Danza

"Circa" abrió bien alto este 2015 del Auditorio

Cada vez que a un género (literario o escénico) se le coloca el adjetivo "nuevo" delante, se suele armar, por un lado, un debate si es nuevo o no, si ya existía o hasta qué punto está innovando. Y el llamado "nuevo circo" no es la excepción. 

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El público contiene el aliento ante números que desafían los límites de la física. Foto: Archivo El País

Pero en general se puede convenir que consiste en la apropiación de algunas técnicas de la tradición circense, a las que se les brinda otro contexto. En el caso de esta gran compañía que acaba de visitar Uruguay, se la considera representante del nuevo circo australiano, y su pasaje por Montevideo marcó un punto alto en el calendario de la temporada que, se puede decir, recién está tomando carrera.

En el "nuevo circo" (género que tiene mucho presente y futuro), se pueden incluir, afortunadamente, espectáculo de corte bien diferente, incluso hasta de estéticas diametralmente opuestas. Sin ir más lejos, hace algo más de un año en ese mismo escenario se presentaba L´Immédiat, de Camille Boitel, un capolavoro de este emergente artista francés que llenó el gran escenario de Andes y Mercedes de un mar de muebles y objetos, que se fueron desmoronando con el correr de la función. La estética de la compañía australiana es la contraria: un escenario despojado, con 7 acróbatas, y muy, muy pocos accesorios. De hecho, el espectáculo duró 85 minutos y durante los primeros 50 no se contó con ningún elemento de utilería sobre las tablas. Luego ingresaron unos aros (en una de las pruebas más festejadas de la función), telas y elásticos para determinadas pruebas acrobáticas, seis recipientes con agua y poco más.

Cabe decir entonces que una de las singularidades de Circa es su austeridad a la hora de utilizar accesorios, aspecto que se contrapone al circo tradicional y a muchos ejemplos del nuevo circo, que instalan poco menos que un bazar en escena. El vestuario (otro elemento que el viejo y el nuevo circo han utilizado con todo el colorido imaginable) es en este caso unas funcionales prendas negras. Las gimnastas lucen malla y los gimnastas pantalón y el torso desnudo.

Nada fácil es explicar por escrito los sucesivos números que el grupo de artistas fue desarrollando. Arrancando con pruebas complejas, el espectáculo aumenta en creatividad y exigencia hasta causar el asombro sostenido del público, que lo pudo llegar a vivir hasta con nervios, por miedo a que algo saliera mal. Pero no, no hubo errores ni traspiés en las decenas y decenas de piruetas que transitaron a buen ritmo.

No fue eso todo: el director crea climas de cierta teatralidad, haciendo intercambiar gestos y miradas a los intérpretes, dando por resultado escenas de mayor contenido semántico. También efectos de humor son muy eficaces, y en esos aspectos este espectáculo es fronterizo con la danza teatro, que tan buenos ejemplos ha dado en la vecina orilla.

Hay dos elementos más que no pueden ser pasados de largo: por un lado la música, que se amalgama perfectamente al devenir de los números, creciendo en intensidad con ellos, acompañando los climas de choque, de calma o tensión. Y por otro lado están las luces, que utilizadas también con sobriedad, dibujan los cuerpos de los bailarines y sus movimientos con maestría visual.

El Auditorio Nacional Adela Reta abrió su temporada el pasado viernes con la primera de las dos funciones de Circa. Y esta baraja que jugó para abrir la temporada comienza hablando de excelencia y singularidad. El público respondió en buena cantidad, y aplaudió de pie a estos visitantes de Australia, país al que si bien Uruguay está unido a través de sus emigrantes, su arte no suele estar muy presente por estas latitudes. Circa dejó buen recuerdo: es de esperar que regresen.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)