TEATRO

Cervantes recorre el conurbano de Buenos Aires

Llega La reina de Castelar este miércoles a El Galpón.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Un hijo que está haciendo un documental sobre su madre. Foto: Difusión

En este año cervantino (por los 400 años de la muerte del autor del Quijote), este miércoles 9 en El Galpón se juega una carta más del Primer Festival Internacional Cervantino de Montevideo. La reina de Castelar, espectáculo argentino con texto y dirección de Román Podolsky, llegará a la Sala Atahualpa por tres funciones, miércoles 9, jueves 10 y viernes 11, a las 21.00, con entradas a $ 350.

Adaptación de la novela La señora Cornelia, de Cervantes, la obra presenta a dos personajes (interpretados por Marta Heller y Leo Saggese), madre e hijo. "La historia de Cornelia y Alfonso, eje del texto de Cervantes, es ahora revisada desde la óptica de su hijo Alfonsito, quien ya no es el recién nacido que presenta la novela, sino un joven muchacho del conurbano bonaerense con inquietudes artísticas, que se hace preguntas y aguarda respuestas. Aunque le sea más bien imposible hacerlas encajar", señala Podolsky.

Por lo tanto, el texto cervantino y su versión libre porteña tiene dos sentidos de fondo distintos. Son sentidos diferentes. "En Cervantes hay juego, una magistral astucia al servicio del entretenimiento. La vida ocurre como una sucesión incesante de acontecimientos frente a los cuales los personajes deben adaptarse. En La reina de Castelar, aunque no falta el humor, hay un gesto más introspectivo. La experiencia es la de confrontarse con un espejo que nunca devuelve la imagen esperada. Hay una ilusión de entender que es permanentemente frustrada", explica a El País el director para ilustrar lo que se verá en El Galpón.

Así, el Siglo de Oro español se transforma en la época actual, bajo las costumbres urbanos de la clase media educada que valora el conocimiento de sí y la expresión personal. "Me burlo un poco de esa pretensión de ser dueño de la propia vida a través de la indagación obsesiva del pasado", confiesa Podolsky, cuya extensa carrera está vinculada tanto a la investigación como a la praxis teatral.

La puesta transcurre como una entrevista, y la excusa es que Alfonsito, el hijo de Cornelia, estudia cine y está haciendo un documental sobre su madre. Esto posibilita un juego de preguntas y respuestas que van y vienen en la escena, modulando las intensidades. Lo que Alfonsito está filmando, es visto por el público en tiempo real, a través de una pantalla que forma parte de la puesta. "Matías Sendón en iluminación, Mariana Tirantte en el diseño del espacio y el vestuario conformaron un equipo brillante que aportó su talento a este trabajo", elogia el artista.

El director advierte cierta distancia con una mirada psicoanalítica. "El psicoanálisis trabaja con la asociación libre. Aquí se trata más bien de un formato documental, de preguntas preestablecidas que buscan ser respondidas en función de ese objetivo. De todos modos asumo que la influencia del psicoanálisis está presente en toda mi obra: primero y en general, como una herramienta de interrogación de la realidad establecida. Y segundo y más en particular, como inspirador de procedimientos creativos para trabajar la palabra en su dimensión poética, que, desatada de los significados convencionales, se abre a la emergencia de sentidos inesperados".

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