TEATRO

Cuando el tiempo escénico nos tiende la peor de sus trampas

Juegos mecánicos no es una obra fácil para el público. Su autor, Fernando Nieto Palladino, viene realizando un teatro con una buena cuota de experimentación, y eso puede comportar tanto aciertos asombrosos como riesgos importantes.

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Vértigos: Espinosa, Montedónico y Roselló en plena acción. Foto: Difusión

En el caso de este trabajo que está presentando en Sala Verdi, el público necesita armarse de mucha tranquilidad para seguir una historia circular, cuya trama está llena de juegos temporales, cosa que puede despistar al público.

En la escenografía ya se nota el afán de ofrecer cierta innovación. Tres roperos grandes y viejos, del mismo estilo, arman el decorado, a la vez que aportan funcionalidad. Por sus puertas se van y vuelven los actores. En ellos se guardan elementos de utilería, y hay luces que enriquecen el montaje.

Tres actores interpretan un triángulo de pasiones, en el que las relaciones de parentesco (y las trampas de la ficción) crean un vértigo de tensiones. El espectáculo tiene una extensión temporal considerable, y los asuntos se repiten con variantes, creando un clima de extrañamiento bien logrado, aunque arduo. No es fácil para el espectador rearmar lo ocurrido en escena. Y por ahí va también un poco el planteo del autor. Entre lo onírico y lo descarnado, con un buen trabajo de los objetos de la escena, que cobran mucho significado, la puesta tiene interés, aunque se hace algo pesada.

JUEGOS MECÁNICOS [***]

Dirección y dramaturgia: Fernando Nieto Palladino. Vestuario: Pablo Auliso. Elenco: Pilar Roselló, Miguel Montedónico, Sofía Espinosa. Sonido y música original:Nicolás Rodríguez Mieres. Iluminación y escenografía: Laura Leifert. Sala: Verdi, Soriano 914. Funciones: hoy y mañana a las 21:00, y domingo 11 a las 19:00. Tickantel, $ 300.

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