TEATRO

La danza como buena vecina de la física y la robótica

Andrea Arobba estrena mañana en el Solís Big Bang.

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Arobba vuelve con un montaje de danza contemporánea. Foto: D. Borrelli

Big Bang, espectáculo de danza dirigido por Andrea Arobba, explora sobre la ciencia y en particular la cosmología. En 90 minutos, 14 artistas, entre músicos y bailarines, trabajarán en un marco escénico de nuevos desarrollos tecnológicos y lumínicos, concebidos especialmente para este montaje. Se verá por cuatro funciones en la sala principal del Teatro Solís, desde mañana jueves hasta el domingo, a las 21:00. Entradas por Tickantel a $ 800, $ 650, $ 540, $ 420, $ 300 y $ 200.

"Trabajamos mucho sobre las leyes de la física: de pronto llegamos como al caos, pero es un caos muy bien organizado. No es que todo se desmadra. No es improvisación, está todo pautado", indicó a El País Arobba, quien con esta obra sigue la investigación llevada adelante en Historia natural de la belleza y El azar y la necesidad, que se dieron en el Solís.

El proceso de trabajo incluyó una semana de estudio en el Instituto Nacional de Artes Escénicas, junto al físico Ernesto Blanco y al experto en robótica Álvaro Cassinelli. Esa experiencia se refleja en el diseño de iluminación de Leticia Skrycky y en el vestuario de Lucía Arobba.

"Entre la danza y la física hay relación todo el tiempo. De hecho, el individuo está bajo las leyes físicas todo el tiempo, lo que pasa es que uno no siempre tiene esa relación presente. Lo que en física se llama de una manera, y tiene el nombre de una ley, en danza es el nombre de un movimiento. Y estamos hablando de lo mismo", indica Arobba, prometiendo en escena una disolución de las fronteras entre la danza, la performance y la música en vivo.

"Me seduce la idea entre el arte y la ciencia. Y acá en Uruguay tenemos a muchos expertos que investigan mucho, y es muy lindo poder intercambiar eso con los artistas. Eso me encanta, como también trabajar sin luz, e iluminar de otra manera. Depende de la temática", advierte, agregando que lógicamente hay mucho para avanzar en ese campo intermedio entre la danza y la robótica. "Pero no como una meta", matiza.

Arobba cuenta con larga experiencia como bailarina y coreógrafa, y al ser consultada sobre si el Ballet Nacional Sodre está abierto a los coreógrafos uruguayos, afirma: "Me parece que a veces estaría bueno mirar un poco a los artistas, a los creadores uruguayos, a ver qué harían. O citarlos, o preguntarles qué harían con el BNS. Porque a veces el que no es curioso y no pregunta, no se entera. También nosotros, sin nos interesara, podríamos ir y presentar un proyecto. Nos encantaría. Pienso que eso irá llegando, según los intereses de cada uno".

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