Lifar, protagonizada por Lolita Parent y Max de Balzar. Al promediar los años sesenta, el mismo título lo protagonizaron Tola Leff y Raúl Severo, y en 1972, luego del incendio del Auditorio, fue presentado en el Teatro Solís, con música de Prokófiev, en una versión con coreografía de Eduardo Ramírez y decorados de Carlos Carvalho, con música grabada.

Ahora, al cumplir 80 años el Ballet Nacional Sodre, este espectacular Romeo y Julieta, con localidades agotadas antes del estreno, da cuenta de un hito, y del crecimiento y excelencia con que la compañía viene transitando esta segunda década del siglo XXI.

Foto: AFP.
Foto: AFP.

Tres Julietas rotarán en 14 funciones.

Tres elencos de primeros bailarines rotarán a lo largo de las 14 funciones de este "Romeo y Julieta". María Noel Riccetto será la Julieta de mañana domingo, del martes 15, del jueves 17, del miércoles 23, y de la última función. El mismo rol lo desempeña Gabriela Flecha y Nina Queiroz encabezando uno y otro elenco restante. También se cuenta con la presencia de Denys Nedak, bailarín invitado, de origen ucraniano, que encarnará a Romeo en las funciones del miércoles próximo, del viernes 18 y del domingo 20.

Romeo y Julieta [*****

Coreografía: Kenneth MacMillan. Música: Serguei Prokófiev. Libreto: Basado en la obra de Shakespeare. Repositores: Patricia Ruanne y Gary Harris. Orquesta: Ossodre. Director musical: Martín García. Escenografía y vestuario: Paul Andrews. Diseño de iluminación: John Read. Sala: Auditorio Nacional Adela Reta. Funciones: hasta el 27 de diciembre. Localidades agotadas.

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