TEATRO

La Comedia Nacional con un Shakespeare para reír

El elenco oficial abre temprano la temporada con Como gustéis del bardo inglés.

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El elenco oficial abre la temporada con Cómo gustéis del bardo inglés. Foto: María Fernández

¿Qué hubiera pasado si Romeo y Julieta no se hubieran muerto? Yo no sé cuánto hubiera durado esa pareja", afirma el actor y director Levón, quien en estos días tiene a Shakespeare todo el tiempo rondando por su mente. A responder esa pregunta está jugado el montaje de Como gustéis, la gran comedia de Shakespeare que mañana se estrena en la sala principal del Teatro Solís.

El estreno presenta en principio un par de novedades. La primera, que hacía mucho que la Comedia Nacional no comenzaba su temporada de estrenos tan temprano, hecho que da cuenta de su reorganización. La segundo, que se aborda una gran obra de Shakespeare, autor que estaba pendiente escenificar, dado que el año pasado se cumplieron 400 años de su muerte.

El título elegido (en inglés, As You Like It) permitirá al elenco oficial sumirse en un mundo bucólico, en el que el universo pastoril juega en polaridad con el cortesano. Entre esos ejes se desarrolla esta comedia, escrita hacia 1599, que pone en juego varias parejas, para hablar del amor y sus tropiezos.

Considerada una de las comedias más maduras del mayor dramaturgo inglés, en ella se concretan numerosos elementos clásicos del género: los personajes disfrazados, la cuestión amorosa como búsqueda, y el descubrimiento personal mediante el proceso de pérdida y recuperación. A ese desafío se enfrenta un elenco integrado por Diego Arbelo, Natalia Chiarelli, Fernando Dianesi, Daniel Espino Lara, Gabriel Hermano, Luis Martínez, Andrés Papaleo, Jimena Pérez, Juan Antonio Saraví, Lucía Sommer, Fernando Vannet, Pablo Varrailhón, Juan Worobiov y Florencia Zabaleta.

"La planta escénica resultó a partir del juego del actor. Teniendo a Shakespeare como autor, me parece que de allí irradian todas las situaciones. Él escribió para actores, y la manera que del jugar de los actores, de cómo usan el espacio, se fue desarrollando la idea del uso del espacio escénico. Se investigó la puesta y el arte performático. Dos elementos que no se excluyen, que conviven. Por un lado la puesta en escena, y por otro, la acción del actor. De allí surge el juego escénico, y para él se pensó en el teatro The Globe, en su circularidad", indica a El País Levón, veterano actor de la Comedia Nacional, quien ya cuenta con nueve trabajos de dirección en su haber.

"No es una reconstrucción de época, aunque hay un color de época, en los vestidos de la corte fundamentalmente", indica Levón sobre cómo ha sido resuelta la ambientación escénica.

La escenografía es una abstracción funcional a los actores. "No hay cambios de escenografía, el mismo espacio se transforma, con apoyo de la luz, de la corte al bosque. Creo que hay un trabajo muy interesante de Paula Kolenc y Claudia Sánchez en escenografía y luces, para combinar esas posibilidades. Y el vestuario, de Soledad Capurro, conjuga abstracción con elementos históricos", adelanta Florencia Zabaleta, a cargo de uno de los protagónicos de la obra.

"Es una comedia más de clima que de risas. En relación al humor, hay cosas que hemos mantenido en la obra, pero que realmente no se van a entender. Por ejemplo, sobre las sátiras. Cuando se escribió la obra, había salido un decreto que prohibía las sátiras. Y Shakespeare hace referencia a ese decreto en la obra, pero son cuestiones muy concretas, que seguramente el espectador no capte. Y en aquella época era un chiste, y el público lo entendía. Y hay muchos elementos así, relacionados al hecho de casarse, al matrimonio. Pero más en general, creo que esta comedia no es para descacharrarse de risa. Es más para entender un poco nuestra psicología, la de ayer y la de hoy", agrega Zabaleta, destacada actriz del elenco municipal.

Tanto Levón como Zabaleta remarcan la riqueza que permite un texto de estas características, con su profunda dimensión filológica y su hondura literaria. "Yo he hecho mucho autor nacional, y me siento muy cómoda en ese registro, a veces más coloquial. Pero creo que a veces es un camino un poco más llano, no solo por lo literario sino por lo cultural. Uno se siente rápidamente identificado con lo que el autor nacional dice. En el caso de obras como estas de Shakespeare, tienen una elevación, una poesía literaria, que a su vez es un camino más arduo para el intérprete porque requiere más estudio. Y es más complejo: es asombrosa la complejidad de ciertas zonas de Como gustéis", reflexiona Zabaleta.

"Las traducciones son muy difíciles para este texto. Incluso en un momento pensé en la necesidad de un filólogo. Trabajé con cuatro textos, uno de ellos en inglés, y fue difícil por los conceptos que maneja el texto en inglés, y algunas palabras que Shakespeare crea. No se trató de darle un tono coloquial. Hay que trabajar también sobre la exigencia al público. El texto es muy inteligente, valoriza la ironía, aunque las traducciones son difíciles", remata Levón.

"El Teatro Solís ha perdido acústica".

"El Teatro Solís ha perdido la acústica que lo caracterizaba. Y no es menor esa situación. Yo no estaba cuando vino Jean-Louis Barrault, pero recuerdo que en aquella época el teatro era en buena parte de madera. Y él, en sus reflexiones sobre teatro en sus giras por Latinoamérica, destacaba el Teatro Solís. Decía que era una caja musical", señala Levón.

"Por la refacción que le hicieron, ha perdido acústica. Aunque hubo varias refacciones, no es solo por esta última. Hubo otras, y eso es una situación que es así. Por el tema de la seguridad se cambió la madera por otros materiales. Y eso determina la acústica. Aquella tenía que ver con aquella magia que existía, y esos cambios son hoy una realidad que hay que enfrentar. Y superar", indica el actor y director.

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