Ayer a los 70 años murió el gran humorista uruguayo

Berugo Carámbula: un gran cómico con una guitarra

Era el menor de Telecataplum, el más chico, y también el más atlético, al que le asignaban siempre los papeles de mayor despliegue físico. Y sin embargo, paradójicamente, la salud le jugó temprano una mala pasada, cuando en 2004 le fue diagnosticada la enfermedad de Parkinson. Comenzó allí un largo y doloroso declive físico que culminó ayer, cuando, a los 70 años, dejó de existir. Berugo Carámbula, el hombre de mirada intensa, complexión fibrosa e inconfundible bigote, pasó ayer a la historia del espectáculo nacional, dejando el recuerdo de un solvente músico y actor, de humor fresco e ingenuo.

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"Excelente músico, un tipo completo", dijo De la Cruz.

"Nosotros nos conocimos en la Peña del jazz, por el año 58. Él tocaba el banjo, y tocamos juntos, hasta que yo integré los Chicago Stompers, que después fue la orquesta oficial de Telecataplum, donde Berugo ingresó como guitarrista de mi orquesta. Él empezó su carrera gracias a la guitarra y a la música", recordó ayer Julio Frade para El País.

Jorge Denevi aportó más recuerdos sobre este actor, que se hizo muy popular por una galería de personajes, entre los que quizá el más destacado fue el que animó en el sketch La Familia. "Era una persona fantástica, de extraordinaria generosidad, muy buen tipo, con una gran intuición cómica, y una tremenda alegría de vivir. Nunca lo contaminó la fama, ni el éxito de la televisión. Siempre tenía buen humor y siempre buscando cosas para hacernos reír. Una vez nos quedábamos en un hotel en Buenos Aires, estábamos en el piso 9, y por hacer reír a los compañeros que estaban en la habitación de al lado, un día salió por la ventana y caminó como cinco metros por una cornisa, sobre la 9 de Julio. Solo para sorprendernos. Y a mí, que me aterran las alturas, le pedía de rodillas que no lo hiciera. Era como un chiquilín".

"No le paraba la plata en el bolsillo. Un día llega y había comprado cuchillos de tirar, que tienen que tener un peso determinado. Y me dice: vamos a probarlos con la puerta del ropero. Eran como 20 cuchillos de distintos tamaños, y empezó a tirarlos contra la puerta. Te podría contar mil anécdotas, y todas son cómicas", evoca Denevi entre risas.

La carrera de Carámbula recorrió más de cuatro décadas, pasando desde su Las Piedras natal a Montevideo, y luego a Buenos Aires, donde fijó residencia. Actor de notable vis cómica, guitarrista y presentador de televisión, en 1960 creó la banda de jazz Crazy Clown Jazz Band, dando luego sus primeros pasos como humorista Telecataplum, que integraba junto a Ricardo Espalter, Eduardo DAngelo, Enrique Almada, Andrés Redondo y Raimundo Soto y otros grandes actores. El éxito del programa los llevó a Argentina, donde Carámbula hizo luego carrera propia.

En televisión, luego de pasar por Jaujarana, Hupumorpo, y luego Hiperhumor, animó Amo a Berugo, Todo al 9, Atrévase a soñar (aquel de "Alcoyana, Alcoyana") Bien de bien, y, entre sus trabajos finales, El nieto de Don Mateo y Son amores.

"Nunca estudió nada de teatro, pero era tal la espontaneidad que tenía, que poco a poco fue dejando la faceta de músico para dedicarse a la actuación", afirma Denevi.

Y Cacho de la Cruz, otro de sus compañeros de ruta, recuerda: "Era un tipo espléndido, muy dinámico, siempre con una idea nueva. Un excelente guitarrista, y luego demostró que sabía actuar: fue un tipo completo. Por algo en Argentina ganó un Martín Fierro".

Efectivamente, además de buen músico y actor, Carámbula supo conjugar ambas disciplinas, en sketches en los que la guitarra y el verso humorístico jugaban en dupla. En uno de sus recordados números, él tocaba guitarra y cantaba unos versos cómicos, y su partener le tapaba la boca, justo en el momento en que la rima hacía suponer que iba a decir una palabra subida de tono, todo dentro de un marco de encantadora ingenuidad.

En el sketch La Familia, que representaba a una típica familia uruguaya, él hizo un personaje muy famoso, llamado El Negrito. "Guita" Vidal hacía del padre, Henny Trayles era la madre, y él hacía de un hijo bastante díscolo. "Él lo hacía como era él, con su personalidad y su simpatía. Nunca vi un tipo que fuera tan igual, en la pantalla y en la vida. Era la misma persona", dice Denevi con emoción.

Autor de algún disco (Solo de guitarra, de 1976), ganador del Martín Fierro como Mejor Animador en 1988, la carrera de Carámbula contó con varios espectáculos teatrales que multiplicaron su popularidad, entre ellos Zulma tiene un Berugo redondo, junto a Zulma Faiad, Duro de parar, Con un clavo en el zapato y Con Berugo en Grupo, junto al grupo cómico musical Tocata y Fuga, con el que se despidió del público uruguayo en 2008 en La Colmena.

"Hizo un salto muy grande: de Las Piedras a Buenos Aires hay un cambio muy grande, y en Argentina el público siempre lo recibió muy bien", afirma Frade. "Los que pertenecemos al mundo del espectáculo le estamos muy agradecidos a Berugo por haber realizado cosas muy lindas, y muy importantes. Y siempre sin decir malas palabras y sin agredir en absoluto. Justamente el humor es eso: dar la intención. Pero seguramente los chicos jóvenes no recuerdan, porque nosotros no tenemos historia", reflexiona de la Cruz.

Y Denevi agrega: "Yo lo conocía a Berugo realmente mucho. Y me pasó una cosa curiosa con él. Él conducía en televisión un programa de preguntas y respuestas que tuvo mucho éxito. Y lo vi conduciendo, y le vi en los ojos un brillo raro. Él lo conducía como siempre, pero yo pensé: a Berugo le pasa algo. Y llamé a Eduardo DAngelo, y le pregunté: ¿A Berugo le pasaba algo? Porque tiene una mirada terriblemente triste. Y me contó que estaba en el inicio de esa enfermedad. Y la próxima vez que yo vi a Berugo, ya era otra persona. Lo minó la enfermedad con gran crueldad. Por eso uno ante la noticia, está como avisado, porque lo sabía enfermo desde hace mucho tiempo".

En sus apariciones públicas solía bromear con su salud. "Cuando me enteré de su muerte, me agarró mal. Pero después, pensando en todo lo que había sufrido por su enfermedad, estará fantástico allá arriba, con tanta gente amiga", comenta Cacho de la Cruz buscando el lado más amable ante esta pérdida.

"Soy el último de los mohicanos: los indiecitos van cayendo de a uno", remata Frade, buscando también aportar un tono más distendido ante el fallecimiento de este gran músico, actor y hombre de televisión uruguayo.

Los recuerdos.

El humorista uruguayo falleció en su casa de Belgrano, en Buenos Aires, luego de una larga lucha contra el párkinson. Esta galería de fotos repasa buena parte de su carrera, desde sus tempranos éxitos en "Telecataplum", cuando casi de chiquilín supo de la popularidad, que luego incrementó en Buenos Aires, gracias a un público porteño que lo siguió con fidelidad.

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