DON PASQUALE

Un anciano apasionado en una época llena de fantasías

Hoy sube a escena en el Teatro Solís la famosa ópera bufa de Donizetti.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Don Pasqueale. Foto: Difusión

Esta nochecita a las 20:00 el telón del Solís se levantará para dejar ver esta versión de Don Pasquale, de Gaetano Donizetti, cuya producción fue creada en Buenos Aires, luego llevada a Rio de Janeiro, y desde hoy dará tres funciones, con la Orquesta Filarmónica de Montevideo acompañando desde el foso, bajo dirección musical de Martín Jorge.

La puesta en escena, del régisseur brasileño André Heller- Lopes, fue premiada en Argentina y Brasil, y ahora llega con nuevo elenco y adaptada al escenario del Solís, que el artista carioca considera ideal, dado que es una sala cuya antigüedad instala al espectador en la trama de esta ópera.

"Yo creo firmemente en que la ópera empieza y termina en las voces de los artistas. Así que mi trabajo y el de mi equipo, es crear una atmósfera, crear los caminos para transmitir la obra del compositor. Yo les aporto a los cantantes mi visión, pero cuando uno tiene cantantes con musicalidades tan singulares, uno tiene que saber aprovechar esas calidades", explicó a El País Heller-Lopes, al frente de un elenco que encabeza Fernando Barabino (a cargo de Don Pasquale), secundado por la soprano chilena Patricia Cifuentes, el tenor italiano Francesco Marsiglia y el barítono Darío Solari.

"Acá contamos con Barabino, que es un gran cantante uruguayo, un veterano, que trae consigo mucha experiencia. Cuando charlamos me cuenta anécdotas graciosas del Metropolitan, de Renata Tebaldi. Y eso me encanta, porque tenemos un Don Pasquale de verdad, con todo su carisma. Y yo tengo que jugar con ese carisma, sería un desperdicio no hacerlo", agrega el artista brasileño de proyección internacional.

Barabino dará vida a ese personaje que de algún modo representa las debilidades de una persona en su vejez, que llega a conocer momentos de verdadero dolor. Y a su ver, la ópera juega con los arquetipos de la comedia del arte, desnudando con humor la cotidianidad, las ambiciones, intrigas, y la búsqueda del amor, en un juego de identidades y disfraces.

Escenografía y vestuario serán de época. "Daniela Taiana, a cargo del diseño de escenografía, aceptó mi desafío, de no trabajar con nada tecnológico, ni proyecciones ni nada. Nada que no fuera hecho con las manos. Y ella creó una escenografía que juega con la perspectiva, el trompe-lil, que con las luces cobra toda una magia que recuerda a Carlo Goldoni pero también podría ser a Giorgio Strehler".

Los figurines, de Sofía Di Nunzio, prometen completar el efecto de conjunto, con muchos elementos de la comedia del arte. "El vestuario habla mucho de la personalidad de los personajes, sus transformaciones. Fuimos creando esa mirada un poco fantasiosa desde la psicología de los personajes", indica el director de escena.

Heller-Lopes ha trabajado mucho en la región y en Europa, y no es la primera vez que se presenta en Uruguay, aspecto que lo convierte en un conocedor de los entretelones de la gestión. "Creo que ahora, la ópera en Latinoamérica está empezando a estar más activa, y creo que la Ola (Ópera Latinoamericana) se ha desenvuelto. Y hay una voluntad de las personas que están al frente de los teatros de hacer coproducciones, que un espectáculo que se crea en Montevideo pueda llegar a Chile: los escenarios tienen más o menos el mismo talle. Y eso nos posibilita también conocer a los artistas latinoamericanos. Creo que hay una manera latinoamericana de hacer ópera. Y creo que todavía a los cantantes latinoamericanos no siempre se los valora lo suficiente", afirma.

Sin embargo, el director señala que los acuerdos entre los directores de las salas públicas de los países de la región, no siempre van de la mano de una normativa legal que permita agilizar las operaciones. "Las leyes de los países, del Mercosur sobre todo, no están todavía pensadas para facilitar las coproducciones. No tiene sentido que una producción de un teatro argentino tenga que pagar aduana, o que sea tan difícil para llevarla a Brasil. Hay que cambiar un poco las leyes porque el arte no tiene el presupuesto que puede manejar la industria. Ahí se necesita una ayuda, que no consiste en pedirle dinero a nadie, pero sí en no tener que pagar más plata, más allá de los presupuestos chicos con los que creamos nuestros milagros", remata el director de escena.

Don Pasquale se presenta hoy viernes 19, domingo 21 y martes 23 a las 20:00. Entradas en la sala y en Tickantel; valen $ 1190, $ 1480, $ 850, $ 550 y $ 210. En la función del martes 23 se celebrará el aniversario del Teatro Solís.

El Solís cumple 160.

Don Pasquale es una ópera que los uruguayos han visto repetidas veces a lo largo de mucho más de un siglo. En el Teatro Solís se dio por primera vez en 1872, y se repuso al año siguiente, aunque ya había sido presentada en Montevideo en ocasiones anteriores. De hecho, en el viejo Teatro San Felipe (donde hoy está el Palacio Taranco) se la hizo por primera vez en 1853, por la compañía de la soprano Ida Edelvira, quien dio a conocer al público uruguayo muchos títulos operísticos hasta entonces desconocidos. Luego, en 1856 se volvió a dar en el San Felipe a cargo de la compañía de Sofía Vera Lorini, la soprano que en ese mismo año inauguró el Teatro Solís, y que ahora está cumpliendo 160 años.

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