una cantautora de raza

"Descubrí que con la música podía curar algo"

La cantautora española Silvia Pérez Cruz se presenta hoy en Uruguay.

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Guitarra y voz: solo con eso la cantautora logra emocionar. Foto: F. Barre

Silvia Pérez Cruz tiene una voz exquisita y tremendamente expresiva, lo que la convierte en una de las mejores cantantes españolas del momento, de acuerdo con lo que se dice de ella en su país. Ayer llegó a Uruguay, guitarra en mano, para conquistar el sur del continente, así como lo ha hecho con España. Hoy estará en Medio y Medio, en Punta del Este, abriendo el show de Gustavo Cordera y en abril volverá al país para presentarse en la Sala Zitarrosa.

Ella respira música. Se crió entre melodías y para ella cantar es algo tan natural como hablar, incluso asegura que así, a través de las canciones, dialogaba con su padre. "La mejor manera de conocerme es a través de lo que canto, porque la vida es más difícil, hay menos libertad de expresión y todo el mundo tiene sus problemas. Con la música puedes contar muchas cosas, desde la más abstracta a la más concreta, desde los desahucios hasta la alegría de vivir y el amor", explica la cantautora de 32 años.

Esa relación orgánica y fluida con la música se refleja también en la cantidad de discos que ha sacado a pesar de su corta edad. Los primeros eran colaboraciones, donde componía solo música —es saxofonista de formación—. En 2012 se animó a sacar un álbum más personal, 11 de noviembre, donde también escribió las letras. "La época más loca fue desde los 19 a los 27 años, que estaba estudiando muchos estilos: jazz, flamenco, música popular, folklore... quería aprender recursos para expresarme. "El disco 11 de noviembre, es como un resumen de esos años. Es mi primer disco personal. Se murió mi padre y empecé a escribir letras que hasta ese momento solo hacía música. Al hablar de emociones muy verdaderas me sentí capaz de justificarlo y además me apetecía mucho", asegura.

A lo largo de su discografía, como ella cuenta, explora varios ritmos con éxito por lo que las etiquetas no son algo que le vayan bien. Ella canta y va viendo qué ritmo va mejor con lo que quiere transmitir. Incluso ha experimentado en otras ramas del arte. En 2012 escribió "No te puedo encontrar", para la banda sonora de la Blancanieves de Pablo Berger, lo que le valió un Goya a Mejor Canción Original. Además se estrenará este año Cerca de tu casa, una película sobre los desahucios protagonizada por ella, para la que también realizó la banda sonora que luego transformó en su último disco, Domus.

Pero, más allá de esas expresiones artísticas puntuales, lo de ella es el escenario, algo que descubrió cuando era una niña. "A los trece fui a dar un concierto en una cena para gente de mucho dinero y yo estaba muy emocionada. Cuando terminé me acuerdo de que venía la gente llorando y me explicaba lo que le había pasado, que hacía tiempo que no lloraban y como que se les había desbloqueado algo. Me acuerdo de ese día llegar a mi casa y pensar: hoy ha pasado algo importante. Descubrí que con la música podía curar algo en los demás.

—¿Cuándo te diste cuenta de que lo tuyo era la música?

—A los 12 años descubrí que la música era una vocación, una necesidad, que mediante la música lograba ser yo de verdad, algo que cuesta mucho en este mundo. Conecto mucho con la gente, veía que la gente se emocionaba, o sea que tenía una utilidad para la gente. Son tres partes: la naturalidad, el estudio y la vocación. Para mí no es una carrera, es una manera de vivir, es para siempre. Necesito la música para estar mejor.

—¿Por qué creés que la gente se emociona tanto con tu música?

—Tengo la sensación de que a veces puedo hacer como de espejo. Si tu te abres y expresas sinceramente las cosas, el de enfrent se abre. La música, además, tiene la capacidad de colarse en tu cuerpo sin pedir permiso. Creo que no tiene tanto que ver con la forma y el timbre.

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