TEATRO

Apasionado que busca su propio instante de gracia

A los 91 años, Peter Brook sigue llevando sus obras al mundo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Peter Brook

Rompió esquemas en el siglo XX llevando a escena El Mahabharata, el poema más largo de la literatura mundial —18 volúmenes y 90.000 pareados, una compilación de los mitos, leyendas, guerras, el folclore, la historia y la teología de la India ancestral—.

A los 91 años, Peter Brook, apasionado de los clásicos españoles, cita a Cervantes, Lope de Vega o Calderón como grandes maestros, cree que hay una serie de obras literarias en las que está todo escrito y que siempre es necesario volver a ellas para encontrar el origen de todo.

No le gustan las etiquetas y manifiesta una humildad tan transparente como sus ojos azules. Este mes llevó a Madrid Battlefield, epílogo de la El Mahabharata, pieza que comienza con un campo desolador lleno de cadáveres y dos familias enfrentadas. Fue la excusa para esta entrevista.

—Le consideran el mejor director teatral del siglo XX.

—Cuando la gente joven me pide consejo les digo que no crean lo que oigan. Yo no creo que sea el mejor. Vivimos una era en la que todo se etiqueta para vender. Ser el mejor es una etiqueta comercial, no es importante y no ayuda. Si alguien quiere ver algo es porque le interesa y entonces lo comparte. Mi único interés es compartir mi trabajo.

—El ser humano es un animal en conflicto permanente. Battlefield habla de ello y lo pone en el escenario.

—Nadie sabe qué es el ser humano y las distintas posibilidades que tiene, todos somos fragmentos. Cada pieza es única pero importante para un conjunto. Los problemas profundos que tenemos son los mismos que tenían al principio de la humanidad.

—¿A qué se debe este regreso al Mahabharata después de haber triunfado hace más de tres décadas?

—Existe un pequeño número de obras que son más ricas que todo lo que se haya escrito después. En la India dicen que lo que no está en ese poema no está en ningún sitio. Lo mismo dicen los cristianos o los musulmanes. Existe un punto de encuentro entre la eternidad y la actualidad. Los españoles y los británicos tenemos un punto de encuentro porque hemos tenido la oportunidad de leer a Calderón, Lope de Vega, Cervantes y Shakespeare, aunque parezcan distintos son iguales.

—¿Cuándo se produce el momento mágico en el teatro?

—El teatro es un punto de encuentro entre un número de personas que han preparado algo durante meses o años y un público con expectativa para recibir algo, si se consigue que las historias y los personajes lleguen al espectador entonces se produce ese instante especial. Podría comparase con lo que te oferta un restaurante. El comensal cuando llega el plato a la mesa es capaz de distinguir lo bueno de lo que no lo es malo. Sabe si el producto es de calidad o no. El misterio es una vida de trabajo.

—Con 91 años, muchos de ellos en los escenarios ¿por qué sigue de un país a otro con su espectáculo?

—Para vivir un momento de gracia.

—¿Las guerras dan mejores obras que la paz?

—En el teatro existen monólogos, pero a mí no me interesan. Empieza con un encuentro entre dos personas en el que afloran las dificultades, una relación en la que los personajes quieren entenderse pero en la que se esconden millones de razones que les llevan al enfrentamiento. Para mí, esta es la razón del teatro. Si asistes a ver un espectáculo en la que los personajes se llevan bien, se acaba. EL PAÍS, ESPAÑA

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