CRÍTICA: DOS HOMBRES DESNUDOS

Mucho más que dos desnudos jugados en escena

Graciela Rodríguez, Eunice Castro, Álvaro Armand Ugón y Nicolás Pereyra en una eficaz comedia en El Notariado

Dos hombres desnudos
Dos hombres desnudos, una comedia desopilante. Foto: Difusión

Teatro del Notariado vuelve a ofrecer una gran comedia de autor francés, de la mano del director Mario Morgan, como fueron El nombre y Nuestras mujeres. Y cada una de estas comedias francesas tiene su personalidad propia: en el caso de Dos hombres desnudos, las acciones transcurren en un contexto de fuerte absurdo, aunque en el marco de un argumento lógico, aspecto que marca sin duda la singularidad y el atractivo de esta gran obra.

El espectador, de algún modo, es invitado a desentrañar ese sinsentido, o ese aparente sinsentido. Y esa operación de intentar explicarse lo que sucede en escena, conduce a un trabajo de introspección. En ese sentido, esta comedia no tiene solo un trasfondo psicoanalítico, como esas que juegan a poner en escena solamente la encrucijada emocional de un personaje. Acá los mecanismos profundos del individuo parecen estar presentes sobre el escenario.

Pero todo ese análisis por parte del público (opcional, lógicamente), no hace que Dos hombres desnudos sea necesariamente una obra sesuda. Por el contrario, los mecanismos de humor están trabajados limpiamente. Porque ese absurdo de corte psicoanalítico, permite al autor, al director y a los actores, armar escenas desopilantes. Y con una dramaturgia técnicamente muy precisa, al punto que hay algunos momentos en los que el espectador ya está esperando una escena que imagina. En ese orden, otro acierto de Sébastien Thiéry es haber compuesto una trama con recursos cíclicos, algo que bien utilizado potencia el humor, dado que algunas escenas se repiten en líneas generales, multiplicando la risa.

Tramos de antología hay muchos. Empezando por las muchas veces que el personaje de Graciela Rodríguez entra a su casa y encuentra a su marido (Álvaro Armand Ugón) en una situación aparentemente comprometida, cada vez más descabellada. Pero quizá la escena que el público más festeja es cuando Eunice Castro es obligada a fingir ser sorda, mientras Graciela Rodríguez y Álvaro Armand Ugón llevan adelante una notable discusión de pareja.

El espectáculo logra ritmo sostenido (pese a que estas comedias que trae Morgan nunca son cortas), y el texto tiene aditamentos que potencian su eficacia, como la presencia de algunas palabras y conceptos que se repiten a lo largo de la obra, tomando formas relacionables entre ellas. A eso se suma la firmeza con que Morgan marcó a un elenco, de buenos actores, pero que necesitan límites. Así, a Graciela Rodríguez le controló su natural apasionamiento escénico, mientras que a Armand Ugón lo humanizó en su expresividad, quitándole su tensión natural. Y Eunice Castro, pese a que hace un personaje de menor peso en la trama, defendió muy bien su lugar en el reparto.

ficha

Dos hombres desnudos [****]

Autor: Sébastien Thiéry. Dirección: Mario Morgan. Elenco: Graciela Rodriguez, Álvaro Armand Ugón, Eunice Castro y Nicolás Pereyra. Funciones: Teatro del Notariado, de jueves a sábados a las 21.00, y domingos 20.00. Tickantel, $ 550.

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