EL TEATRO RECONOCIDO POR LA UNIVERSIDAD

Estela Medina, doctora de los escenarios del teatro uruguayo

Ayer en el Paraninfo la gran actriz recibió el título de Doctor Honoris Causa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Medina, junto a Markarián: la intérprete remató la ceremonia recitando poemas. Foto: F. Ponzetto

Ayer, al final de la tarde, en el Paraninfo de la Universidad, unas doscientas personas se reunieron para aplaudir un hecho inédito en la historia del Uruguay: un actor uruguayo, en este caso una actriz, Estela Medina, recibiría el título de Doctor Honoris Causa. La consagrada intérprete entró al Paraninfo unos minutos antes de las 19:00, haciendo gala una vez más de su proverbial disciplina y puntualidad.

No se quitó el abrigo a lo largo de toda la ceremonia, que comenzó con unas palabras bastante informales del rector Roberto Markarian, quien sin embargo subrayó un par de conceptos de interés. Uno tuvo que ver con la larga trayectoria de Medina de más de medio siglo en filas de la Comedia Nacional, donde en algunas obras (Las de Barranco, Bodas de sangre, Barranca abajo), fue protagonizando desde los roles juveniles, al inicio de su carrera, hasta los papeles de personajes adultos o mayores, hacia el final de la misma.

Otro detalle relevante tuvo que ver con el espectáculo Retablo de vida y muerte, que la actriz hizo al promediar la década del 70, en el Teatro del Notariado, bajo dirección de Mario Morgan. El unipersonal, en plena dictadura, culminaba con un segmento de Mariana Pineda, texto lorquiano que reclamaba libertad.

La ceremonia continuó con unas palabras de Fernando Miranda, director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, quien remarcó las cualidades humanas de la homenajeada.

Luego tomó la posta Hugo Achugar, haciendo un análisis ya más profundo sobre esta distinción, señalando que ha sido otorgada comparativamente a un grupo limitado de humanistas, y a un grupo todavía mucho más pequeño de mujeres. Con el buen manejo de la palabra que le es característico, Achugar reflexionó sobre las relaciones entre las humanidades y las disciplinas científicas, culminando con un encendido elogio a la actriz que hizo levantar a la platea en un emocionado aplauso.

Levón, actor destacado de la Comedia Nacional y amigo de Medina, puso su cuota de humor, y apelando a su natural capacidad actoral, entretuvo al público y emocionó a Medina contando anécdotas de décadas de vida teatral en común. Recordó la pasión de algunos admiradores del arte teatral de Medina, y contó una historia muy divertida sobre un restorán en Mérida, donde un plato quedó bautizado Pastas romanas a la Medina, en honor de la actriz.

"Siempre he pensado que lo que nos une a Estela y a mí es la comida, más que el teatro", bromeó el actor, y agregó que muchas cosas les han ocurrido en compañía de un buen plato, empezando por obras que soñaron juntos. "Mucho me interesa decir, y es un secreto que me gusta que lo conozcan, que Estela es una mujer de pasiones, que disfruta del comer y del beber, que ama y que sabe cómo hacerlo. Y me gusta decirlo, porque a la gran actriz que es, es bueno saber que hay una mujer que siente, que se compromete, en silencio. Un silencio que me parece fundamental para una actriz, y que le da a ella un singular misterio", expresó Levón impresionando al auditorio.

Luego Markarian firmó el diploma y lo entregó a la actriz, que como no podría haber sido de otra manera, fue quien con sus palabras más impresionó al público. Medina recordó lógicamente a su maestra Margarita Xirgu, pero también a Pepe Estruch, a Orestes Caviglia, a Armando Discépolo, a Candeau, China Zorrilla, Eduardo Schinca, Nelly Goitiño, Roberto Fontana, Taco Larreta y a Levón. Y en ellos a tantos compañeros de trabajo, a los que ella rindió homenaje y agradecimiento.

"Estoy tan nerviosa como cuando la primera vez que se levantó el telón del Solís, haciendo un bolo con letra, junto a mi maestra Margarita Xirgu. Este momento, comparado con aquel, se me hace más difícil, porque aquí no hubo ensayo, ni director de escena. Ni un personaje en el que pueda refugiarme y dar lo mejor de mí", expresó con gracia Medina al agradecer, y bien a su manera, remató con un recitado de tres poemas de autores nacionales: Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini y Julio Herrera y Reissig.

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