GUÍA DE TEATRO PARA EL FIN DE SEMANA

Dos autores americanos en manos de un director

Gustavo Antúnez: dos obras en cartel y mucho para decir.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Fiesta: "Veraneando con mamá" apuesta a un humor negro. Foto: Alejandro Perischetti

Dos obras dirigidas por Gustavo Antúnez animan por estos días la cartelera de teatro. Los viernes en Teatro del Anglo a las 21:30, está llevando a escena Veraneando con mamá, y los sábados en La Gringa, a las 23:30, Poe, el poder de las palabras. Dos programas sobre autores norteamericanos bien distintos, que invitan a incursionar en géneros intensos: el primero, de humor negro, el segundo, de suspenso.

Veraneando con mamá reúne una decena de actores para contar el intento de un par de amigas de tener unas buenas vacaciones, junto a la disparatada madre de una de ellas y otros raros inquilinos. El texto, de Christopher Durang, conjuga una catarata de situaciones delirantes y de tono absurdo, para pintar desde un ojo crítico el modo de veranear (y de vivir) hoy en día.

La denuncia que lanza el autor procura tomar una estética propia sobre el escenario. "En el proceso de concepción del espectáculo, la idea de tener música interpretada por Marilyn Monroe como ícono de belleza y de la sociedad norteamericana, siempre estuvo presente. Y vincularlo a algo más liviano (grandes comillas en liviano), como el arte pop de Warhol. Un buen ejemplo del uso de las herramientas que te da el sistema para denunciarlo", comenta a El País Antúnez, quien lleva ya dos décadas trabajando en el teatro profesional local.

Utilería y vestuario con citas al pop art complementan un montaje que ofrece truculencias como una decapitación o la extirpación de genitales a un violador. "Denuncia nuestra creciente adicción a lo escatológico, a la tragedia del otro, a nuestros valores corrompidos, a esta carrera infernal, inconsciente (o no), por perder la identidad, masificándonos, respondiendo a lo que nos marca nuestra sociedad con tanto supuesto progreso a nivel tecnológico", agrega el director.

Poe, el poder de las palabras incluye versiones escénicas de Una historia de las montañas, Ragged, Revelación mesmérica y El cuervo, entre otros relatos. El objetivo fue unificar estos ambientes, para ofrecer un espectáculo delicado y profundo, que ahonde en la poesía del Edgar Allan Poe más romántico y filosófico, manteniendo la línea general de suspenso y terror.

"El proceso de trabajo fue exhaustivo, generando una dramaturgia nueva, como de cine en el teatro. Creo que es una buena definición. Hay detalles que el espectador tal vez ni registra conscientemente, pero desarrollamos una técnica por la cual el relato no está alineado con la acción física del intérprete. Esa técnica nos llevó meses pulir y se ve en varios momentos, cosa que le da una extrañeza y elegancia particular", describe Antúnez.

En escena están Silvia Bilbao, Paola Mallarini, Julieta Lucena, Lola Lemo, Bettiana Navarro y el propio Antúnez, y el trabajo busca transitar el suspenso pero también lo poético. "El corazón último de Poe se ve en la poesía", señala el director sobre el narrador y poeta que tantas veces ha sido llevado a escena por los teatristas uruguayos. "Poe es inmenso: contando con buenos recursos técnicos y humanos, se convierte en una fuente de infinitas posibilidades para los actores y directores y técnicos teatrales", remata.

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