El Ballet del Sodre festeja sus 80 con Campo e Inthamoussu de anfitriones

Un cumpleaños que se celebra con coréografos e ideas nuevas

Desde el jueves 13 de agosto, el BNS ofrecerá un nuevo espectáculo, pero no se trata de un ballet romántico, ni de una pieza extranjera, sino de un trabajo de fuerte sabor local, tanto por la idea que lo inspira como por los artistas implicados.

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Julio Bocca

Se llama Episodios nocturnos coreográficos, y busca rendir tributo al primer espectáculo que ofreció el ballet oficial, en 1935.

Cuando 80 años atrás nacía este cuerpo estable del Sodre (cuya continuidad es un hecho cultural a celebrar), su primer director, Alberto Pouyanne, llevó a escena el 23 de noviembre de aquella año Nocturno nativo, sobre música de Vicente Ascone e inspirado en elementos del folclore local. Ocho décadas después la misma compañía parte de aquel ballet (del que hoy quedan algunas fotos, la partitura original y el poema homónimo de Víctor Pérez Petit) para reconvertirlo en una obra que exprese un cruce entre aquel espectáculo y el Uruguay actual.

"Todos los años hacemos una propuesta más contemporánea, más de búsqueda de nuevos estilos y este año los estilos son bien latinos. Creo que va a ser un programa bien variado, y muy joven", informó Julio Bocca el jueves en el lanzamiento del espectáculo.

El ballet abre con "Episodios sobre un mismo tema", con coreografía de Andrea Salazar y música de Luciano Supervielle, que contará con dramaturgia visual de Miguel Grompone. Le sigue One and Others, con coreografía del artista argentino Demis Volpi, quien es residente del Ballet de Stuttgart, y Bocca define como "el niño mimado de las grandes compañías". Trabajará sobre música de Christos Hatzis y con diseños de vestuario de Thomas Lempertz. Después de un intervalo, cerrará Nocturno, de Martín Inthamoussu, con música de Juan Campodónico y video de Verónica Loza.

"En total serán unos 85 minutos. Cuando empecé a ver las obras, la de Andrea me dio como una introducción a la noche, una bienvenida al espectador, la obra de Volpi es como más íntima, y terminamos con la de Martín, que es la obra homenaje a Nocturno nativo", señala el director artístico del BNS.

"Nocturno está basada en el espíritu que nosotros pudimos encontrar de aquella primera obra, y es un cruce de lenguajes, de diferentes disciplinas. Nocturno es un nuevo viaje, que a partir de unos personajes de la vida urbana, nos va borrando lo que nosotros tenemos de identidad: es como sacar ese polvo, y llegar a lo que realmente somos, con una identidad mucho más nativa", señala Inthamoussu.

"La idea fue hacer algo que, siendo un ballet, que es una forma que viene de Europa, hacer algo con un carácter propio. Y en 1935 se preguntaron qué era lo propio, y encontraron algunas respuestas. Aquello buscaba lo original en lo gaucho, la pradera, que buscaba lo nacional allí. Y nosotros nos hicimos la misma pregunta, qué somos nosotros, los que vivimos en este lugar. Y nos fuimos inspirando, y escuchando el sonido del monte nativo", sintetiza Campodónico.

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