Entrevista

Favio Posca, un creador de voces eléctricas

El humorista regresa con Lagarto blanco y revisa un show de su pasado

Favio Posca. Foto: Difusión
Favio Posca. Foto: Difusión

Favio Posca suena un poco resfriado del otro lado del teléfono mientras responde a las preguntas de El País. El humorista y actor argentino, que regresa a Uruguay para dos funciones el 7 y 8 de agosto en La Trastienda, dice que no tiene una receta para cuidar su voz. “Precaliento antes de salir en cada show” dice, mientras se enorgullece de su habilidad de combatir la gripe si el escenario así lo exige.

Posca volverá a Montevideo con Lagarto Blanco, su último unipersonal. El texto se basa en una obra que estrenó en 2004, pero que ahora sometió a revisiones. Con música, energía y verborragia, Posca y un sinfín de sus voces interiores, al igual que ritmos como la cumbia y el rock, regresan para hacer reír. Las entradas están a la venta en Red UTS, Tienga Inglesa y en la boletería de la sala.

—¿Cuántos shows son muchos para vos en una noche? ¿Cuál es tu límite?

—Siempre uno. Es una discusión que siempre tuve con productores. Más allá de lo que uno puede usufructuar, siempre presté atención en lo que yo doy arriba del escenario y lo que daría si tuviera que hacer dos en una misma noche. Tratándose de lo que hago que es transformarme, cantar en vivo, no salir de escena y todo el esfuerzo que requiere la disciplina gimnasia mental y artística, sería como imposible hacer dos funciones a full. Jamás hice dos funciones en un día.

—¿Tenés algún ritual antes de salir a a escena?

—El ritual es precalentar el cuerpo y avisarle que va a estar por entrar en acción. Todo el tiempo estoy atento a mi peso, a cómo me alimento y respecto a la concentración, por más que vaya escuchando música mientras manejo, hay una atención diferente. Me voy poniendo en trance desde la salida de mi casa o donde esté.

Lagarto Blanco, que vas a presentar en Montevideo, es una obra tuya del 2000. ¿Cambió mucho tu voz en los últimos años?

—Estuve viendo muchos videos, varias versiones de lo que era Lagarto Blanco, del que prácticamente no ha quedado nada. Hay muchas canciones que quedaron que yo hoy canto en el mismo tono. No ha variado por suerte.

—¿Cuáles son las voces que vienen a La Trastienda?

Lagarto Blanco es un show tremendo. Muy potente, muy tracción a sangre. Estoy una hora y 40 minutos arriba del escenario como hace 20 años. Era un desafío actoral para mí porque tiene personajes de diferentes mundos que la gente no conoce. Además es un desafío a nivel físico y mental también por el tema de la letra y la vertiginosidad del espectáculo. Espero que en Uruguay les guste.

—Has dicho que en ese entonces el show estaba influenciado por la crisis en Argentina de la época. ¿Eso se mantuvo en tu revisión?

—Nunca hablé de lo literal. La verdad es que las cosas han cambiado. El comportamiento de la sociedad también, que es de lo que me interesa hablar. Había textos que no me interesaban tanto. Ya había pasado, ¿entendés? Había sucedido lo que yo expresaba en aquel momento. Estoy feliz de haberlo hecho de nuevo.

—¿Llegaste a mostrarlo en Uruguay?

—No, no, no lo llevé nunca.

—¿Cuándo evolucionan tus personas?

—Creo que cambian como nosotros. Las personas que compongo son seres que viven. Cuando los abordo después de uno o dos años, es como que ellos mismos me dicen: “Esto ya no lo decimos así”. Obviamente no estoy loco. Soy yo el que maneja todo y va evolucionando como artista. Pero también mis personajes siempre pensaron por sí mismos. Yo los creo para que se vistan como ellos quieren, sean lo que sean arriba del escenario y tengan sus mundos particulares. Es como que hasta yo me sorprendo a veces. Siempre tienen historias nuevas porque mientras yo no los hago o las gente no los ve, ellos siguen viviendo.

—¿Le temés a la corrección política?

—No soy un tipo que maneje el humor negro, machista, feminista, porque eso sería muy literal. Mis espectáculos tienen más vuelo. Mis personajes hablan de las relaciones humanas pero desde un lugar más delirante. Nunca nadie se ha sentido ofendido. Se ríen porque se identifican. Es un momento liberador lo que yo hago. Hablo de tantas cosas, pero siempre con respeto y de mostrar lo que pasa.

"No soy un tipo que maneje el humor negro, machista, feminista, porque eso sería muy literal"

Favio PoscaActor

—¿Cómo te fue en España?

—Fue tremendo. Era en enero, un momento que le dicen “la cuesta”. La gente se olvida del teatro y si tiene un dinero lo gasta en rebajas. Yo no sabía eso. Cuando llegué dije: “Bueno, nos adaptaremos”. Era el único momento que tenía para ir. Hicimos viernes y sábados sin parar y fue de menor a mayor. Fue sorpresivo porque si bien hice un show que nunca hice acá (llamado Doctor Posca), elegí hacer uno potente, más latino y que interesara más a un europeo.

—Tenés 51 años. ¿significa algo esa cifra para vos?

—Significa que si miro para atrás tengo una larga y hermosa vida transcurrida. Si miro para adelante tengo mucho para recorrer. Sigo, desde mi profesión, con la misma pasión y sed de conquista y feliz por la familia que he formado.

—¿Te sentís exitoso?

—Nunca medí el éxito por taquilla vendida o dinero. Siempre prevaleció en mí la calidad del arte. He dicho muchas veces que “no” por dinero, porque no me terminaban de convencerme las propuestas. Si tengo que evaluarme como persona más que como artista, considero que soy exitoso para el plan que tengo en esta vida. Soy un laburante total en mejorar mi carrera, en mejorarme como persona para que mis seres queridos estén más contenidos y la gente que me conoce se sienta bien con mi presencia. He entendido, no desde hace mucho, que mi carrera no es solamente Favio Posca.

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