ESTRENO

"Dos hermanas", una serie web de teatro en vivo entre Montevideo y Río de Janeiro

Leonor Chavarría y Florencia Santángelo protagonizan esta serie teatral que se estrena hoy en el canal de YouTube de la Sala Verdi, y va en vivo

Leonor Chavarría
Leonor Chavarría

La llegada de Dos hermanas es, a priori, una de las propuestas culturales más interesantes de las generadas en este período sin espectáculos públicos, por los lenguajes que cruza. Es difícil encasillarla, pero se la puede presentar como una serie teatral que irá en vivo por YouTube y que sucederá entre dos países.

Nacida de las costillas de Latencia, una obra de teatro estrenada en 2018 que sucedía en dos salas en simultáneo: en una de Montevideo y en otra de Río de Janeiro, con dos actrices que interactuaban a través de videollamada. Ahora, la dualidad es la misma y las protagonistas también —Leonor Chavarría y Florencia Santángelo—, pero la experiencia es diferente.

“El móvil ahora fue volver a esa herramienta, pero ya desde la virtualidad total, porque no tenemos público. Hay teleespectadores”, resume Chavarría sobre el origen de Dos hermanas, escrita por Anthony Fletcher, dirigida por Claudia Sánchez e impulsada por la Sala Verdi.

La ficción va sobre dos hermanas en dos ciudades distintas, y lo que se genera cuando un intruso irrumpe en el apartamento de una de ellas. Se estrena hoy en vivo a las 20.30 en el canal de YouTube de Sala Verdi, y seguirá por tres viernes más; cada entrega de alrededor de 20 minutos, quedará online durante una semana.

“El espectador ve como si fuera una conversación de Zoom, pero eso está intervenido en vivo por Claudia, la directora. En este formato se está más cerca del lenguaje de cine, pero teniendo en cuenta que el actor está trabajando en vivo con su cámara, solo”, explica la protagonista. En ese sentido Chavarría, que también fue parte del elenco de la experiencia teatral Amor de cuarentena, dice que hubo mucho ensayo detrás para ajustar desde la luz y los volúmenes del audio hasta lo que abarcan los planos, para que todo salga perfecto.

—¿Como actriz, tenés que enfocarte en otros aspectos, en otros detalles a la hora de hacer teatro desde la pantalla y sin público en vivo? ¿La atención se pone en otros lugares para que el mensaje llegue?

—Ha sido un proceso. Quizás como actor uno trabaja desde lo técnico primero y después desde el lado sensible, y en esto uno empieza a investigar hasta dónde va el plano, qué pasa con los gestos —yo soy muy de hacer caras, y un poco me tengo que controlar en teatro, ¡imaginate en cámara!—. Ha sido un aprendizaje increíble porque me controlo muchísimo, sobre todo porque uno está manejando lo que ve el espectador. Sobre todo la directora Claudia Sánchez, ha hecho un trabajo muy importante de peinar esos exabruptos en la voz y la actuación e ir a lo más chiquito, permanente, que quizás uno lo hace más en el cine. Esto es como un híbrido que está atravesando esos lenguajes.

—Te traslado esa exigencia de moderación a Amor de cuarentena, donde no contabas tanto con la imagen y todo pasaba más por la voz. ¿Qué pasó?

—Y ese es otro viaje también, porque lo que permitió ese trabajo fue ir a diferentes lugares; no solo la voz sino las fotos, el imaginario de cada uno, porque nos dieron libertad con el texto. En mi caso, traté de poner experiencias mías; imágenes, que yo me cuelgo mucho con las fotos, y todo ese mundo creativo de cada artista, que a veces no se cruza. Fue un laburo relindo porque fue conectarme mucho con lo que me gusta a mí y con lo que no. Fue alucinante encontrar lo que quería compartir.

—¿Sentís que el trabajo en estas condiciones te va a modificar como artista de cara a la "vuelta a la normalidad?

—Yo creo que sí. También soy muy inquieta en cuanto a los lenguajes, siempre estoy en cosas muy diferentes; he hecho danza, teatro negro, clown, soy docente... No sé, soy muy inquieta en eso. En mi caso, explotó lo que ya venía trabajando, me parece. Con esto de la cuarentena, al principio empezaron a bajarse proyectos relindos —el proyecto de Ofelia, el de La migración, arranqué a dar un taller que tuve que suspender—, proyectos que me dan de comer, que me alimentan lo real como el alma. Y apareció Amor de cuarentena, esto, y justo ayer me enteré que seleccionaron un monólogo mío para Fortalecimiento de las Artes, para producción total. Entonces explotó para proyectos que me encantan.

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