crítica: los gobbi

Concierto de tango para actor y bailarina

En Teatro del Centro Carlos E. Scheck, Pepe Vázquez protagoniza una obra sobre la familia Gobbi

Los Gobbi
Los Gobbi, protagonizada por Pepe Vázquez. Foto: Difusión

Como pasa muchas veces en Montevideo en los espectáculos que alternan actuación y música en vivo, esta última eclipsa a la primera. En el caso de Los Gobbi, la desigualdad es, para empezar, numérica. Violín, piano, bandoneón, contrabajo y violonchelo, ejecutan unas potentes melodías tangueras, que tienen como contrapunto al actor Pepe Vázquez, quien realiza (dentro de sus cánones habituales) un interesante registro, mitad interpretativo, mitad no ficcional. El lenguaje escénico se complementa con un trabajo coreográfico, que dentro de un formato tradicional ejecuta la bailarina Cecilia Pugin.

La idea de este espectáculo es buena: consiste en un recorrido por la obra del músico uruguayo Eusebio Gobbi y su hijo, también músico de tango, quienes jugaron un papel importante en la historia del dos por cuatro. Y el formato suma un actor y una bailarina. El intérprete encarna a Eusebio Gobbi, y desde allí se desplaza hacia otras zonas del relato, que va recorriendo cronológicamente esta historia, desde los días en que el protagonista era un joven artista en el circo criollo. Y la trama avanza, con el desarrollo de esta rama de la historia del tango, pasando por la llegada del dos por cuatro a París, y desde allí hasta los días en que Astor Piazzolla evoca el talento de Alfredo Gobbi, el hijo de Eusebio.

Como concierto, la obra tiene su pilar más sólido. El espectador recibe una serie de melodías, de magnífica sonoridad, que tienen un sabor especial. Por momentos hay tramos que suenan como a un tango muy antiguo, que parece remitir a las raíces del género. Y junto a eso, hay también una marcada sonoridad experimental, dado que, como dijo una vez el poeta Horario Ferrer, el tango nació vanguardia.

Más allá de eso, es realmente un placer observar a los instrumentistas, sus posiciones corporales, la tensión en las manos, y en los rostros. El quinteto La Mufa es de por sí muy teatral, y sume al público en un viaje musical nada predecible, que recorre muchas melodías poco difundidas, llegando a momentos de gran expresividad. Quizá el espectáculo es un poco corto, y deje al público con ganas de más.

Escénicamente la puesta es sencilla, tradicional, tanto en lo interpretativo como en lo dancístico. Pero tiene una buena relación entre los objetivos y los logros. Y transcurre a buen ritmo, sin decaimientos. En eso incide también el texto de Ana Magnabosco, que trabajando con habilidad tanto el relato en sí como la información histórica, arma una dramaturgia de corte onírico.

La autora, de muy larga trayectoria en este medio, sacó buen partido de los datos biográficos de la familia Gobbi, para elaborar una historia interesante, que se disfruta a la vez como ficción y como viaje histórico. Quizá faltó entrar más en las biografías de los personajes, aunque seguramente esa limitación tiene que ver con la escasa información que hay sobre esta antigua familia de músicos. Algunos detalles de la puesta, desde el metrónomo sonando sobre el piano, hasta que los músicos estén descalzos, dan cuenta de un empeño por dar al espectador un trabajo escénico esmerado. 

ficha

Los Gobbi [***]

Texto: Ana Magnabosco. . Dirección: Marcelino Duffau. Música: Quinteto de tango instrumental La Mufa, integrado por Lucía Gatti en violonchelo, Jorge Pi en contrabajo, Martín Pugin en bandoneón, Alejandro Migues en piano y Vivianne Graf en violín. Actor: Pepe Vázquez. Coreografía: Cecilia Pugin. Sala: Teatro del Centro Carlos E. Scheck. Hoy a las 21.00

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