Paloma Herrera en el Solís en su adiós al público uruguayo

A las estrellas se las despide con una gala

Es ahora o nunca: la bailarina argentina Paloma Herrera, una de las artistas latinoamericanas del ballet de mayor proyección internacional, se presenta hoy y mañana en el Teatro Solís, en una gira despedida con la que está cerrando su carrera sobre el escenario.

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La bailarina porteña se despide de los escenarios de ballet.

En la gala, la primera bailarina del American Ballet Theatre de Nueva York se presentará junto a Juan Pablo Ledo, primer bailarín del Teatro Colón. Dará dos únicas funciones, hoy y mañana a las 21.00. Las localidades están a la venta en TickAntel y en la sala, y valen $ 2150, $ 1850, $ 1540 y $ 600. La presencia de la artista argentina en Uruguay había sido anunciada tiempo atrás para el pasado 15 de junio, pero un problema de fuerza mayor obligó a postergar la visita.

Del nivel en escena de esta bailarina dan cuenta la larga lista de galardones cosechados, entre los que está haber sido votada, en 1999, entre los 10 bailarines del siglo, por la revista Dance Magazine. En su tierra, recibió el Premio Konex de Platino, a la Mejor Bailarina de la última década, y el Premio María Ruanova, entre otros trofeos artísticos. Y The New York Times le dedicó la tapa de su revista, logro nada menor.

"No tomo mate, no como dulce de leche, ni empanadas, ni carne. Las cosas típicas argentinas, no. Pero más argentina que yo, imposible", comenta la bailarina, que viene pasando un 2015 de despedidas. La artista hizo en mayo último sus funciones de despedida del American Ballet, tras 24 años en esa compañía, y se presentó el mes pasado en el Colón, encarnando el rol de Julieta, en Romeo y Julieta, con coreografía del director del Ballet Estable del Colón, Maximiliano Guerra.

Nacida en Buenos Aires, comenzó sus estudios de danza clásica con Olga Ferri y se graduó con las más altas calificaciones en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. A los 14 años recibió el Diploma de Finalista del XIV Concurso Internacional de Varna, Bulgaria, en 1990. Y al año siguiente, continuó sus estudios en la School Of American Ballet de Nueva York y a los seis meses (con tan solo 15 años) fue contratada por el American Ballet, siendo la artista más joven en alcanzar, a los 19 años de edad el máximo rango de "Principal Dancer" de la historia de la compañía. "La forma de ver la danza que tenía a los siete años es exactamente la misma que tengo ahora. Me parece que por eso duré tanto tiempo en esta carrera: después de 24 años, de hacer lo mismo, las mismas clases, el mismo calentamiento, las mismas funciones. Siempre fui la primera en llegar", explica con entusiasmo esta artista, cuya celebridad ha corrido lejos de las revistas de frivolidades.

La bailarina se retira en un gran momento de su carrera, en la que tampoco siente haber postergado otras metas. "No siento que haya dejado nada. Uno va eligiendo en la vida. Y esta fue la vida que elegí. Y elegí súper bien. Siempre pensé que iba a tener tiempo para hacer otras cosas, pero no cosas locas, sino sencillas. Tener más tiempo. Mi maestra Olga Ferri me aconsejaba que aprovechara mi carrera, que era corta, que después iba a tener tiempo para hacer de todo. Y en parte tenía razón. No dejé nada jamás de lado porque para mí los afectos, mi familia es lo más importante. Por más que haya ido lejos, y de chica, soy mucho más unida que mucha gente que vive a la vuelta de la esquina de los padres o los amigos".

Pasar la experiencia a los que empiezan

Esta hija pródiga del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón no descarta dedicarse a partir de ahora a la docencia. "Así como me parece gratificante ver el talento de otras personas, también quiero devolver un poco. Poder expresar todo lo que viví. Más allá de la parte técnica, que se lleven una experiencia de vida. A mí me hubiera encantado hablar de chica con una bailarina que hubiese tenido una carrera. Tenía tantas preguntas para hacer", asegura.

"De la enseñanza lo que más me gusta es el coaching. Son tantas las experiencias, viajes, maestros, el hecho de estar en un escenario... son experiencias de vida muy fuertes y es bueno que uno las pueda transmitir, porque no todo el mundo pasa por eso. No muchos maestros tienen esas experiencias y pienso que eso a los chicos les puede interesar".

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