Mañana regresa a escena “¡Ay Carmela!” de Sanchis Sinisterra

La Guerra Civil y sus fantasmas

Un texto clásico de la escena española, que ya se ha visto algunas veces en Uruguay, vuelve mañana a la cartelera montevideana. Se trata de ¡Ay Carmela!, de un grande de la escritura escénica española como es José Sanchis Sinisterra.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Iribarren y Alonso en un juego de tiempo y espacio.

La puesta en escena cuenta con un equipo mitad uruguayo y mitad español, encabezado por el director español Paco Sáenz, quien dirige a Gabriela Iribarren y a Fernando Alonso, en el marco de la compañía española La Encina Teatro.

El equipo utilizará el pequeño y útil espacio experimental La Gringa Teatro, donde la obra dará únicamente 10 funciones, desde el 3 de octubre, los sábados a las 21:00 y los domingos a las 20:00. La cita es en Galería de las Américas (Av. 18 de Julio 1236, tel. 2903 2744), y las entradas se venden en el lugar a $ 300.

El texto, estrenado en Madrid en 1987 y en Buenos Aires dos años después, fue muy conocido sobre todo por la versión cinematográfica dirigida por Carlos Saura, y representó el espíritu libertario tanto en la península ibérica como en el Río de la Plata.

El argumento se vale solamente de dos personajes, que conforman una minúscula compañía de variedades, compuesta por Carmela y Paulino, artistas que recorren España mostrando su espectáculo. El dúo va a parar accidentalmente a Belchite, ciudad recién tomada por el bando nacional durante la Guerra Civil española. En esa circunstancia, ellos son literalmente obligados a hacer una función no sólo para divertimento de las tropas vencedoras sino también para los presos que serán ejecutados al día siguiente. Esa función forzada es el eje de la trama en la que se desarrolla esta obra de Sanchis Sinisterra, donde se mezcla lo real y lo no real, mundos de vivos y muertos. Todo a través de un magistral juego de dos mundos, de tiempos que se mezclan, de vínculos que se unen y distancian.

Y como trasfondo, siempre va saliendo a flote la dignidad del ser humano, pero también la rabia, el miedo, la injusticia y la necesidad de sobrevivir. Todos esos elementos hacen que durante la obra se pase de la lágrima a la risa, para convertirse finalmente en tragedia.

El título se ha prestado siempre para una dupla de actores intensos y dúctiles. En Uruguay animaron esta obra, por ejemplo, Sergio Pereira y Mariana Trujillo en la Sala Agadu, en 2001, bajo dirección de Álvaro Pozzolo. Ahora, con espacio escénico y vestuario de Laura Leifert, este clásico busca nuevo público.

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