ENTREVISTA

Elisabet Casanovas: "Merlí logró que la filosofía cobrara una dimensión popular"

Una de las protagonistas de Merlí se presenta en Sala Verdi con Kassandra, un intenso monólogo del exitoso dramaturgo uruguayo Sergio Blanco

Elisabet Casanovas
Elisabet Casanovas, de Merlí a Kassandra. Foto: Francisco Flores

su personaje, Kassandra, no habla nuestra lengua, pero tiene nociones de inglés suficientes para hacerse comprender. Nació con un cuerpo masculino, pero transformó su aspecto para ser la chica que es. Al terminar la guerra, fue llevada como esclava a Europa, y ahora vive exiliada de su país, sobreviviendo. Su historia no es exactamente como la narraron Esquilo y Eurípides hace miles de años, explica el escritor Sergio Blanco sobre este espectáculo, que la actriz catalana Elisabet Casanovas presentará esta noche a las 20.30 en Sala Verdi. Entradas en Tickantel, a $ 500.

Casanovas es una joven actriz de teatro y televisión, que cobró gran proyección a través de la serie Merlí, en la que dio vida al personaje de Tània Illa, una adolescente extrovertida, generosa e idealista, soñadora, ingenua y con tendencia a idealizar el amor.

Pero ahora llegó de visita artística a Montevideo, en el marco del Festival Temporada Alta de Girona, para interpretar el unipersonal de autor uruguayo, con un personaje que se ubica en un punto diametralmente opuesto al de Tània. “La obra recoge ese personaje de la Grecia clásica, que pasa de ser princesa de Troya a esclava. Creo que es muy acertivo por parte de Sergio Blanco cómo cogió ese personaje clásico, que habla de temas universales, y lo trae al siglo XXI, con temas que están a la orden del día. Blanco pone a este personaje a contar su historia, la guerra, ser refugiada, una mujer trans que vive en un hotel pequeñito, y tiene que prostituirse para poder ganar dinero. La obra tiene gran cantidad de capas, y hubo que tratar el tema con mucho respeto, porque desgraciadamente son temas que resuenan por todas las sociedades actuales”, contó Casanovas en entrevista con El País.

-¿Qué saldo te dejó haber trabajando en la serie Merlí?

-Fue una escuela brutal. Es verdad que no nos esperábamos estar en Netflix y llegar a tanta gente, y que la serie fuera recibida con tanta calidez. Nos abrió muchas puertas, pero más allá de eso (que no es poco), me dio mucho aprendizaje, porque para muchos era el primer trabajo grande que teníamos como actores. También creo que le pusimos mucha energía para que eso sucediera así.

-¿Cuál creés que es la clave del éxito de Merlí?

-Creo que es una serie hecha a fuego lento, y eso tuvo mucho que ver. El guionista y creador de la serie, Héctor Lozano, la escribió con tiempo. Logrando que la filosofía sea un hilo conductor de tramas actuales, con personajes adolescentes. La adolescencia es una edad de efervescencia, de descubrimiento del mundo, de plantear y replantear la identidad. Es la edad de primeras veces. E hilar todo eso con la filosofía fue una idea brillante. Merlí logró que la filosofía cobrara una dimensión popular, cercana. 

Elisabet Casanovas
Elisabet Casanovas, joven actriz catalana. Foto: Francisco Flores

-¿Cómo funcionaba todo ese grupo cuando no estaban frente a las cámaras?

-Nos entendimos mucho con el grupo, siendo que somos gente muy distinta. Éramos bastantes, un grupo de diez actores, y tuvimos la suerte de ensayar mucho antes de grabar. Fue muy fácil a la hora de convivir, aunque todos venimos de sitios distintos, a nivel de ser y creativo también. Y eso nos permitió aprender mucho unos de otros. Además, Lozano estuvo mucho en los rodajes y en los ensayos. Y no es nada común que un guionista esté tanto en los rodajes. No se trató de un autor que escribió y punto: acá si tenías una duda sobre tu personaje, se la podías preguntar. Y también pudimos trabajar al lado de actores tan grandes como Francesc Orella.

-La casa de papel y Merlí fueron como las dos grandes ficciones españolas de enorme proyección a través de Netflix...

-No he visto La casa de papel, es decir, vi dos capítulos y me gustó muchísimo, pero la tengo que terminar de ver. De todos modos, creo que algo muy enriquecedor que plataformas grandes permitan este tipo de intercambios. Que yo pueda ver una serie de Noruega y un uruguayo pueda ver una serie catalana, en catalán. Creo que eso de repente nos acerca. Y eso es necesario. Es súper poderoso que una ficción pueda funcionar en otro lugar del mundo, y que se oiga en catalán. Me gusta ver en una ficción, cosas que son muy de un lugar, con mucha información de ese lugar, incluyendo la lengua. Eso enriquece a nivel cultural.

-¿Tu primera vez en Uruguay?

-Sí. Para mí en este momento, Montevideo es inseparable de las circunstancias que estoy viviendo, que es Kassandra. Que el autor es Sergio Blanco, y estar en la ciudad del autor para mí es un regalo de la vida. Esta ciudad es su hogar, y yo a Sergio lo admiro muchísimo. Más allá de eso, tengo muchas ganas de descubrir sitios de esta ciudad. Actualmente, yo siento la cultura latinoamericana muy cercana. Creo que tenemos, españoles y latinoamericanos, una manera de entender el arte muy parecida.

-¿Es difícil para una actriz de tu generación abrirse camino hoy en el medio español?

-Sí, muy difícil. Creo que es muy difícil poder ganarte la vida haciendo teatro con regularidad. Y también es difícil hacer audiovisual con regularidad. Y va por separado entrar en uno y otro circuito, el teatro y el audiovisual. Es difícil porque hay muchísima gente con talento, y por eso reivindico un poquito más de subvenciones, para que se pueda hacer más ficción. Y mayores producciones. Porque talento hay muchísimo, y muchas ganas e ilusión. Y hay mucha gente joven que lo que está haciendo es generar proyectos. 

Elisabet Casanovas
Elisabet Casanovas, en Kassandra. Foto: Difusión

-¿Qué tipo de papeles te interesan?

-Hay algo que me gusta pensar, que a nivel de ser actriz, hay para revisar mucho qué personajes femeninos se están contando ahora. Eso me parece obligatorio. Me parece muy importante empezar a dimensionar los personajes femeninos y masculinos. Ambos. Porque no podemos acotar la visión del mundo. Y es frecuente ver clichés en ambos géneros. A mí eso no me interesa. Y creo que para trabajar como actriz, también hay que revisar personajes. Porque no todos los personajes van a ser lo que el espíritu de la mujer es.

-¿Sentís que la cultura catalana y la cultura española están en pugna en ti, o lo vivís en armonía?

-Creo que son dos culturas maravillosas las dos. Creo que tenemos una historia, a nivel de país, que se tiene que revisar mucho. Y a mí me asusta cómo está subiendo la ultraderecha en España.

-De todos los filósofos que se tratan en Merlí, cuál es el más próximo a vos?


-Me cuesta mucho elegir uno. Me gustó Epicuro. Creo que el capítulo dedicado a Epiruco tiene muy buena ilación. Este filósofo habla del placer, y de cuáles son los límites del placer. Y de cómo el placer se dosifica. Que el placer está en las cosas que son dosificadas. 

Sergio Blanco
Sergio Blanco, autor de Kassandra. Foto: Nairí Aharonián
perspectiva

De la chica ingenua en Merlí al personaje al filo en Kassandra

Elisabet Casanovas llegó a Uruguay para dar dos funciones de Kassandra, la primera anoche y hoy es la función de despedida, en Sala Verdi, a las 20.30. La pieza de teatro fue escrita en inglés (comenzada en Atenas en 2008), en un precario inglés de migrante contemporáneo, para transformar al personaje clásico en una persona que vende productos de contrabando, y viene a contar su historia, y a desmitificar su propio mito. El texto fue representado en Montevideo (por Roxana Blanco, hermana del autor, en Argentina, Chile, Brasil, Cuba, Venezuela, Colombia, México, Estados Unidos y España, entre otros países, y ahora llega la versión española con dirección de Sergi Belbel, uno de los grandes nombres de la dramaturgia de la península.

“Agradezco mucho a Sergi Belbel que haya confiado en mí para este trabajo. Cuando Sergi me lo propuso, yo le pedí que me hiciera una prueba. Y él no quiso. Y luego, a nivel de proceso creativo fue muy intenso. Es un personaje que me obligó a hacer toda una serie de preguntas, que no me tuve que hacer para otros personajes. Y tiene cosas que me gustan mucho: es un personaje que no tiene edad, y que se puede dimensionar con tu vida. Y que en diez años lo podría hacer en el garage de mi casa, con un técnico y un foco. El personaje es como que va contigo. Yo ya había trabajado con Sergi, y para mí él es la sabiduría hecha persona”, cuenta Casanovas.

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