ENTREVISTA

Un Gaucho Influencer que agota entradas en el UnderMovie con humor para toda la familia

Eduardo Fernández y su personaje el Gaucho Influencer, un fenómeno que salió de las redes sociales y agota funciones con humor para la familia

Eduardo Fernández y su personaje el "Gaucho Influencer", los sábados en el Undermovie. Foto: Difusión
Eduardo Fernández y su personaje el "Gaucho Influencer", los sábados en el Undermovie. Foto: Difusión

Viene “de la tierra del Loco Abreu y los alfajores”, dice Eduardo, más conocido como el Canario Fernández que los sábados se encuentra en el Undermovie con el Gaucho Influencer, personaje que traspasó las redes sociales y este mes sigue en el teatro y tendrá gira por el interior.

—Llevás un mes agotando el Undermovie, ¿pensaste tener tanta convocatoria?

—La verdad que ni nosotros lo pensamos. Empezó como un juego y mirá vos, estamos comiendo con aceite.

Eduardo Fernández y su personaje el "Gaucho Influencer", los sábados en el Undermovie. Foto: Difusión
Eduardo Fernández y su personaje el "Gaucho Influencer", los sábados en el Undermovie. Foto: Difusión

—¿Cuándo te diste cuenta que el humor era lo tuyo?

—Creo que viene medio desde gurí en el liceo, cuando sufríamos lo que ahora se dice bullying y a veces lo terminaba usando como mecanismo de defensa al humor. Porque o te enfrentás al problema de alguna manera agresiva que no es mi estilo, o te reís para que se dejen de embromar, porque ¿para qué vas a molestar a una persona que se ríe de lo que le decís?, no la molestas más. Entonces como siempre era el gracioso, dejaron de molestarme porque siempre estaba haciendo reír con alguna pavada.

—¿Con qué te molestaban?

—En esa época, por un tema de ubicación donde vivíamos con mi madre, era una casita humilde cerca del liceo del centro. Entonces, como se dice ahora me tocó ir con todito el chetaje y era un pobre cristiano. Además, mi madre siempre quiso un hijo de grandes aspiraciones, entonces era muy narigón. Ese era el otro motivo de joda. En el liceo era la época del viejo Videomatch, y en los intervalos me ponía a imitar a los personajes que aparecían y los gurises me tiraban monedas que en esa época daba para una medialuna que te dejaba panza para arriba. Esas fueron mis primeras monedas haciendo reír.

Eduardo Fernández y su personaje el "Gaucho Influencer", los sábados en el Undermovie. Foto: Difusión
Eduardo Fernández y su personaje el "Gaucho Influencer", los sábados en el Undermovie. Foto: Difusión

—¿Cómo surge el Gaucho Influencer?

—Fue el año pasado, por abril que me reuní con Mauri (Medero) que es el que hace los videos conmigo. Le dije que tenía un personaje creado como eran mis abuelos que fueron parte de mi crianza, que eran personas de campaña. Mi abuelo era bastante bruto y mi abuela de campo con raíces italianas que era muy jodona, siempre con chistes. Entonces lo empecé a crear en base a esa esencia.

—Y empezaste a subirlos a Instagram.

—Empezamos a hacer videos de todo tipo y una vez a la semana sacamos al Gaucho para ir probando. Subíamos todos los videos, pero cuando salía el Gaucho la cosa cambiaba y así empezó. Empecé a hacer más videos hasta que solo me dediqué al gaucho que es un personaje con esencia y contenido detrás, y por suerte las críticas que recibo nunca son de gente de campaña.

Eduardo Fernández y su personaje el "Gaucho Influencer", los sábados en el Undermovie. Foto: Difusión
Eduardo Fernández y su personaje el "Gaucho Influencer", los sábados en el Undermovie. Foto: Difusión

—Hacés un humor para toda la familia, ¿por qué?

—Uno de los referentes que tengo para el humor es Don Luis Landriscina y él siempre dice que no está bueno que un artista haga un show y que no puedan ir todos porque se dicen cosas chanchas. Me parece que tiene razón el hombre y que el humor hay que hacerlo para toda la familia.

—Tenés gran llegada en las redes sociales por hacer humor para toda la familia.

—Sí, está bueno que mis videos lo vea el mayor de la casa, lo comparta con los abuelos y más chicos, y es la manera de poder acompañarlos, eso es lo que más me gustó. Esto no fue planeado, empezó sin darme cuenta el entrar en la familia y gracias a Dios entramos. Porque no lo planifiqué, si esto lo hubiese planeado no salía, lo único que hay que tener es corazón y animarse a largarse al agua.

—¿Costó el lanzarse?

—Y sí, porque uno lo primero que tiene es miedo a la crítica. Uno tiene que pensar en su sueño y cómo alcanzarlo. Si me paralizaba por el miedo a la crítica, me quedo en las casas o vendiendo ropa como hacía antes. Fue una cuestión de patear el tablero, porque la crítica va a aparecer y está bien que aparezca. Cuando hay crítica con respeto es constructiva y bien recibida.

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