EN LA NELLY GOITIÑO

Un circo hecho de teatro negro y fieras de trapo

Desde el viernes, el Grupo Kulka, se presentará en Uruguay.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La compañía de teatro negro viene por seis funciones. Foto: Difusión

La compañía de teatro negro Grupo Kukla, de Argentina, vuelve a Uruguay a presentar uno de sus trabajos más exitosos: Circo Fokus Bokus, un varieté de números circenses con títeres, clowns, teatro negro, láser y efectos especiales, creado y dirigido por Antoaneta Madjarova. Anteriormente la obra ya estuvo en Teatro Solís, con cuatro fechas en la sala principal, y desde este viernes se presentará en la Sala Nelly Goitiño, para dar dos funciones diarias (a las 18.00 y a las 20.00), durante tres días, del viernes al domingo. Tickantel, $ 1200, $ 800 y $ 600.

Intérpretes y muñecos alternan en este show, que parte de cinco actores que llegan a la platea escapando de la lluvia, buscando refugio en la sala teatral. Allí comienzan con sus juegos con sus paraguas: luego crean un coche imaginario que frena en la puerta del Circo Fokus Bokus, y dan comienzo la función, que reúne donde bailarinas que son títeres gigantes, malabaristas, animales de la selva, en una larga serie de piruetas asombrosas, todas desarrolladas bajo los efectos de luz negra.

El espectáculo busca generar en cada cuadro un compendio de imágenes de suma belleza visual, enriquecido por la escenografía, la ambientación, el vestuario, el diseño de los títeres y objetos, más el aporte del láser y un novedoso diseño de iluminación. Y la música, que juega un rol preponderante, con una selección de ritmos que pasa por jazz, rock and roll, música electrónica, percusión africana y música clásica.

"El teatro negro utiliza la luz negra, y todo lo que está en el escenario está destacado con telas o pinturas fluorescentes, lo que produce un efecto muy mágico, porque solamente se ven los objetos y muñecos, no los actores, que están vestidos de negro. En este caso hay un grupo de clowns, que a su vez se convierten en esos titiriteros invisibles", explica Madjarova a El País, subrayando que la obra es muy musical, con poco texto, y un leve trama argumental.

En sus números, la obra recrea los viejos circos, en contraste con la luz y la música, que enmarcan a la puesta en una estética más actual. Entre los números, por ejemplo, destaca el del mago invisible, del que solo se ven dos manos y una galera suspendidas en el aire. El domador, los monos acróbatas, los gatos en zancos, el chino malabarista, son otros de los personajes que se despliegan en los números.

"Las producciones de nuestras obras nos llevan mucho tiempo, porque son muchísimos objetos y títeres, y además los vestuarios son complejos, porque hay que hacerlos que se puedan sacar y poner rápidamente. Son muchos los elementos que hay que fabricar, más los objetos en negro, como cubos de apoyo y otros soportes. Trabajamos con un equipo de escenógrafos que es externo al elenco, y hay muchas cosas que realizamos nosotros: una producción nos puede llevar de uno a dos años hacerla", relata la artista, nacida en Bulgaria y radicada en Argentina.

"Mis obras son muy cargadas, muy barrocas, porque como el teatro negro es muy visual, me ocupo mucho de los objetos que utilizamos. Los títeres dan el efecto de desarrollar todo en el espacio. Y hay gente que no va muy seguido al teatro, y que no se da cuenta cómo se hacen los trucos. Incluso a veces creen que hay números que están hechos con hombres chiquititos, y no entienden cómo se desarman. Y otros creen que es cine", explica.

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