Teatro para la semana

Una historia dura contada con canciones

Luis Trochón habló sobre Postales, que estrenó el miércoles

Postales, dirigida por Luis Trochón
Postales, dirigida por Luis Trochón, es de Laura González Cabezudo ganadora del primer Concurso de Autores de Teatro Musical en 2015

Postales es creación de Laura González Cabezudo. La cantautora y actriz se presentó en el primer Concurso Uruguayo de Autores y Compositores en Teatro Musical, en el año 2015, y su obra fue una de las dos ganadoras. Ahora, Luis Trochón la dirige y lleva a escena de la Escuela de Comedia Musical, donde va los miércoles y jueves a las 20.45 con entradas a 350 pesos que se pueden comprar en la boletería de la sala.

“Cuando se piensa en hacer un musical, siempre surgen los grandes títulos”, dice Trochón a El País, pero el musical puede ir más allá de Los Miserables o de El fantasma de la ópera. Otra cosa que le preocupaba al director cuando promocionó el concurso, fue la falta de un acervo de espectáculos de teatro o comedia musical uruguayos. “Ideamos esto como un granito de arena para posibilitar que autores y compositores pudieran entusiasmarse y crear”, explica.

Y Postales, una obra que remite a la Dictadura cívico-militar en Uruguay, permite desmitificar la idea generalizada, “injusta”, del musical como género de temáticas pasajeras, de brillos, plumas y humor. A Trochón le parece necesario hacer énfasis en el hecho de que es teatro musical y no comedia, “es una obra dura”, remarca.

La historia, que va desde 1967, cuando muere el presidente Oscar Gestido y asume el vicepresidente Jorge Pacheco Areco, y llega hasta el plebiscito de 1980, está contada a través de postales, de escenas que se suceden entre movilizaciones estudiantiles, marchas de trabajadores, conspiración desde centros de poder, explica el director y añade: “Son miradas, muchas veces discutibles y opinables sobre años que fueron complejos, convulsionados. Postales permite acercarte a eso, para que después cada uno saque sus propias conclusiones”. Además, Trochón reconoce que desde antes de llegar a la obra, cada uno carga con su filosofía y opiniones políticas que también tiñen el acercamiento y el sentir del espectador hacia el espectáculo.

Más allá de la carga emocional de cada uno, está también la diferencia generacional y desde ahí el director sabe que se enfrenta a dos públicos distintos. Están los que vivieron aquellos momentos, a los que la obra los hace revivir recuerdos; están los jóvenes, “y no tan jóvenes”, que no lo vivieron y que, sea por desinformación o -a Trochón le preocupa este punto - por desinterés, no conocen lo suficiente. Entonces, Postales, que no pretende ni quiere ser una clase de historia, acerca una mirada que puede despertar curiosidad en los que parecen estar más lejos.

En este musical las canciones no interrumpen la armonía del desarrollo dramático del texto, son una continuación. “Sí aparece mucha música, música que tiene que ver con el contexto latinoamericano, particularmente con el uruguayo. De pronto tenés milongas, vidalitas, zambas o candombes, y entonces irrumpe un rap”, explica Trochón.

El criterio para la puesta en escena teniendo en cuenta la temática, fue presentar un espectáculo “minimalista, despojado, desde el punto de vista de todos los rubros”, aclara. La música, por ejemplo, es en vivo pero sin ningún equipo de amplificación, transmite la atmósfera de tocar en el living de una casa. La amplificación tampoco es necesaria, porque se optó por llevar al público sobre el escenario, para generar un ambiente íntimo, lo que permite un total de 50 espectadores. “Las personas se sienten muy adentro de la historia. Tienen a los intérpretes al lado, ven, sienten todo y quedan envueltos en la historia, aunque no interactúan con ellos”, señala.

Estrenaron el miércoles pasado y ya tuvieron dos funciones, aunque Trochón considera que no es tiempo suficiente para “tomar el pulso”, se alegró de ver que la gente salió conmovida de la sala e ilustra: “¿Viste cuando ves a las personas salir con ese brillito en los ojos? Creo que es lo que uno pretende con cualquier espectáculo, que el público salga distinto a como entró, que le haya pasado algo, que lo mueva un poquitito de su lugar y lograr eso creo que es un paso importante”.

“El poder de conmoción que tiene la música es insustituible”, piensa y defiende el artista que, cuando dirige, lo hace con un criterio musical y no teatral. Así, Postales, como acostumbra Trochón, es un espectáculo donde hay “ritmos, timbres y colores distintos”, y, en este caso en particular, tiene la ilusión de rescatar la importancia de tener memoria y también de tener “determinadas fantasías que están buenas”, concluye.

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