CRÍTICA

Cirque du Soleil en Antel Arena: llevar al niño para asombrar al adulto

Una magnífica producción presenta Ovo, que hasta el domingo 14 estará en Montevideo

Aunque se trata de un espectáculo infantil (que los adultos pueden disfrutar enormemente), Ovo merece ser visto con atención. Pese a que como suele pasar con este tipo de show, lo que se ofrece en escena puede superar la capacidad que tiene un espectador de asimilar lo que va viendo y escuchando. 

Cirque du Soleil
Cirque du Soleil, por tercera vez en Uruguay. Foto: Marcelo Bonjour

Este nuevo desembarco de Cirque du Soleil en Uruguay en algunos aspectos supera a las dos visitas anteriores. En primer lugar, porque se presenta en Antel Arena, sala que si bien para espectáculos como el que dio Joan Manuel Serrat allí el año pasado no es muy buena, sí lo es para este tipo de megamontaje. El gran estadio permite una mirada panorámica del espectáculo, para disfrutar a la vez de su original escenografía, el enorme trabajo de video, las muchas piezas de vestuario, disfraces, utilería, y obviamente el trabajo de los acróbatas.

Cirque du Soleil
Ovo, una fiesta para los sentidos. Foto: Marcelo Bonjour

La planta escénica del show es brutal. Un gran muro al fondo, del que se usa también la parte alta como escena. Muro que sirve también de pantalla, donde se ve una película que es una verdadera obra maestra. Desde allí hacia adelante, toda una gran zona que culmina en el escenario circular, propio del circo tradicional. El espacio que tiene el espectáculo para desarrollarse es bien amplio, y los efectos visuales quedan bien inscriptos en el conjunto de la sala.

Cirque du Soleil
Ovo, imperdible en las vacaciones de invierno. Foto: Marcelo Bonjour

Ovo quizá sea el espectáculo más armónico que Cirque du Soleil ha presentado en Uruguay, y puede que eso tenga que ver con el trabajo de la creadora brasileña Deborah Colker, quien dio una unidad al resultado que otras veces no estuvo tan lograda. Otro acierto tiene que ver con el tema, ese mundo de insectos que abre innumerables posibilidades a este lenguaje del nuevo circo.

Cirque du Soleil
Cirque du Soleil, en Antel Arena. Foto: Marcelo Bonjour

El universo de los insectos permite un trabajo de vestuario impresionante, en el que las formas, colores y texturas de los pequeños animales son plasmados creativamente en los atuendos. También de los insectos surgen tanto los movimientos coreográficos como el carácter de algunos de los números. Los flexibles saltos de los grillos, por ejemplo.

Ovo, Cirque du Soleil
Ovo, Cirque du Soleil, un placer para la vista y el oído.

Y esa mirada de entomólogo está perfectamente plasmada en la delicada película que se ve sobre el muro, en la que las formas de los insectos, de las plantes y hasta de las gotas de agua logran efectos sorprendentes. Efectos que a su vez conjugan con las piezas de vestuario y con las luces, dando un color al espectáculo bien interesante y cargado de matices. Pese a tratarse de un espectáculo para niños (cosa que lógicamente se refleja en el argumento y en la ingenuidad de algunas situaciones), quizá un adulto pueda disfrutarlo más.

Los números que se presentan en su mayoría son bastante conocidos, y en ese sentido en Amaluna, que se vio en Punta Carretas en 2017, hubo alguna sorpresa mayor. Pero el espectáculo cierra todo por lo alto con un gran número de salto y técnica de escalada, que realmente es muy potente. Quizá los niños, como suele pasar, disfruten el show de a ratos, puesto que a lo largo de su extensa duración puede que se distraigan bastante. Pero el resultado de asistir seguramente sea muy positivo, más allá de la edad del espectador. El costo de la entrada está justificado.

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