teatro

La cara oculta de las fiestas electrónicas

Mañana se estrena Ruido, en la Sala Zavala Muniz

Ruido
Ruido, un espectáculo diferente. Foto: Difusión

Pablo y Micaela pertenecen a una familia de clase media en pleno conflicto matrimonial. En su 23° cumpleaños, él invita a su hermana a una fiesta electrónica en un galpón de la ciudad. Esa noche deciden tomar éxtasis. Un productor corrupto y un periodista sensacionalista discuten toda la noche, mientras dos jóvenes, un dealer y una cocainómana, enfrentan su mayor miedo: el no ser escuchados. Es una noche donde todo puede pasar. Así se puede describir Ruido, que con dramaturgia y dirección de Bruno Acevedo Quevedo, llega mañana a la Sala Zavala Muniz. Va de martes a jueves a las 20.30. Tickantel, $ 300.

“La idea es generar una experiencia teatral donde los espectadores puedan ser parte de una fiesta. Ellos deciden si vivirla desde adentro, de pié en el escenario, pudiendo bailar y trasladarse, o desde afuera, en las butacas con una perspectiva general del espectáculo”, contó a El País el autor.

Más allá del interés que puede generar ese dispositivo, el espectáculo busca hablar de un tema serio y poco tocado: desde el consumo de drogas sintéticas, la avaricia de los productores de las fiestas, hasta el prejuicio que puede haber sobre los jóvenes (y no tan jóvenes) que acuden a esos eventos.

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