crítica: Éramos tres hermanas

Chéjov pasado por la picadora

La Comedia Nacional en un texto del autor español José Sanchis Sinisterra

Éramos tres hermanas
Éramos tres hermanas. Foto: Comedia Nacional

El nombre del dramaturgo español José Sanchis Sinisterra despierta en el ambiente teatral uruguayo una fuerte admiración, cosechada en base a los muchos montajes locales que se han realizado a partir de sus textos. Empezando por su famosa ¡Ay, Carmela!, un texto que fue clave en difundir en nuestro medio ese modelo de dramaturgia fragmentada que cada vez se fue haciendo más frecuente. Y clave también en el revisionismo sobre cómo elaborar las atrocidades del pasado histórico de un país. Éramos tres hermanas, que la Comedia Nacional acaba de estrenar, no tiene, lógicamente, aquel grado de innovación, ni formal ni a nivel de sentidos.

Desmontaje y reensamblaje de Las tres hermanas, de Chéjov, el texto logra atrapar un poco al espectador, a través de esos tres personajes femeninos, que se hacen cargo de enunciar y encarnar la magistral obra del genial escritor ruso. Desde las tres mujeres, el autor español traza ese mundo chejoviano, con un juego de metadiscursos y de distintos niveles de ficción. El texto tiene su interés, y puede ser especialmente novedoso para quienes recién se asoman a este tipo de dramaturgia.

Con ese material, el director busca el asombro del público, a través de un montaje bastante alborotado, inquieto, que pone el acento en las risas destempladas, los anacronismos, los efectos. Parlamentos en off, celulares, elementos coreográficos, juegos farsescos, van desarrollando una puesta que por momentos no es demasiado agradable ni a la vista ni al oído. La escenografía (aunque poco segura para moverse en ella) ofrece un marco interesante y aporta una estética hermosa, que el espectáculo no concreta en su conjunto. El vestuario, una vez más en el elenco oficial, se pierde en el decorativismo.

El creador argentino Daniel Veronese, en esa misma sala, presentó hace casi una década atrás Espía a una mujer que se mata, un juego escénico sobre un texto de Chejov, que tomaba el camino contrario: intensificar la carga dramática de la obra, acelerarla. Y el efecto que lograba era maravilloso. Acá, en Éramos tres hermanas, hay un aire de experimentación de un par de décadas atrás. Hay algún hallazgo (como el trabajo de máscaras), y Lucía Sommer y Natalia Chiarelli concretan algunas escenas en dupla que tienen valor. Pero como le ocurrió a la Comedia Nacional esta temporada con Yerma, la versión se ahoga en la experimentación. 

ficha

Éramos tres hermanas [***]

Autor: José Sanchis Sinisterra. Versión y dirección: Ramiro Perdomo. Elenco: Cristina Machado, Lucía Sommer, Natalia Chiarelli. Escenografía e iluminación: Lucía Tayler. Vestuario: Iván Arroqui. Peluquería: Heber Vera. Música: Pablo Notaro. Utilería y maquillaje: Anaclara Villareal. Sala: Zavala Muniz. Funciones: viernes y sábados a las 21.30, domingos a las 18.00. Entradas en Tickantel, $ 190.

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