El famoso cantante uruguayo se prepara para “L’ Elisir d’ amore”

Erwin Schrott: "Estamos felizmente cansados"

La ópera cómica L’ Elisir d’ amore, que este sábado sube al escenario mayor del Teatro Solís, tiene varios factores han multiplicado la expectativa. Por un lado, es el regreso con gloria del famoso cantante uruguayo Erwin Schrott, quien luego de casi dos décadas vuelve a actuar ante el público uruguayo, paréntesis en el que ha trabajado en los mayores escenarios líricos del mundo, y junto a las mayores figuras del género.

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"Plácido Domingo me dio el puntapié inicial, lo que quiere decir mucho y nada".

Por otro lado, se trata de la última puesta en escena del prestigioso director argentino Sergio Renán, quien falleció el pasado junio, dejando este estreno montevideano encaminado.

Además, este montaje es una producción que el Teatro Colón de Buenos Aires y su par montevideano realizaron a través de un acuerdo conjunto, hecho que le otorga aun más singularidad. El diseño de vestuario, a cargo de Gino Bogani, es otro de los aspectos que destaca de una prometedora escenificación.

"Es un placer gigante volver al Teatro Solís después de tantos años, un teatro en el cual yo he cantado, pero también he subtitulado obras, o he limpiado un piano cuando lo he tenido que hacer, con mucho amor le he sacado el escombro. Cada uno de los palcos fue mi escondite, cuando yo jugaba a las escondidas, con el coro de niños del Sodre. Me siento como en mi casa: este teatro para mí fue el parque que nunca tuve a la vuelta de la esquina", expresó Schrott, agregando que este regreso él lo quiere centrar, más que en su condición de artista, en su voluntad de apoyar emprendimientos de carácter social. "Yo a Uruguay quiero venir a dar, a aportar, por las carencias que hay acá. Así como también tengo que reconocer, como buen uruguayo, todos los ángulos positivos que tiene mi país. Pero también, lo que más se ve en la calle, lamentablemente, son las carencias", señaló.


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—¿Su voz de bajo barítono, cómo se ubica hoy en las demandas del mercado lírico?

—Yo no sé si hay una voz que en el mercado lírico sea la que más funciona, aunque entiendo la pregunta. El asunto va más allá de eso, y está todo relacionado con el compromiso: a mí lo que me hace muy feliz de mi relación con todos los teatros que vengo manteniendo desde hace más de 20 años, es que vuelvo. Y no hay cosa más linda que volver a los lugares donde se te quiere. Lo que ven de mi parte es un fuerte compromiso con todo lo que hago, tanto en lo laboral como en lo social. Y esta segunda parte es la más importante para mí. Estamos felizmente cansados, cosa que a la mañana siguiente te levantás con más ganas todavía.

—¿Sus papeles en roles mozartianos han sido muy elogiados. ¿Qué te permiten esos roles?

—Yo empecé a cantar desde muy chico. La primera vez que estuve en el teatro tenía siete años y pico. Y Mozart fue el compositor con el que tuve más contacto, pero no solamente auditivo. También emocionalmente hablando; sus obras me llegaban muchísimo. Y yo tampoco entendía por qué: y creo que no había ninguna razón, solo era que mi corazón se aislaba con esa música. Y lo sigo haciendo ahora. Escucho Mozart y son mis pequeños momentos durante el día, esos 10 minutos que necesito de vez en cuando, para viajar como a otro lugar, estar un poquito entre las estrellas. Estoy un ratito con Mozart y vuelvo. Y porqué cantante mozartiano: porque soy un tipo de mucho compromiso, no me gusta abarcar mucho y hacer poco.

—¿Sorprendió mucho su desempeño en el rol de Leporello, de la ópera "Don Giovanni". ¿Prefiere hacer ese papel de Leporello o al protagonista, Don Giovanni?

—Depende mucho del momento. Lo que me gusta sí es no hacer uno solo. Me gusta intercalarlo, para no aburrirme, también.

—¿Qué le permitió el tango a nivel vocal?

—La pregunta te la giro un poquitito: a nivel vocal, la ópera me ha dado muchísimo, lógicamente. Me dio una técnica vocal que pocos individuos en el mundo son capaces de proyectar sonidos de esa manera. Y no solamente proyectarlos: aguantarte cuatro horas arriba de un escenario, y hacerlo a nivel maratónico. Qué levante la mano el que pueda. El tango lo que sí me ha dado es todo el resto, lo que son los sentimientos, la fuerza, el calor, la pasión. Que me viene porque yo nací en tango, como dice Julio Sosa.

—¿Cómo evalúa el lugar que Plácido Domingo ocupó en su carrera?

—Plácido Domingo significó para mí el puntapié inicial de mi carrera. Que quiere decir mucho y nada. Porque alguien te puede ayudar para empezar, pero después va a depender totalmente de vos. Lo que hizo Plácido fue creer en mí, ver si yo tenía suficiente compromiso para realizar una carrera que después él se sintiera orgulloso, como lo está.

—¿Crece el repertorio operístico, hay nuevos compositores buenos?

—Sí, hay un movimiento importante de compositores. Lamentablemente no todos esos trabajos son muy bien aceptados, pero Mozart también tuvo detractores. Y algunas de sus óperas no fueron un éxito. O sea que vi vamos a tomar en cuenta eso, esos compositores nuevos tendrían que perder sus esperanzas.

—¿En qué ciudades del mundo lo reconocen por la calle?

—No me fijo en eso, son cosas totalmente superficiales, que no importan.

—A usted le gusta cocinar...

—Mis viejos tenían una parrillada en Montevideo, que fue un éxito gracias a la buena calidad de la comida, y al cariño que le ponían. Me encanta cocinar, cocinar para mi familia, para mi gente, compartiendo un plato aunque sea de arroz, como hacíamos siempre. Pero si tengo que agasajar a un invitado extranjero, se cae de maduro: un asado, y te lo dice una persona que casi no come carne.

—A veces lo presentan como español. ¿Es uruguayo ciento por ciento?

—Después de casi 23 años de estar fuera del país, lo que son fronteras y barreras geográficas, han desaparecido un poquito para mí. No soy un apátrida, no me considero lejos del Uruguay: el gobierno español, y la Reina de España, me hicieron el grandísimo honor de darme la bienvenida a España, por méritos artísticos excepcionales. Es la primera vez que pasa, y lo único que te puedo decir es que me llenó de orgullo. Me siento muy apegado a España, tengo una fundación con la cual trabajo en toda España, para ayudar a chicos con discapacidades.

—Antes de su carrera profesional, trabajó como cantante en géneros más populares…

—Hice absolutamente de todo en mi vida, empecé a lavar autos cuando tenía siete años y medio. La situación en mi casa, económicamente, no fue muy buena. Conozco absolutamente todos los géneros musicales, los he tocado casi todos, y continúo haciéndolo. Creo ser el único artista lírico que toca salsa y mambo en el Teatro Alla Scala, de Milano.

—¿Cuál es la platea más impresionante a la que se enfrentó?

—Todas, todas. Yo no salgo de mi asombro que cada vez que voy a un teatro, la sala tenga al menos tres mil personas. Lo único que me sale es decir "gracias".

—Impresiona su tranquilidad en el escenario. ¿Hay alguna técnica para manejar los nervios en escena?

—¿Para manejar los nervios? Yo los nervios los tengo durante todo el día cuando estoy lidiando con burocracia, o cuando estoy lidiando con alguien que no me quiere dar algo para la fundación. Esas cosas me ponen nervioso: arriba del escenario me dedico a disfrutar.

—También los críticos siempre destacan su histrionismo. ¿Es una condición natural o también lo ha estudiado.

—Bueno, soy uruguayo.

SABER MÁS

Serán tres funciones, con 250 artistas implicados en un prometedor montaje.

LElisir damore subirá a escena este sábado a las 20 horas y dará dos funciones más, el lunes 17 y miércoles 19, siempre en el mismo horario. La nueva puesta en escena tendrá a Schrott en el rol de Dulcamara, mientras que la dirección musical está en manos del maestro Martín Jorge, y la dirección de escena, del fallecido artista argentino Sergio Renán, tendrá como repositora a Florencia Sanguinetti.

El título de Gaetano Donizetti tendrá en su elenco también a la soprano argentina Jaquelina Livieri, al tenor argentino Santiago Ballerini, al barítono brasileño Homero Velho y a la soprano uruguaya Sandra Scorza. Con 250 artistas implicados, el coro contará con dirección de Ignacio Pilone, y participará la Orquesta Sinfónica de Montevideo y la Banda Sinfónica de Montevideo.

Entradas en TickAntel y en la propia boletería del Solís, a $ 1.190, $ 935, $ 680, $ 425 y $ 170.

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