UN CONOCIDO CIRCO EXPERIMENTAL Y URUGUAYO

Circo Tranzat: acróbatas en las tierras de Piria

Desde el domingo, todos los días habrá circo en Piriápolis.

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Circo Tranzat se presenta por tercer año consecutivo en Piriápolis. Foto: N. Barreiro

Los vecinos de Piriápolis conocen bien al Circo Tranzat, un colectivo artístico uruguayo que ahora, por tercer año consecutivo, instalará su carpa durante enero en el Castillo Piria (Ruta 37), con funciones todas las noches, a las 22:00. Este circo sin animales, más próximo al lenguaje del llamado nuevo circo, viene logrando convocar público en una geografía mucho más amplia, que abarca espectadores de toda la costa y más allá.

La modalidad de entrada gratis a voluntad se refleja sin duda en la gran afluencia de público. En la primera visita de verano a Piriápolis, en 2015, este circo experimental reunió 5.000 espectadores, que se convirtieron en 15.000 en el verano de este 2016. De hecho, la carpa y su espectáculo han generado fuertes vínculos de identificación con la zona, siendo un punto fuerte en la agenda de los veraneantes. Este temporada redoblan la apuesta al ofrecer dos shows: Yenn, que va lunes, martes, sábados y domingos, y Galas de circo, los miércoles, jueves y viernes.

"A Yenn, que hicimos el año pasado, agregamos ahora este otro espectáculo en el que trabajamos con artistas invitados amigos, que no son siempre los mismos, van cambiando. Ese show tiene un formato flexible, que permite que se incorporen otros artistas que andan por Uruguay", explica Iván Corral, integrante del Tranzat.

Yenn tiene un formato más de circo contemporáneo, presentando una historia con más apoyo teatral, con más argumento. Mientras que Galas de circo, por su parte, tiene un formato algo más tradicional, con un presentador que, desde el humor, interactúa con el público entre número y número, para ir desarrollando distintas disciplinas.

La carpa tiene mayor o menor capacidad según cómo se monte el escenario: en este caso será para unas 350 personas, que se ubican en sillas, alrededor de un escenario central de madera. "Tenemos un espacio bien adelante, en forma de semicírculo, donde los niños que quieran van en el piso. Es como una platea de alfombras".

Llevar todo el material a Piriápolis implica mucho movimiento. Telones, varales de luces, parlantes, instrumentos, los equipos propios del circo, viajan en parte en un motorhome de la compañía, mientras que el resto va en un camión, donde llevan las sillas, la iluminación exterior, los elementos para armar la cantina y la cartelería. El resto de los objetos más chicos (como el vestuario) va en vehículos más pequeños.

"Hay que ser muy organizados y planificar con mucho tiempo. Dos meses es el tiempo que lleva, desde la gestión de los permisos y trámites municipales, hasta resolver el alojamiento, los servicios, además del show en sí", indica Corral, uno de los 12 integrantes del grupo, que a veces acampa pero que este año alquiló una casa para resolver el asunto de la vivienda.

"Nosotros hicimos un estudio del público que nos visitó el año pasado, y nos dio que entre el 10 y el 15 % de los espectadores llegan por haber pasado por ahí por otras causas, o por haber ido al Castillo Piria, o a la Reserva del Cerro Pan de Azúcar", explica Corral, agregando que luego de variar mucho la hora del espectáculo, resolvieron que las 22:00 era la más práctica para la gente. "La gente está en la playa hasta tarde y creemos que las 22:00 es la hora que al público le queda más cómodo", remata Corral, gestor y productor de la compañía.

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