La Sala Balzo recibe hoy “Dos coreógrafas, un poeta”

Benedetti llevado al arte de la danza

Espejo. Un personaje se multiplica en nueve intérpretes en este trabajo coreográfíco de Maucouvert.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Un personaje se multiplica en nueve intérpretes en este trabajo de Maucouvert.

Dos coreógrafas de trayectoria, Annick Maucouvert y María Inés Camou, presentan desde hoy un trabajo que propone llevar a la danza la poesía de Mario Benedetti. Se llama Dos coreógrafas, un poeta, y va en la Sala Balzo, del Auditorio Nacional Adela Reta, hoy, mañana y el domingo, siempre a las 20.30. Entradas en TickAntel a $ 490.

Ellas trabajan juntas por primera vez, y cada una con su lenguaje y sus bailarines, buscarán que un nuevo camino para llegar al autor de La tregua. Camou desde un estilo más clásico y Maucouvert desde uno más moderno, realizan un espectáculo en dos partes. Camou presenta Al fin es un océano, sobre el poema “Pasatiempo”, mientras que Maucouvert ofrecerá Transparences, sobre el cuento “Transparencias”.

“El poema ‘Pasatiempo’ habla sobre las diferentes etapas de la vida, y cómo se la va dimensionando de distinto modo a lo largo de las etapas que vamos transitando. Y paralelamente, cómo se va dimensionando la muerte. Me gustó mucho cómo en ese poema él utiliza la imagen del agua, como el fluir de la vida, sus ciclos. Y esa imagen del agua me llevó a las claves del movimiento”, explicó Camou a El País.

La coreografía de Camou transcurre en unos 20 minutos y cuenta con música de Georg Friedrich Händel, y un numeroso cuerpo de bailarines. “La motivación fue el poema de Benedetti, pero ligado a inquietudes de mi propia vida: ya soy una mujer que está entrando en la última etapa de la vida. Cuando uno es niño las cosas pequeñas son gigantes y la muerte no existe. Y después al contrario: la muerte empieza a estar más presente”, agrega la artista.

Camou señala que buscó y encontró una música que aportara mucha fluidez, para dar esa idea del agua. “Mi idea inicial fue que yo me imaginaba a Benedetti, como cualquier montevideano, enfrentado al mar. Nosotros siempre estamos mirando el mar. Y ese eterno movimiento de las olas, que nacen, crecen y mueren constantemente, surge el comienzo de la obra: y desde allí empiezan las distintas etapas de la vida”.

Por otra parte, el texto que escenifica Maucouvert está basada en un cuento del libro “Con y sin nostalgia”, y el objetivo de la artista es combinar literatura, teatro y música en vivo, con el aporte de un bandoneón. En el trabajo, de 50 minutos de recorrido, los bailarines aportan también composiciones personales, en una obra que se centra en los nexos entre el estado emocional, la palabra, y el movimiento.

A partir de la locura de una mujer, se estudia en esta segunda parte por qué y cómo se desarrollan estos estados, a través de la intimidad y la corporeidad de nueve bailarinas que representan todas a la protagonista. Para eso se contó con la música de Camerata de Tango, Luis de Matteo, Henry Purcell y Santiago Lorenzo.

“Uno, como uruguayo, tiene una identificación con Benedetti, porque tiene una simpleza para decir las cosas. Y esa simplicidad tiene una profundidad muy grande, una síntesis maravillosa. Él logra expresar algo muy profundo que sentimos todos, con una simplicidad que conmueve”, reflexiona Camou.

“Para mí, la imagen del agua en movimiento es algo que me dio como la textura de la coreografía que iba a manejar. Un movimiento siempre fluido, constante, que no se quiebra. Un movimiento que fluye como el agua. Eso es lo que busco, y a su vez estoy trabajando con un grupo de bailarines jóvenes, chicos que tienen una fuerte base en ballet, pero a su vez trabajan en danza contemporánea. Así que estamos trabajando esa fusión”, remata.

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