Entrevista a Franklin Rodríguez

“Es muy feo ser echado de un lugar”

El actor de teatro reflexiona sobre la comunidad teatral y sobre Socio Espectacular

Franklin Rodríguez
Franklin Rodríguez, siempre polémico. Foto: Marcelo Bonjour

Junto con la eliminación de la selección uruguaya del Mundial, el viernes pasado hubo otra noticia: al actor Franklin Rodríguez el Teatro El Galpón no le permitió acceder a su sede, por unas declaraciones vertidas a la prensa. Escritor de teatro popular y polémico declarante, Rodríguez es uno de los agitadores del medio teatral. Y también un gran actor cómico, que el viernes 3 de agosto estrenará en Teatro del Notariado El nombre, de Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patellière.

-Contame que pasó.

-Nada, me hicieron una nota en el semanario Voces, hace como un mes, donde dije que el Socio Espectacular no me gustaba. Lo dije siempre, me han hecho muchas entrevistas en las que dije lo mismo. Y estábamos ensayando Le prenom, con el director Mario Morgan, en el Teatro del Notariado, pero como ahora hay obras para niños, no se podía, y alquilaron una sala de El Galpón. Y el jueves Morgan me dice que no podíamos ensayar más ahí porque fuiste declarado persona no grata por El Galpón. Yo quedé completamente conmocionado. Por mis dichos sobre Socio Espectacular no se me permite pisar El Galpón. Bueno, salí de ahí y me fui.

-¿Cómo evaluás ese hecho?

-Es autoritario, como en la época de la dictadura: prohibir a una persona que piensa distinto. Y considerarme persona no grata, que le hace daño al teatro. Y decir que me van a hacer una demanda. Por decir lo que pienso no me pueden demandar. Pero en el fondo creo que lo que hicieron fue desnudar lo que son, verdaderos autoritarios en todo sentido. Quedó en evidencia porque fue contar una persona, contra mí. En otras circunstancias, te cortan una cosa por tal otra, pero no tenés pruebas. Acá hay pruebas: quedé afuera de un sistema. Me castigaron. En lo personal estoy muy dolido, porque son compañeros de teatro.

-¿Más allá de ese episodio, ya te habías sentido como marginado?

-Son suspicacias que uno tiene. No tengo nada comprobado. Ahora, después de este episodio, no tengo que comprobar nada. Ahora no sé si voy a otro teatro independiente y me reciben. Capaz que se solidarizan todos y me echan. No sé qué hacer: es muy feo ser echado de un lugar. No sé cómo va a seguir esto. Eso no se le hace a nadie. O sea, se le puede hacer a Amodio Pérez, pero no a mí. Pero yo no voy a hacer un solo movimiento. Yo planté bandera acá: evidentemente, en Uruguay decir lo que pensás no paga. Quedás expuesto y te revientan por todos lados. Yo no quiero pelearme con la gente, pero si me preguntás algo te lo digo. Y lo decís, y luego tiene sus consecuencias para uno.

-Tu sos un detractor de Socio Espectacular.

-Lo he dicho siempre: para mí es un horror. Pero es algo que está instalado y no va a cambiar. Para mí Socio Espectacular no es justo económicamente. Yo en Espacio Teatro estoy cobrando una entrada $ 400, y Socio Espectacular cobra eso por ver todas las funciones. Eso para mi no profesionaliza al medio teatral. Eso genera que los actores trabajen porque tengan que trabajar, pero no sé si ganan mucho dinero. Ese sistema hace que no luchemos para llegar a ningún lado. No nos hace valer.

-Tus críticas al teatro a la gorra van en el mismo sentido.

-Sí, el teatro a la gorra no se debe hacer. Lo que se debe hacer es darle importancia a la actuación, al teatro, a los actores. Lograr que seamos más profesionales. Pero eso no está sucediendo, y tampoco logré que la mayoría de la gente se pusiera los pantalones para exigir lo que corresponde. Entre los actores, todo el mundo, por fuera, te dice que Socio Espectacular es un horror. Pero después, nadie lo dice porque tiene estas consecuencias. Yo en realidad creo que me están castigando para que nadie más hable.

-¿Vos sentís que Socio Espectacular dividió a la comunidad teatral?

-Sí, claro que la dividió, por supuesto. Socio Espectacular a dividió a la gente de teatro por completo. Yo ahora tuve 200 mensajes de solidaridad. Pero por alguna razón, no se hacen sentir. Yo sí lo digo. Siempre lo he dicho. Pero como dicen en el fútbol, no pensé que pudiera lastimar tanto. Y esto que me pasó a mí, es lo que le pasaría a los demás que digan lo mismo. Para mí es un mensaje directo, nada subliminal.

-En tu sala teatral, Espacio Teatro, nunca tuviste Socio Espectacular.

-No, no sería coherente conmigo mismo. Si yo digo que Socio Espectacular no distribuye bien el dinero, porque no va a los actores, en mi teatro no hay Socio Espectacular. Y llevamos 11 años trabajando. O sea que no es cierto eso de que si no tenés Socio Espectacular morís. Te morís si el espectáculo es malo. Que es una posibilidad, y nos ha pasado, pero no siempre sucede. También en Espacio Teatro he tenido espectáculos en cartel por cuatro años. Pero a mí Socio Espectacular no me dañó económicamente. Para mí es un tema ético. Es un tema de profesionalismo: para mí mi trabajo no vale dos pesos dividido entre diez. Vale un precio: lo pagan o no. Y no es cierto que cuando la gente no tiene plata va al teatro. Cuando viene teatro argentino la gente paga 2500 pesos.

-Pero hay gente que no puede pagar eso.

-Bueno, está eso que dicen, que se hace para la gente que no puede ir al teatro porque no lo puede pagar. No es tan así. Yo sé que para la gente que tiene Socio Espectacular es un beneficio, pero para los actores es terrible. Por otro lado, si no podés pagar una entrada, no podés pagar ni una cerveza: pero cuando llegan las fiestas los partidos del Mundial, la gente puede pagarlas.

-¿Te molesta que te tilden de hacer teatro comercial?

-Sí, me molesta un poco. Porque para mí, hacer una comedia o un drama es lo mismo, es todo mucho laburo. Me da bronca. Pero eso no solo lo hace la gente de teatro, también los alumnos, que vilipendian a la comedia como un género menor. Me molesta que dividan entre teatro comercial y no comercial. Yo laburo igual un sketch de cuarta para televisión que Shakespeare: le pongo la misma voluntad. Es un género distinto, pero es esfuerzo es el mismo. Para mi Ricardo Espalter no es menos que Alberto Candeau. Es lo mismo: ¡hay que hacer lo que hacía Espalter!

-Contá un poquito sobre esta obra que están ensayando.

-Le prenom, es decir, El nombre, es una obra fantástica, que se hizo mucho en Europa, en Argentina, y también en cine. Es una obra francesa, moral, muy divertida, y con un gran elenco, con Gabriela Iribarren, Jorge Esmoris, Nacho Cardozo, Manuela Da Silveira. Mi personaje es un tipo que va a nacer el hijo, y en la mitad de la fiesta para festejar el nacimiento, dice que le va a poner Adolphe. Nombre que se puede confundir con Adolf. Imaginate todo lo que viene después: la discusión sobre si el nombre desautoriza o no a un bebé. Y hasta qué punto un nombre puede condicionar a la persona.

-Tu compañía, eso de tener una sala teatral y una escuela de teatro, y que todo funcione, ¿es medio una excepción?

-Sí, creo que la base, además de trabajar, es abrir la cancha. Y que todos traigan sus trabajos. Dejar que trabajen los alumnos egresados, permitir que los demás tomen sus lugares, como corresponde. Porque uno en algún momento va a abandonar esto, y van a seguir otros. Eso es lo que uno pretende: dejar algo. No quedarme con el lugarcito. Yo odio el poder. Lo detesto. Y cuando lo tengo que ejercer, me da una bronca bárbara.

-Este año en Espacio Teatro, La Cachetada generó polémica.

-Sí, fue dura, porque hablaba sobre la educación, y generó controversias. Tuvimos gente en contra y a favor. El objetivo era poner un tema en discusión. Este país no está bien. Si lo negamos, estamos más en problemas. A más de 30 años de democracia, no conseguimos elevar el nivel de la educación. No era un ataque: era decir, ‘esto está pasando’. Es como negar la violencia que hay en la calle. Es un horror cómo estamos viviendo, y tenemos que hablar de esas cosas.

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