crítica: la vuelta al desierto

Dos culturas en una sola familia

En Sala Verdi, un interesante montaje de Gabriel Calderón

La vuelta al desierto
La vuelta al desierto. Foto: Carlos Dossena

Apostar por llevar a escena un texto del dramaturgo francés Bernard-Marie Koltès (1948 - 1989) implica proponerle al espectador un teatro de texto profundo, rico en acciones y conceptos, que alterna la reflexión política con el vuelo poético. La Comedia Nacional puso La vuelta al desierto en manos del dramaturgo y director Gabriel Calderón, y el resultado es un espectáculo muy animado, lleno de brío, interesante, y con algunas sorpresas estéticas.

La escenografía de Pablo Caballero no pasa inadvertida al más desatento de los espectadores. El artista logró algo difícil en teatro: dar un ambiente convincente. Y lo hace a través de unos colores, tonos y detalles, realmente fantásticos. El decorado expresa esa mezcla de decadencia y grandeza que la obra busca transmitir.

Y esa escenografía, hacia el final del espectáculo, es la clave de uno de los mejores golpes de efecto del montaje. A su vez el director utiliza ese escenario concreto de dos maneras. Por un lado, de modo realista, como centro de esa casa que es eje de una disputa familiar. Pero también como locación de los otros lugares en que transcurren las acciones, otorgándole agilidad a la puesta.

En algunos aspectos, Calderón repite principios que utilizó en su anterior montaje en esa sala (If. Festejan la mentira), que presentó el mes pasado, también con escenografía y luces de Caballero: un decorado de factura atrapante y cromáticamente enigmático, y muy buen apoyo de los sonidos de escena, que llegan a dialogar con las actuaciones. También el ritmo de las acciones, y cierto carácter crispado de los personajes.

Esas actuaciones fuertes y tensas, llenas de fibra, sirven de sólida base para desarrollar este texto cargado de imágenes, que la traducción, de Laura Pouso, resolvió con solvencia. Pero además el director, pasada la mitad del espectáculo, empieza a bajar el tono crispado, logrando momentos de otros climas más sugestivos. Y todo eso va desarrollando el pensamiento de Koltès, un maestro en la reflexión sobre los choques culturales. Hay tramos, sobre todo monólogos, que son verdaderas piezas ensayísticas, en las que no faltan la ironía y el humor.

Ya pasaron más de 25 años desde que (en 1992) Antonio Larreta presentó Roberto Zucco, en Teatro del Círculo, título que la Comedia Nacional hizo en 2010, con dirección de Alfredo Goldstein. En 1994 Ernesto Clavijo hizo en Teatro del Anglo En la soledad de los campos de algodón, y tres años después, en El Galpón, Bernardo Galli montó Combate de negros contra perros. Hoy la obra de Koltès ya no causa el asombro absoluto que despertó en los años 90, aunque sigue siendo un terreno fértil para hacer buen teatro y plantear los vínculos entre las culturas.

ficha

La vuelta al desierto [****]

Texto: Bernard-Marie Koltès. Dirección: Gabriel Calderón. Teatro: Sala Verdi. Funciones: Viernes y sábados (20:30) y domingos (17.00). Tickantel, $ 190

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