CRÍTICA

"Enemigo del pueblo": Ibsen bajo una masa de efectos

La Comedia Nacional acaba de estrenar en Sala Zavala Muniz el último montaje de Marianella Morena

Enemigo del pueblo
Enemigo del pueblo, en versión de Marianella Morena. Foto: Carlos Dossena

Es bien frecuente ver eso que se llama actualizar en el escenario a los clásicos de la literatura universal, es decir, en tomar autores históricos, de referencia, y buscar ponerlos en escena de un modo novedoso, desde una estética más bien nueva, y con una dramaturgia que mezcle pasado y presente. En esa dirección, la Comedia Nacional está ofreciendo Enemigo del pueblo, de Ibsen, en versión y dirección de Marianella Morena.

Enemigo del pueblo
Enemigo del pueblo, en Sala Zavala Muniz. Foto: Carlos Dossena.

Para eso, se tomó el eje el texto ibseniano, y se lo trajo a un tiempo actual, cruzándolo con muchas ideologías de este tiempo en que vivimos, lleno de discursos enfáticos. Desde la ecología a los derechos de género, la versión juega con un mar de temas, que baraja y hasta mezcla con más o menos sentido. Y lo hace a través de un lenguaje que por momentos es prosaico, y por otros pone el acento en algo más poético.

Enemigo del pueblo
Ibsen llevado al siglo XXI. Foto: Carlos Dossena

En el escenario, concebido con cierta originalidad en el uso del espacio, el texto, largo, se va alternando con intermedios musicales, resueltos de manera más bien sencilla. Pero el peso del texto, del siglo XIX, se hace sentir en la extensión del montaje, que por momentos avanza lento.

Claro que hay escenas valiosas, como el enfrentamiento entre los dos hermanos, a cargo de Leandro Núñez y Luis Martínez, actor que siempre es un placer ver trabajar. Es interesante el papel de la joven rebelde que es Petra, aunque la obra utiliza a nivel argumental una batería de efectos más que abundante, vinculados muchas veces a las pasiones sexuales y homosexuales. 

Enemigo del pueblo
Leandro Núñez protagoniza Enemigo del pueblo. Foto: Carlos Dossena

A nivel de escenificación, no hay una riqueza plástica notoria, y solo en algunos tramos, con juegos de luces y música, se concreta algún pasaje gratificante a la vista. Morena no es una directora centrada en pintar el escenario de belleza estética y cromática. Sus búsquedas, muy valiosas, van por otro lado. En algunos montajes, como su Don Juan, o en Los últimos Sánchez, había logrado sí una gran fuerza visual del escenario, con un hábil uso de los blancos. Pero sus mejores montajes (quizá No daré hijos, daré versos y Rabiosa melancolía), no ponen el acento tanto en la belleza escénica sino en el juego de sentidos y su comunicación a través del lenguaje teatral.

Pero el espectador agudo podrá encontrar en Enemigo del pueblo varias sorpresas gratas, guiños gestuales o de sonidos, que hablan de la calidad de la directora. Como el personaje de Claudia Rossi, que mira en silencio viejos libros de historia del arte, y los limpia, en una escena muda cargada de sentido. En suma, obra algo morosa pero con sus sorpresas.

Enemigo del pueblo
Ibsen versionado en la Comedia Nacional. Foto: Carlos Dossena
ficha

Enemigo del pueblo [****]

Autor: Henrik Ibsen. Versión y dirección: Marianella Morena. Elenco: Leandro Nuñez, Luis Martínez, Fernando Vannet, Lucía Sommer, Natalia Chiarelli, Claudia Rossi y otros. Sala: Zavala Muniz. Viernes y sábados (21.30) y domingos (19.00). Tickantel, $ 190

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