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Julio Bocca se puso la Celeste para despedirse del público

El director del Ballet Nacional Sodre dio un cálido discurso en la función de estreno de Cascanueces

Julio Bocca
Bocca se despidió entre lágrimas. Foto: Carlos Villamayor

Ayer jueves 21 de diciembre, con el estreno de Cascanueces, hubo una sorpresa. El maestro Julio Bocca, todavía director artístico del Ballet Nacional del Sodre, dedicó unas palabras al público instantes antes de empezar la función, para despedirse del cargo de dejará al final de la semana que viene, al terminar el 2017. En un discurso de poco más de ocho minutos, que fue interrumpido cinco o seis veces por calurosos aplausos, habló de su gestión e hizo un balance.

Vestido de traje oscuro y calzado deportivo, el bailarín más famoso de Argentina lució la camiseta de la Celeste, en directa alusión a todo lo que lo une a Uruguay. “En este mismo lugar comencé a trabajar hacia mediados de la temporada 2010, y junto con Gerardo Bugarín, empezamos a ver qué podíamos hacer. Y para buscar sponsors fuimos a empresas, fuimos a lugares donde la palabra Sodre no la querían escuchar. Y uno iba a un supermercado y la gente te decía: ‘¿estás seguro que vas a entrar ahí?’ Y yo contestaba que sí, que cuál era el problema”, contó Bocca, detallando las empresas que se fueron sumando a apoyar al BNS.

"Y para buscar sponsors fuimos a empresas, fuimos a lugares donde la palabra Sodre no la querían escuchar"

Julio Bocca

El prestigioso artista habló del equilibrio que una gestión como la del BNS necesita entre lo artístico y la gestión y el apoyo de sponsors. “Es un balance que se necesita en el mundo ahora. En siete años pasaron un montón de cosas. Tuve un gran apoyo de todas partes. Y luego se fue incorporando más gente al BNS. Se armó un buen grupo”.

E hizo una mención especial para el actual gerente del BNS, Gustavo Casco, “que yo le llamo la conciencia, porque para mí es mi conciencia. Es el que balancea todas las situaciones, el que calma las fieras. El que si me paso un poco viene y me dice: ‘mirá Julio, yo creo que…”.

Citando empresas y nombres de artistas, Bocca remarcó que el grupo que lo rodeó “iba entendiendo a dónde uno quería ir, que la vara había que ir subiéndola a más. Se recuperaron los talleres, que ahora hacen escenografías, vestuarios increíbles, utilería. Creo que en estos siete años y medio se demostró lo que se puede hacer rápido, con ganas, a nivel de gestión. Y con apoyo. Pero si tenés apoyo y te quedás sentado, no va a pasar nada”.

Bocca agradeció también “a los integrantes de los sucesivos Consejos Directivos que fueron pasando, que me han escuchado mis locuras, han recibido mis mails que a veces son terribles, y sin embargo tragaron para adentro y aceptaron. También tengo que agradecer a la prensa, que ha estado conmigo al cien por cien”.

“Creo que hemos demostrado que se pueden hacer cosas. Tenemos una compañía maravillosa, que este año creció muchísimo, y quiero agradecer a todos esos bailarines que cuando la compañía no era lo que es ahora, se arriesgaron a volver a un país que, como Argentina, queda muy lejos de todos lados”, dijo haciendo fuerza para contener las lágrimas de emoción. El bailarín y gestor repasó los éxitos del BNS en el exterior, los logros de los bailarines fuera del país (María Noel Riccetto, Gustavo Carvalho, Ciro Tamayo), y aludió la comparación que en Francia recibieron recientemente, al presentarse en Cannes, entre el BNS y el Ballet de la Ópera de París.

“También tengo que agradecer al maestro Martín García, que me ha acompañado. Dirigir ballet no es nada fácil, y él siempre ha estado atento a los ensayos; cada bailarín tiene un acento diferente en el salto, diferentes estilos. Y eso tenés que estar día a día aprendiendo”, dijo en frases entrecortadas por la emoción. “Al público gracias. Disfruten del espectáculo, y los esperamos el año que viene. Feliz 2018”.

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