ENTREVISTA

Diego Peretti: "Yo no veo más canales abiertos. Veo Netflix y los canales de deportes"

El reconocido actor argentino se presenta desde hoy en El Galpón con Los vecinos de arriba

Diego Peretti
Diego Peretti, regresa a El Galpón. Foto: Difusión

Se hizo famoso entre el público uruguayo a través de la televisión, con Los Simuladores, aunque hoy confiesa que ve muy poco televisión. En los escenarios montevideanos su presencia es bastante frecuente: vino con Por H y por B, y La chica del adiós, y desde hoy estará en El Galpón con Los vecinos de arriba, junto a Muriel Santa Ana, Rafael Ferro y Julieta Vallina, bajo dirección de Javier Daulte. Va hoy y mañana a las 21.00 y el domingo a las 19.00. Tickantel, desde $ 1050 a $ 1550.

-¿Cómo alternás hacer cine y teatro?

-Vengo haciendo teatro casi exclusivamente hace dos años. Y ahora en abril empiezo a hacer la película El robo del siglo, basada en el robo de la sucursal Acassuso, del Banco Río, en 2006. Fue un robo emblemático, porque se hizo con armas de réplica, y con gran creatividad. Va a ser una película que me va a exigir bastante, y aun así estoy tratando de programar la gira de Los vecinos de arriba. Son dos cosas que a mí me gustan mucho, y no me gusta resignar ninguna de las dos, aunque es un poco estresante.

-El tema del robo siempre es un atractivo muy potente para armar una ficción.


-Sí, más en este caso. Porque tiene que ver con a quién se le roba. Obviamente, nadie va a estar de acuerdo con lo que hace un motochorro, o con el que le roba a un anciano. Pero un robo a un banco (una institución que está asegurada), y que si hablamos secamente, lo único que hace es robar. En el sentido que lo que lo único que hace es juntar plata para hacer negocios con la plata de la gente. Es como un mal necesario, como los militares. No son instituciones muy envidiables desde el punto de vista humano. 

-Hay como una visión romántica del robo del Banco Río.

-Sí, es un robo en el que no se disparó un solo tiro, no agredieron a nadie. Y esa visión romántica sobre este robo genera mucha atracción en la gente. Sobre todo porque ocurre en el 2006, en el contexto de la crisis de 2001 había ubicado a los bancos como a los principales responsables. Todo eso hace que ese robo sea mirado por la opinión pública como algo positivo, más que por lo negativo del acto inmoral de robar. La vamos a empezar a filmar el lunes 8 de abril, y está protagonizada por Guillermo Francella y por mí, y va a estar también Rafa Ferro, Pablo Rago y Luis Pipo Luque.

-Antes de eso, ahora volvés a El Galpón, con "Los vecinos de arriba".


-Sí, esta es una obra escrita por un catalán, Cesc Gay, también conocido como director: fue el que dirigió Truman, aquella sobre un perro, que protagonizó Ricardo Darín. La obra trata de un matrimonio que está a punto de explotar todo el tiempo. No es una pareja de resignados, sino que todo les genera una discusión. Y uno de los temas que les genera discusión es que ella invitó a los vecinos de arriba. Y el protagonista odia a sus vecinos de arriba, porque son muy ruidosos, sobre todo cuando tienen sexo. Y les molesta sobre todo porque ellos tienen una hija. Y los vecinos de arriba vienen, y el tema se plantea. Y ahí nos enteramos de que esos ruidos no tienen que ver solo con la intimidad de los vecinos. No te puedo contar cómo sigue.

Los vecinos de arriba
Los vecinos de arriba, una exitosa comedia portteña. Foto: Difusión

-Vos en "Los simuladores" también aportaste a nivel de guion.

-Sí, en el primer año colaboré bastante con los guiones. Después también, pero no tanto. Yo me sentaba con Damián Szifrón y con dos colaboradores más: Gustavo Malajovich, que hace poco publicó una novela, El jardín de bronce, y Patricio Vega, que actualmente es un guionista importante en la industria del cine. Ellos en ese momento eran jóvenes, y Damián los trajo porque los conocía. Y nos juntábamos en un bar de Av. Santa Fe, y empezábamos a tirar ideas. Sobre todo del cliente que iba a pedir ayuda a los simuladores. Y también sobre el operativo de simulacro que había que hacerle a la eventual víctima de los simuladores, para que nuestro cliente resuelva su problema. Largábamos ideas y después Damián Szifrón las sintetizaba en guiones brillantes. En Montevideo les encantó Los simuladores, es como un clásico ya.

-¿Hoy cómo está la televisión argentina para los actores argentinos?

-Está difícil, por todas las nuevas formas de ver ficción. Yo no veo más canales abiertos. Veo Netflix y los canales de deportes. Nada más. En televisión se acortó mucho la posibilidad de trabajar, pero los actores se van repartiendo en proyectos que son para otros formatos. Y están los actores que siguen trabajando en televisión abierta, en tiras o unitarios. Si son tiras no las veo, porque ya hice tiras, y no me entretiene nada porque conozco el truco. Las tiras no me parece un formato en el que se pueda trabajar actoralmente bien. Es un formato necesario para la industria, pero actoralmente no le encuentro profundidad. Sobre todo con la rapidez que se tiene que trabajar. En unitarios no: se han hecho cosas buenas. 

-¿Vos como actor, para trabajar la veta cómica, te basás más en la técnica o en algo intuitivo?

-Para hacer reír y para hacer llorar no se toman métodos distintos. Aunque la tensión puede ser distinta. Y la atención del público también puede variar en el humor y en el drama. Pero la técnica actoral no. Hay que meterse en la situación, y si eso produce gracia, bien. Y si produce lágrimas, bien también. Eso depende del cuento que vas a contar: lo demás es hacerse cargo del personaje que uno tiene. Yo distingo en la comicidad de El Gordo y El Flaco, Chaplin, El Gordo Porcel, Francella en una época: son actores que se dedicaban a la comicidad. Y después está la comedia, que es muy cercana del drama, pero con situaciones cotidianas, que le pasan a un hombre ordinario. Y cuando se ve eso desde afuera, el espectador se identifica tanto, que le produce gracia. Yo no soy cómico: hago un personaje y eso produce gracia.

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