Entrevista a Martín Bossi

“Creo que soy un tenista actuando”

El reconocido actor porteño se presenta desde el jueves hasta el domingo en El Galpón

Martín Bossi
Martín Bossi en Montevideo. Foto: Leonardo Mainé

Desde que una década atrás empezó a venir con regularidad a los escenarios montevideanos, Martín Bossi se convirtió en una de las figuras favoritas del público local. Galán, imitador, cómico, su personalidad artística tiene elementos para gustar a un amplio rango de público. Y su show es entrador, fácil de seguir, variado, dado que en él se mezclan personajes históricos de la farándula argentina y estrellas de la historia del espectáculo, a través de sus imitaciones. Desde este jueves estará en El Galpón con Bossi Master Show 2018, que irá por cuatro funciones, hasta el domingo. Las localidades están a la venta en Tickantel, desde $ 1250 a $ 2500

“Es el mismo show que hicimos acá el año pasado, pero a la vez muy modificado. El año pasado acá hicimos cuatro funciones: nos habrán visto unas tres mil personas, y creo que en Montevideo tengo más público que eso. Yo digo que no sé si el espectáculo es bueno o malo: es necesario. Porque es un show que une a las personas. Jugamos durante dos horas todos juntos, en una era en la que todo es embanderamientos y toma de posturas. Y enfrentamientos, al menos en mi país. Este show creo que unifica”, contó a El País el reconocido humorista argentino.

“Siempre que vine a Montevideo estuve en El Galpón, que es una sala muy cómoda, donde cabe mucho público, y con la que ya estoy familiarizado, porque estoy viniendo a trabajar a Uruguay ya hace como 10 años. Sin despreciar otros espacios escénicos que hay en Montevideo, que están buenísimos, elijo ese. Soy feliz ahí. Y además tiene un escenario muy ancho, cosa que me viene muy bien porque somos 14 músicos, y tres cantantes. Somos 17 en escena”, detalla el artista.

-¿Con cuál de tus imitaciones te sentís más involucrado?

-Con ninguna. Estoy más involucrado emocionalmente, cuando tengo la posibilidad en el espectáculo, que la gente me vea con mi cara. Que en este espectáculo es un 80 por ciento del tiempo. Eso me compromete emocionalmente mucho más. Lo que pasa es que hay cosas que quedan selladas para siempre, y aunque las cambies, la gente tiene presente lo anterior. Porque en realidad hace rato que mis shows no son básicamente de imitaciones. Pero la gente se queda con eso, que es el 10 por ciento del show. Esa galería de personajes. Pero el show tiene más que ver con el humor más integral, no tanto basado en la máscara.

-¿En este show usás máscaras de látex?

-Sí, aunque en realidad son prótesis, porque máscara es cuando es entera, lo que uso, cuando me toca, son pedazos. Las uso para hacer a Ceratti, a Spinetta, a Olmedo, a Tato Bores, a Freddie Mercury, a Mick Jagger, a Stevie Wonder. Trabajo con dos maquilladoras y dos vestuaristas, que me maquillan y visten a la vez. Es como un equipo Ferrari. Hace años que lo tenemos trabajado, con cronómetro. El entrenamiento físico de estas maquilladoras es una locura: ellas hacen como una coreografía. Lo hacen todo en medio instante. Y a su vez, esas prótesis en la cara no restringen los movimientos. Porque aprendés a manejar tu cara debajo de las prótesis. A que las prótesis copien lo que vos querés hacer. Es un arte, un arte complejo.

-¿Qué te cansa más, trabajar contratado, como en Showmatch, o ser parte de tu propia producción?

-A mí me desgasta mucho ser contratado, porque vos decís lo que otros quieren que digas. Te dan los guiones. En cambio cuando vos sos el dueño, vos decís lo que querés, hacés lo que querés, actuás de lo que querés. Por eso elijo ser independiente: tener mis proyectos en lo artístico. Aunque ser independiente no existe, y a la vez tiene un precio muy alto. Por otro lado, hay gente muy libre que trabaja contratada.

-¿Hoy cómo ves tus años junto a Tinelli?

-Fue otra etapa de mi vida, como más adolescente, y Marcelo me dio trabajo y eso siempre se lo debo. Y conservo muchos amigos de aquello, y quizá nos encontremos en el futuro, en otra instancia. De hecho, estamos hablando con la productora de Tinelli, Laflia, para que me produzcan un programa para toda Latino América. O sea que uno de alguna manera siempre vuelve. Pero aquella etapa televisiva, en la que yo iba como un nenito e imitaba, ya pasó. Tengo 44 años: es hora de transitar otros lugares.

-Cuando llevás adelante durante tanto tiempo un proyecto artístico propio, como que perdés un poco que te convoquen para otros trabajos.

-Sí, es más difícil. Porque piensan que voy a decir que no, porque tengo mis propios proyectos. Quedás un poco afuera. Pero no sé si eso significa perder algo. Porque el lugar que yo quiero estar es acá con mi show. Yo quiero estar en lo que yo produzco, pero más allá de eso no hay nada que me genere una necesidad de estar en otro lugar.

-Vos estudiaste con Víctor Laplace. ¿Qué te enseñó él que todavía seguís aplicando?

-Convertir lo cotidiano en extraordinario, que es su lema teatral. No pasar por alto lo que sucede día a día. 

-¿Qué secretos tiene el tenis que hace que te guste?

-Te digo una entre varias: el arte de la repetición. Mi abuelo decía, ‘reputación es repetición’. Creo que eso es maravilloso. Y más allá de eso, jugar al aire libre, el sol. Y en eso el teatro y el tenis se parecen, porque el teatro también es repetición. Para aprender a cantar, o a bailar, uno tiene que repetir. En el fondo creo que soy un tenista actuando.

-O sea que jugar un partido de tenis y subir a un escenario se parecen.

-Todo. El tema de la soledad. Porque yo no hago obras de teatro: yo hago unipersonales, aunque estoy rodeado de gente. También la precisión, la adrenalina, el miedo. Pero en el tenis tenés que ganarle a un tipo, y en el escenario no tenés que ganarle a nadie. 

-¿Alguna vez hiciste terapia?

-Hace 20 años que hago. Y te digo la verdad, no sé si noto avances. Tal vez la terapia me hizo muy bien, y esta situación actual es estar muy bien para mí. Quizá hubiera tenido que estar encerrado en un manicomio, y por hacer terapia, ahora puedo estar acá charlando contigo. Pero más allá de eso, siento que me hace bien.

-¿Vos tenés un poco el síndrome de Peter Pan?

-Está bien lo que decís: sí. Pero en realidad se trata de sentirme joven. La edad es una convención. Uno no tiene edad, el alma siempre es joven. Va envejeciendo el cuerpo. Yo no quiero hacerme el pendejo: mi alma es joven.

una pregunta más

“Hacer un viral te lleva tiempo y no reditúa”

—Vos tenés mucha difusión también por tus videos en las redes, ¿qué te reporta eso?

--Sí, hoy en día la forma de promocionarte es 360 grados. Hoy la comunicación es mucho más compleja. Antes ibas a la tele, hacías un par de diarios, y listo. Hoy no, y me han conocido en muchos lados del mundo gracias a las redes. Es increíble. Y es algo que te demanda mucho. Hacer un viral te lleva tiempo: escribirlo, producirlo, pueden ser dos meses de trabajo. Es algo que cuesta mucho dinero, y no te reditúa. Salvo la promoción. Pero bueno, es así. Lo que pasa es que ahora, con el costo de uno, saco piezas para distintas plataformas. Creo que entre los videos más comentados fue cuando hice a Messi, en el día del padre. Creo que él se enojó bastante.

sobre el amor

La paternidad y la imagen del amor

“Me gustaría ser padre. Ya tengo 44 años, y después de los 40 empecé a sentir como esa necesidad. Pero yo soy tradicional, y para tener un hijo, preciso una mujer, y un contexto familiar. Y si no se da, mañana agarro una amiga, que confíe, y tenemos un hijo. Y lo criamos. No es que haya que estar en familia. Yo he visto a tanta gente fracasar con esa institución que se llama familia, y con el matrimonio”, dice Bossi.

“Romeo y Julieta nos dañó la vida. Hollywood nos hizo mucho daño. Eso de mi media naranja también. Yo tengo mucho amor propio, y cuando empezás a amarte más vos, precisás menos de los demás. Es terrible lo que estoy diciendo, pero es así. Cuando nacemos, nos enseñan a amar. A depositar el amor en el otro. Y cuando te querés un poco, te dicen egoísta de mierda”, remata el actor.

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