TEATRO

Comedia negra sobre una criatura sin nombre

En la Alianza americana, “El bebé”, de Christopher Durang.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Nuevo rol: María Mendive en "El Bebé". Foto: María Fernández

Los sábados y domingos la Alianza Uruguay-Estados Unidos está presentando El bebé, una comedia negra del gran dramaturgo norteamericano Christopher Durang. Dirigida por Marisa Bentancur, cuenta con un elenco integrado por María Mendive, Alejandro Martínez, Rosa Simonelli, Alondra Portela, Pablo Sintes y Lucila Fernández. Va los sábados a las 21.00 y los domingos a las 19:30, en la Sala Dos. Entradas en Abitab, a $ 390.

No le faltan elementos absurdos al argumento. El espectador pronto nota que Flora y Max no están preparados para la paternidad. Incluso no son capaces de ponerle nombre a la criatura que recién están empezando a conocer. Max piensa que es un niño, mientras que Flora dice que según los doctores, podrán decidir más tarde el sexo del recién llegado. Desde esa plataforma temática, Durang estructura una comedia negra sobre las dificultades de ser buen padre, por medio de un planteo que combina farsa, sátira, acidez y dolor.

"La obra pone como centro los vínculos entre padres e hijos, tomando al ser humano en sí como el centro del conflicto. Y creo que el autor, Durang, lo hace muy bien: es un genio, cada parlamento va directamente a un punto concreto, a través del humor. Ese humor disparatado muestra los grandes conflictos humanos", comenta a El País María Mendive, reconocida actriz, directora, locutora y profesora de teatro, cuyos primeros trabajos para la escena profesional se remontan a 1993, con Esperando la carroza, en Teatro Circular, bajo dirección de Jorge Curi.

"El trasfondo de la obra habla de lo poco que muchas veces el ser humano sabe sobre sus semejantes, sobre todo cuando se trata de un bebé, que es alguien que es una hoja en blanco. Alguien que puede ser fortalecido, por el contrario, se lo puede arruinar. Estos padres no son ni buenos ni malos. Hacen lo que pueden, como todos", reflexiona la reconocida docente, fundadora del Instituto de Actuación de Montevideo, con Gabriela Iribarren y Marisa Bentancur.

"La comedia negra es muy exigente para el actor, porque le genera como una acrobacia interpretativa, y una acrobacia de estados: no te detenés en ninguno. Estás como saltando de un sitio a otro. Un parlamento puede no tener nada que ver con el que sigue", analiza Mendive sobre este nuevo rol, que suma a su larga carrera, en la que ha pasado por los más diversos géneros teatrales.

Pero Mendive, además de una gran actriz, es una conocedora del ambiente teatral, al que está vinculada desde la actuación y la dirección, pero también desde la docencia. "En el público de teatro hay de todo, ¿pero sabés qué falta? La franja de los 30 y los 50. No estoy hablando según una estadística, sino por lo que me parece. Pero creo que va gente muy mayor o gente muy joven. Los jóvenes tienen más tiempo y los veteranos también", supone la artista, quien marca algunos asuntos que no facilitan la relación entre el espectador y la obra.

"El boca a boca funciona mucho para convocar público, aunque hay muchos espectáculos, mucho cine, mucho Netflix, mucha internet. Y no tenemos tanto público. Y además tenemos una cartelera que no sé si guía a las personas. Porque no todo es lo mismo, y hay mucho stand up. No sé si el que quiere ir al teatro y se enfrenta a una cartelera, si realmente la puede decodificar. Hay mucho y todo junto", señala la intérprete.

"Además me parece que hay como un prejuicio, como que el teatro, a nivel social, o cultural, como que es aburrido. Además, el teatro no está en la agenda del país, como parte de su patrimonio cultural. Y mientras no está en la agenda de un país, no está en la agenda de nadie. La clase política no va al teatro. A nivel político, siento que hay mucha ignorancia de lo que es esta profesión, y qué lugar ocupa en la cultura del país", descarga la artista.

"En el caso personal, yo tengo que trabajar para poder actuar", remarca la actriz, quien sin embargo se considera una privilegiada por su situación dentro de la comunicad teatral. Y remata: "Creo que hay gente que considera que el teatro no es cool, ¿entendés lo que te digo?".

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