TEATRO

Festejar siete años de un humor bien exitoso

Germán Medina y su racha de stand up en Teatro Comedia.

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Germán Medina celebra sus primeros siete años de rutinas de stand up en los escenarios. Foto: Difusión

Germán Medina acaba de regresar de Chile cuando llega a la charla con El País. Luce cansado, pero contento porque le fue muy bien. Pero enseguida se repone cuando empieza a hablar de su nuevo espectáculo, en el cual festeja siete años de escenarios con sus rutinas de stand up. "Algunos amigos me preguntaban por qué hacer un espectáculo basado en siete años de stand up. Me decían, con razón, que siete no es un número redondo. No es cinco o 10. Es que el número siete me gusta mucho. Y luego que me hicieran notar lo curioso de esto, empecé a leer sobre la simbología del número, e incorporé algo de eso en el show. Pero básicamente es una función festejo".

Hace cuatro años que Medina dejó de equilibrar dos ocupaciones —trabajar en IBM y hacer stand up— para dedicarse exclusivamente al humor: "Cuando trabajaba en IBM, tenía una calidad de vida determinada. Y cuando me di cuenta que lo que me gustaba era hacer reír, me propuse vivir del humor, pero no perder la calidad de vida que tenía. Me costó unos tres años ese proceso, de llegar a vivir exclusivamente del stand up con el mismo nivel", dice, y añade que para lograrlo decidió volverse una empresa.

—¿Cómo es volverse una empresa?

—No es solo abrir una unipersonal. Es vender mi propia imagen, mejorar mi producto artístico, mejorar lo que pasa arriba del escenario, mejorar mi presencia en las redes sociales... Llegar a tener un producto, y luego convencer a otra gente de que ese producto es bueno. O al menos que lo vengan a ver y que después decidan si les gusta o no. Es todo un desafío conseguir que la gente se vista, se perfume, compre una entrada y llegue al teatro. Para conseguir eso hacen falta muchas cosas. Es un trabajo del artista, que tiene que saber venderse. Y muchas veces, en mi humilde opinión, eso es una falencia en Uruguay. En general entendemos al arte solo como el hecho artístico en sí. Y para mí hay mucho alrededor de ese hecho artístico, y de eso hay que ocuparse: desde el afiche o folleto hasta cómo se ve el video que uno grabó para promocionarse.

Medina sabe que el stand up es un fenómeno reciente y que, como todo fenómeno, puede llegar el momento de saturación. El síndrome "club de padel" o "videoclub" es algo que acecha. "Sí, he oído que hay gente que dice eso. Pero para mí todavía falta bastante. Acá el stand up es reciente, pero es un género que ya tiene aproximadamente cien años de desarrollo en Estados Unidos".

Una característica del chiste o de la anécdota divertida es el remate sopresivo. En épocas de YouTube y redes sociales, los comediantes no cuentan siempre con esa arma. Cómo es hacer reír cuando ya se conoce el chiste es uno de los desafíos, pero para Medina eso hay que contextualizarlo. "Me ha pasado que luego de una actuación vienen y me dicen Che, ¿por qué no hiciste la del tupper?. Y por ahí, esa persona ya vio la rutina del tupper cuatro veces. No es por comparar, pero cuando voy a un concierto, yo ya sé lo que van a tocar. Los hits van a estar. No digo que no haya que renovarse, pero cuando el público te elige, te elige por ciertas cosas. Te elige no solo por el material en sí, sino por cómo vos realizás ese material, cómo hacés tus rutinas".

Esas rutinas están guionadas por el propio Medina, y a veces una puede acompañarlo durante varios años. ¿No se cansa? "Depende. Hay unas que no quiero hacer más, pero depende del contexto. Si me contratan de una empresa, yo tengo que hacer reír. Y si hago reír con alguna de esas rutinas, entonces la hago", dice.

El espectáculo 7 años de stand up comienza a las 21:30 y las entradas ya están agotadas. Por eso, Medina ofrecerá una segunda función en el mismo local (Canelones 2150) el próximo 15 de diciembre, a la misma hora.

humor oriental en santiago.

"Un chileno que andaba en Montevideo nos vio en el espectáculo En línea en el Teatro Movie —junto a Pablo Magno, Pablo Oyhenart y Seba González— y le gustó tanto que nos produjo un show en Santiago de Chile. Tuvimos que adaptar algunas cosas, claro, porque el humor tiene que ver con la idiosincrasia. En nuestro espectáculo hay una rutina sobre los autos Chery QQ pero allá, ese modelo de auto, no tiene las mismas connotaciones que acá. Entonces, no la incluimos. También cambié algunas pronunciaciones, por recomendación del productor. Nos fue muy bien y estoy seguro que vamos a volver. No sé si todos juntos, pero sí que vamos a regresar".

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