TEATRO

La geografía puede más que la sangre

Fernando Butazzoni se ha caracterizado por una narrativa que sabe equilibrar bien el análisis y los contenidos profundos, con una capacidad para seducir al gran público. Ahora un texto suyo para teatro anima la sala más grande de Espacio Teatro, y la obra vale ir a verla, tanto por su forma como por su contenido.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Armand Ugon y Lorenzo en tenso mano a mano actoral. Foto: M. Fernández

La heladera sueca tiene un nombre sugestivo, que obviamente hace alusión al frío. Y hay algo frío en el inicio de este espectáculo, que está dado por el reencuentro de esos dos hermanos de mediana edad, en el inhóspito clima de Suecia, en un apartamento aparentemente pequeño e indudablemente bastante desolado.

El autor de El tigre y la nieve se vale de un recurso eficaz para animar el largo diálogo que estructura la obra: una extensa discusión. La rivalidad entre los dos hermanos (tema que siempre resulta atrapante y convincente) se va dibujando y va cobrando matices a medida que avanza esta visita, que reúne a dos personas de una misma cultura, que vivieron en países distintos, muy distintos.

El frío nórdico ha templado el carácter extraño de Arturo, un profesor de filosofía solitario, que Álvaro Armand Ugón interpreta con precisión. Llega de visita Francisco (a cargo de Leonardo Lorenzo), quien de alguna manera es su contracara: un abogado canchero que ha aprendido a manejarse por el mundo tomando lo que quiere para sí.

Pese al ambiente de confrontación, Butazzoni consigue graduar los climas de la obra, y sobre todo pintar más que un problema familiar desde dos puntos de vista, uno más pragmático, otro más idealista. El autor de alguna manera logra describir al hombre que ha vivido fuera de su cultura natal, al que ha logrado hacer de aquel país lejano, su lugar. En ese aspecto La heladera sueca habla de la vida de los uruguayos radicados en el exterior, y de sus vínculos con los que no se fueron. Y lo plantea a través de episodios corrientes, a escala humana, por medio de una obra que entretiene, yendo hacia un absurdo contenido, que nunca se aparta de lo verosímil.

La actuación de Armand Ugón, sobre quien recae buena parte del espectáculo, es otro de los pilares del asunto. El actor trabaja muy bien los matices de su personaje, sus titubeos, sus tics, sus manías. Leonardo Lorenzo realiza un trabajo a la altura de los requerimientos, aunque quizá se queda un poco en los momentos más crispados. La escenografía merece elogio aparte: en poco espacio, sin demasiados elementos, se ha conseguido un trabajo plástico de interés, para una obra que no lo reclamaba, pero a la que le queda muy bien.

La heladera sueca [***]

Autor: Fernando Butazzoni. Dirección e iluminación: Álvaro Ahunchain.Actores: Álvaro Armand Ugón, Leonardo Lorenzo, Andrés Chótola. Escenografía y vestuario: María Fernández Russomagno. Música y ambientación sonora: Carlos García. Sala: Espacio Teatro, Mercedes 867 casi Andes. Funciones: sábados a las 21:00 y domingos a las 19:00. Entradas: $ 380. Reservas, tel. 2900 0316.

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