Se presenta hoy el comediante español Luis Álvaro

Muchos chistes a toda velocidad

Con un público cada vez más acostumbrado a ver shows de stand up, no es raro que ahora las visitas no vengan solo de Argentina sino de España también. Hoy, a las 22:00, será el turno del madrileño Luis Álvaro de ganarse a los montevideanos en Mess Bar, uno de los principales escenarios de este género de comedia.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El español Luis Álvaro se caracteriza por su catarata de chistes cortos y efectivos.

El estilo de Álvaro ha generado tanto aplausos como abucheos y si hay algo que se le puede reconocer es que rompe con el molde de lo que se suele hacer en el stand up. El comediante de 36 años no hace monólogos completamente autorreferenciales ni habla de temas sociales complejos —que parece ser la moda— es una catarata de chistes uno atrás del otro, simples pero efectivos.

Con gags absurdos y surrealistas a una velocidad vertiginosa, Luis Álvaro logra despertar risas cada diez segundos y cada vez tiene más fanáticos. En Twitter, incluso, hay una cuenta llamada "Luis Alvaraners". Aunque llega a quedar la duda de si no es el mismo comediante que la maneja. Cualquiera de las opciones es igual de graciosa.

—Sos una persona muy acelerada e inquieta, ¿el humor fue una forma de explotar ese aspecto de tu personalidad que tal vez en una oficina te hubiese jugado en contra?

—Todo lo que censurarían en otro sitio, en la comedia de escenario es una ventaja. Cuando yo hablo con la gente piensan que me drogo y no es así. Entonces no podría estar vendiendo electrodomésticos porque no vendería ni uno. En la comedia creo que cualquier cosa que te distinga o que ayude a la gente a recordarte supongo que es bueno.

—¿Cuando descubriste que el humor era algo de lo que podías vivir?

—Cuando empecé con esto llevaba unos meses trabajando de camarero y me pagaban mucho más estando en el escenario, pasándolo genial, que haciendo lo otro. Entonces me empecé a dedicar a esto y luego me di cuenta de que era gracioso, pero estuve un tiempo haciéndolo por la paga. Me di cuenta de que si me seguían contratando era porque a alguien le gustaría.

—¿Desde un principio encontraste tu tono o fue una búsqueda larga?

—Dicen que los comediantes tardan en ponerse buenos diez años, entonces siempre estás buscando, lo interesante es ir probando registros hasta que encuentres uno con el que te sientas cómodo y que el público lo acepte. Tardé tres años encontrándolo y sigo cambiando, no es que des con una fórmula mágica.

—¿Hace cuánto estás actuando?

—Ocho años.

—Entonces te quedan dos para ser bueno...

—(Se ríe) Para ser bueno o al menos mejor. Una cosa que tenemos los comediantes es que somos inseguros entonces siempre pensamos que somos peores que el día anterior. Y yo creo que está bien porque eso hace que no bajes la guardia y de algún modo estés atento a querer mejorar.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados