ESTRENO

La Comedia Nacional presenta por primera vez en Uruguay una obra de Jöel Pommerat

Mario Ferreira analiza La reunificación de las dos Coreas, que desde hoy se presenta en Sala Verdi

La reunificación de las dos Coreas
La reunificación de las dos Coreas, por la Comedia Nacional. Foto: Carlos Dossena

Hoy es el estreno con público en general de La reunificación de las dos Coreas, un título del reconocido autor francés Jöel Pommerat, cuya dramaturgia llega por primera vez a la escena uruguaya. Dirigida por Mario Ferreira, la obra está compuesta de 18 escenas independientes, en las que los personajes casi no se repiten. Por esa vía, el autor aborda las distintas formas de amor en el marco del mundo contemporáneo. Va en Sala Verdi, hasta el domingo 18 de agosto, los viernes y sábados a las 21.00 y los domingos a las 17.00. El espectáculo dura unas dos horas, y las entradas se venden en Tickantel, a $ 190.

La reunificación de las dos Coreas
La Comedia Nacional ante un exitoso autor francés. Foto: Carlos Dossena

Pese a su título, esta obra no habla de política internacional ni del debate ideológico entre comunismo y capitalismo, sino que esa referencia opera como metáfora, de algo difícil de concretar, prácticamente imposible. A través de su singular formato, la puesta busca ser una radiografía del amor en diálogo con todo un espectro de pulsiones y emocionalidades: la obsesión, el deseo, la pérdida, la ruptura y más. Con realismo y humor, procura ser un pantallazo del ensayo y el error de las relaciones contemporáneas.

Para eso contará con un elenco en el que hay varios actores de primer nivel: Alejandra Wolff, Andrés Papaleo, Cristina Machado, Daniel Espino Lara, Fabricio Galbiati, Isabel Legarra, Levón, Lucio Hernández, Luis Martínez y Natalia Chiarelli, contando con una invitada de lujo: Sandra Américo.

La reunificación de las dos Coreas
Pommerat, una novedad del elenco oficial. Foto: Carlos Dossena

“El autor creó pequeñas escenas que funcionan como obras dentro de una obra. En ellas los personajes enfrentan situaciones muy particulares, que obligan a los actores a resolver escenas de emociones extremas. En esta obra el amor se desafía, se pone a prueba, a través de malentendidos, desencantos, desilusiones, traiciones. En el trabajo hubo que descubrir por qué ese era el orden de las escenas, y si hay un hilo entre ellas. Pero cada escena pulsa por sí misma, y lo que más importa es lo que el espectador va a recibir a través de la acumulación de todas ellas”, indica el director, quien trabajó en escenografía y vestuario junto a Beatriz Martínez.

Ferreira señala que la dramaturgia de Pommerat invita a una economía de recursos escénicos, para remarcar el vínculo y el conflicto entre los personajes. “El trabajo apuntó a que hubiera una unidad, lógicamente. Estos textos que permiten que los actores interpreten distintos personajes siempre son atractivos, aunque también peligrosos. Hay mucho de lo no dicho que pesa en esta obra”, puntualiza el artista.

La reunificación de las dos Coreas
El elenco oficial en una obra fragmentada en muchas escenas pequeñas. Foto: Carlos Dossena

“Hay escenas con fuerte carácter violento, de relaciones desgastadas. En otros casos hay una escena de carácter de la vida en sociedad, de un matrimonio en relación con un maestro. Otras son más del teatro del absurdo. También la emoción, sin llegar al sentimentalismo”, remata el director.

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