ENTREVISTA 

Fede Bal: "Es muy difícil la vida cuando a tu mamá no le gusta tu novia"

Carmen Barbieri y Fede Bal desde hoy en Teatro Metro con la revista Siempre juntos

Fede Bal
Fede Bal, en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour

Tener una revista porteña en Montevideo no ocurre todos los días. Pero hoy y mañana sí. A Teatro Metro llegan Carmen Barbieri y su hijo Fede Bal, para ofrecer Siempre juntos, un espectáculo con una decena de bailarines, cómicos, sketches, pantallas y un vestuario esplendoroso. El show, de una hora y 40 minutos, tiene en su elenco a dos conocidos uruguayos: el humorista Sebastián Almada y la vedette Mónica Farro. El montaje promete rescatar la esencia de la revista porteña desde una estética y una mirada muy siglo XXI, y va hoy y mañana a las 20.30. Entradas, en Abitab, van de $ 990 a $ 1690.

“Las revistas muchas veces han sido cuadros separados, uno tras otro, y acá quisimos contar una historia de amor, donde mi viejo y mi vieja se vuelven a juntar después de tantos años que estuvieron separados. Y cierran esta historia de amor tan linda que tuvieron en su vida, como dúo de show, en la revista. Como un modo de exorcizar los problemas que tuvieron. Aunque tuvimos que hacer adaptaciones cuando papá se bajó por problemas de salud”, explica Fede Bal, quien escribió y dirige el espectáculo, además de actuar y hacer de presentador.

“La revista en Argentina era muy machista, y esta es una revista nueva, para todo público, sin desnudos. Y los temas que tocamos son para todo el mundo. Y la mujer no está cosificada aquí. Mi viejo había escrito una obra que yo se la boché, porque hay cosas que no se pueden hacer más. No por toda la movida y la creciente voz de la mujer, sino porque hay que abrir los ojos y ver que el humor cambia”, confiesa Fede Bal.

Fede Bal
Fede Bal, llega al Teatro Metro. Foto: Marcelo Bonjour

-Vos lograste como una fama de galán.

-Justo vengo de hacer una nota en un canal y un técnico me abrazó y me dice ‘vos sos mi ídolo, vos estuviste con las mejores minas’. Y yo digo que no, que uno hace lo que puede. Creo que está como instalada esa creencia, pero no mido un metro ochenta, no tengo el cuerpo bien marcado, no soy el pibe que es como un modelo a seguir. No soy Mariano Martínez, no tengo su físico, ni sus ojos celestes. Soy un cararrota, que cuando me gustó una mujer fui y la encaré. Desde muy chico. Tenía 15 años, estaba en el teatro de revista con mi vieja, iba a las más lindas y les hablaba. Pero siempre ubicado, y terminaba saliendo. Muchas no se conocieron de las que yo salí: era un pendejo atrevido. Esa fama de galán es un poco el juego que Marcelo Tinelli me proponía.

-Tinelli marcó tu carrera.

-Tinelli fue quien me descubrió. Yo trabajaba siempre detrás de cámaras y en producción. Y Marcelo me llamó durante cinco años para bailar, y yo no quería. Yo no sabía bailar, solo bailaba cuando salía con mis amigos, en boliches. Y un día dije sí. Era un momento en que la vida no me estaba sonriendo, mis viejos separados, y entré, y la rompimos. La gente me levantó el pulgar y desde ese momento no paré de trabajar en teatro y en tele.

Probó en Ámsterdam y no le fue bien
Carmen Barbieri cuenta la historia de su familia en una revista (Foto: archivo)

-¿Y este año cómo te sentís en Bailando?

-Me agarra muy bien, casi llegando a mis 30. Ahora elijo las peleas. En otros años me enojaba mucho más. Creo que por primera vez, voy y me divierto. Otros años estaba más complicado. Creo que me agarra más adulto. La pista esa tiene mucha energía de competencia, y mucha exposición: hay un país entero mirándote, más de un país. Te puede ir muy bien, o tirar para abajo. Es un arma difícil de tener en la mano. Y con el jurado me llevo muy bien, el VAR es un poco polémico, pero es el juego de Pachano, Fidalgo y Mendoza. Pero no me engancho: cuando se encienden las cámaras, somos todos elementos de un gran show. El que lleva esos conflictos fuera del programa es porque no entendió el juego.

Fede Bal y Laurita Fernández.
Fede Bal y Laurita Fernández, un gran bailarín junto a Tinelli

-¿Cómo era tener a Nazarena Vélez de suegra? ¿Cómo era un domingo al mediodía?

-No puedo opinar. Pero no teníamos domingos al mediodía. En realidad, prefiero no acordarme. Era una época en la que yo además estaba bastante aislado de mamá, porque no se llevaban muy bien. Es muy difícil la vida cuando a tu mamá no le gusta tu novia. Pero a veces las madres tienen razón: cuando no le gusta una chica que está con uno, por algo será. De las malas relaciones también se aprende mucho.

-¿En qué rol te sentís más firme en el escenario?

-Me gustan los monólogos, hablar con la gente, y tener la respuesta directa del público. Me encanta estar solo frente al público. Acá en esta obra hago dos monólogos. Y bailar me encanta. Creo que de mi vieja tengo algo de su gusto por la improvisación, y de mi viejo la constancia, la puntualidad. En la comedia soy un reloj: no agrego, doy bien los pies. Y si algo sale bien, soy partidario de no cambiarlo.

-¿Tu madre es muy fuerte?

-Mi vieja es el modelo de mujer a seguir. Ojalá el día de mañana yo tenga una mujer como ella. Y me importa poco que me puedan decir que tengo complejo de Edipo. Mi madre es una mujer fuerte, que bancó una familia entera cuando mi viejo no pudo trabajar por enfermedad. Mamá se ponía la casa al hombro.

-¿Hiciste terapia alguna vez?

-Sí, toda la vida, de pibe, de adolescente, y de grande. Pero no por angustias y depresiones, sino que por la exposición mediática, hay mucho que ordenar. También el riesgo que hay de sentirse más de lo que uno es por la exposición que se tiene. Los momentos difíciles entre mis viejos, las enfermedades de papá. Son cosas que le pasan a todo el mundo, solo que mi vida la sabe todo el país. A veces siento que con 29 años viví dos o tres vidas.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)