ENTREVISTA

César Troncoso: "Para un actor uruguayo, la televisión es un terreno inexistente"

Este miércoles y jueves, César Troncoso presentará "Marx In Soho" en el Auditorio Nacional del Sodre. Antes del reestreno de la obra, habló sobre su biografía ("Oficio de alto riesgo") y su obra.

César Troncoso
César Troncoso

Con más de 50 largometrajes, casi 30 obras de teatro y unas 15 series, César Troncoso es uno de los actores más prolíficos de la escena uruguaya. “Es probable que al día de hoy la trayectoria cinematográfica de César no haya llegado a la mitad de su recorrido”, anuncia el periodista Diego Faraone en el recién publicado Oficio de alto riesgo (Estuario Editora), una biografía que reúne anécdotas sobre una gran parte de la obra del actor de 57 años.

En medio de un año con actividades suspendidas, Troncoso se está preparando para volver a subir a un escenario. Lo hará con la reposición de Marx In Soho, el unipersonal de Howard Zinn que interpretó por primera vez en 2012, en la Sala Verdi. En esta ocasión, el regreso del personaje tendrá como sede la sala Eduardo Fabini, del Auditorio Nacional del Sodre.

Las dos funciones, programadas para este miércoles y jueves a las 21.00 (entradas en Tickantel), presentarán un desafío: con el 30% del aforo —unos 411 lugares habilitados—, y con el público separado en toda la sala, la experiencia será diferente. Sin embargo, Troncoso está listo para afrontarlo. Antes de su regreso a los escenarios, habló con El País.

—En una sala tan grande y con el aforo al 30%, ¿sentís que va a cambiar la experiencia de presentar Marx In Soho?

—Es un desafío bastante extraño porque son tiempos raros. Como el protocolo reduce la capacidad al 30%, la gente va a estar desparramada por toda la sala, y eso genera cierta rareza. Por el otro lado, también está la extrañeza de hacerlo en una sala tan grande. Yo había hecho una función de Marx In Soho en el Solís hace unos años, pero siempre fue en salas pequeñas. Así que el desafío es doble.

—Lo bueno es que al ser un monólogo, la obra es fácil de presentar en estos momentos. ¿Cómo surgió la idea de retomarla?

—Recibí una llamada de Carla Diogo, que es una de las productoras del espectáculo, ofreciéndome una fecha en el Sodre. Justo coincidió con que venía comentando con mi mujer que, con el tema de la pandemia y al ser un monólogo, podía ser interesante volver a hacerla en estos tiempos. Justo hablo de eso con mi mujer y me llama Carla. Fue una linda coincidencia. Lo primero que hice fue chequear qué tan olvidada tenía la letra y, como descubrí que estaba bastante bien, le contesté que sí.

Marx In Soho
César Troncoso en "Marx In Soho"

—Se acaba de publicar Oficio de alto riesgo, tu biografía, escrita por Diego Faraone. Respecto al título del libro, tras décadas de trabajo y tantos proyectos realizados, ¿qué riegos sentís que se mantienen?

—El nombre lo eligió Faraone; yo no me siento un tipo particularmente arriesgado, sino privilegiado. Igualmente, hay riesgos puntualísimos, como haber perdido el trabajo durante esta pandemia, que no me afecta tanto a mí, pero a otros compañeros sí. También está el viejo prejuicio contra el actor. De todos modos, en términos generales, me siento un privilegiado y siento que estoy trabajando de lo que elegí; eso puede implicar el riesgo del título. El libro es muy optimista con mi trayectoria y ojalá sea tal cual lo pinta Diego, porque es una actividad que abracé con mucho placer. Vamos a ver a dónde llego. Es muy raro saber que hay un libro que habla de vos.

—¿Te sorprende?

—Es muy raro, porque uno no está parado en el mundo diciendo: “Qué importante que soy, alguien tendría que venir a escribir un libro”; más bien es: “¿Conmigo vas a hacer un libro?”. Diego insistió y acepté porque también hay un poco de ego, autoestima elevada y satisfacción por el reconocimiento que implica. Sé que para mucha gente soy un buen actor, me saludan por la calle e incluso para actores más jóvenes que soy una referencia. Tampoco voy a aplicar la falsa modestia, así que cedí. Ojalá tenga muchas más páginas para agregar.

—En las últimas páginas de Oficio de alto riesgo se incluye una lista de tu trabajo en cine. Desde Viaje hacia al mar (2003) hasta la fecha, se acumulan más de 50 proyectos. ¿Qué sentís que ven de vos al momento de llamarte?

—Siempre pienso que para trabajar de esto, uno tiene que tener noción de que, más allá de lo talentoso que uno sea, estos trabajos se hacen en colectivo. Obviamente está mi capacidad y el talento que pueda poner al servicio del proyecto, pero también importa proceder correctamente: respetar al otro, no tener desplantes y funcionar como un buen tipo. Esas dos cosas hacen que sea contactado. Capaz es el precio del cachet que cobro para algunas cosas, que hace que sea un actor más accesible que otros. A esta altura reconozco que soy una personas talentosa para la tarea y soy un tipo que tira para adelante.

—En una entrevista para Búsqueda, Faraone comentó que el cine uruguayo “tiene un vida fugaz”. ¿Estás de acuerdo?

—Cuando salís del país te das cuenta del respeto que le tienen al cine uruguayo y lo bien consideradas que están. Pero a veces uno pierde de vista la calidad de nuestro cine porque es nuestro, qué sé yo. Muchas veces tendemos a subestimarnos y no está muy bueno. Falta difusión también y las grandes cadenas de distribución de Estados Unidos copan las plazas. Lo mismo con el hecho de que las películas no se pasen en televisión: para un actor uruguayo, la televisión es un terreno inexistente. Eso complica bastante las cosas. Hay gente que sabe muy claramente quién es Oscar Martínez y Julio Chávez, pero no nos conocen a nosotros.

—Retomando el título de tu biografía, ¿qué riesgos te gustaría abordar en los próximos años?

—Hay algunas cosas que me gustaría probar. Una es hacer un clásico en teatro; he hecho algunas cosas pero nunca a Tennessee Williams, Shakespeare o Molière. A lo mejor no coincide, pero qué bueno estaría. Me gustaría salir en murga y hacer stand-up. También me gustaría tener una obra de teatro o presentar una película en Galicia, porque allá viven mis hermanos y mi vieja. Me gustaría estar presente ese día para ver qué opinan. Algunas cosas sucederán y otras no. Es un misterio.

anécdota

Un recital que marcaría el comienzo de su carrera

 En Oficio de alto riesgo, Diego Faraone relata cómo un intercambio entre Celso, el padre de César Troncoso, y varios actores del Teatro del Centro terminaría definiendo su carrera. En diálogo con El País, Troncoso revive esa historia.

“Mi viejo tenía un boliche que se llamaba Hotty’s y estaba pegado al Teatro del Centro. Dos por tres iban actores y técnicos a pedirle que le rellenaran una petaca con un poco de Coca-Cola para disimular que tomaban whisky. Como contrapartida, siempre le decían: ‘Si quiere ir al teatro, está invitado’. Mi viejo se negaba porque tenía poca cultura y se intimidaba con lo que imaginaba que era un teatro. ‘Pida una entrada para mí’, le dije un día”. La primera función fue Los pueblos del sol, un recital a cargo de Washington Carrasco, Cristina Fernández y Berto Fontana. “Me impresionó y me hizo volver al teatro”, dice.

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