Entrevista con Araceli González

“El amor nunca pasa de moda”

La reconocida actriz argentina estará desde mañana en Teatro Metro con Los puentes de Madison

Araceli González
Araceli González. Foto: La Nación

Sos figuras que el público uruguayo sigue muy de cerca: Araceli González y Facundo Arana, y desde mañana se los puede ver en un mano a mano en el Teatro Metro, donde presentan un título que significa mucho para todo el mundo: Los puentes de Madison. Aquella película famosa de 1995, dirigida por Clint Eastwood e interpretada por el propio Eastwood junto a Meryl Streep, se verá sobre el escenario a cargo de estos dos grandes protagonistas, que asumen los roles de un fotógrafo aventurero y un ama de casa, que se enamoran en el momento equivocado.

“Para mí, ensayar este personaje de Francesca, fue como bucear dentro de mí. Es un personaje que me dio un conocimiento personal muy profundo: creo que esta Francesca son todas las mujeres de mi vida juntas. Siento que no solo estoy representando a la protagonista de esta historia, sino que también represento a esas mujeres preciosas que marcaron mi vida, que por parte de la familia de mi madre son italianas. Creo que tengo mucho de ellas, y saqué mucho de ellas para este personaje: la manera de expresarse, la intensidad, también lo vulnerable”, contó Araceli González a El País.

Las tres décadas de carrera de esta actriz, describen varias épocas de la televisión argentina, con éxitos tan tempranos como la tira La banda del Golden Rocket, que tan bien da cuenta de aquel espíritu juvenil de principios de los años 90. Desde aquel tiempo hasta hoy, en teatro, cine y televisión, los hitos se fueron sumando, hasta este presente que le ofrece este nuevo desafío. “No van a ver a Araceli arriba del escenario. Van a ver a Francesca, porque hemos hecho con el director todo un trabajo corporal, e incluso hasta el habla del personaje sale desde otro lugar”, adelanta la reconocida actriz.

-¿Cómo arrancó la gira de Los puentes de Madison?

-La verdad es que el público de Chile me sorprendió, porque es un lugar al que nunca había ido a actuar. Y recibimos un trato precioso. O sea que esta cruzada ya empezó bien. Y el Interior de Argentina es hermoso cómo nos recibe. A Uruguay sí, ya fui y sé cuánto les gusta el teatro. Siempre nos reciben con calidez, y supongo que también va a ser así en este caso, que vamos a contar una historia de amor tan hermosa. Yo ya estuve actuando en Uruguay en 2011, con Cuando Harry conoció a Sally, y la verdad es que nos fue muy bien. Y haciendo esta obra uno nota que las historias de amor nunca pasan de moda, porque el amor nunca pasa de moda.

-¿Cómo fueron los ensayos de la obra?

-Cuando me ofrecieron hacerla, me dio una gran alegría, porque como actriz, es muy significativo por poder hacer un libro como éste, tan impecable, y por lo emblemática que fue la película. Además, significó trabajar con El Indio Romero, un director de teatro que trabaja mucho desde la profundidad de los actores. Él saca lo mejor de uno para armar tu personaje.

-Vos empezaste como joven modelo famosa, y luego pasaste a la actuación. ¿Sentís que haber comenzado en el modelaje te hizo pagar un derecho de piso como actriz?

-Para mí todo se relaciona, y todo me sumó. Creo que a veces entre los actores puede haber un preconcepto, o se puede subestimar, a los que vinimos de otro lado, y luego nos insertamos en la actuación. Sobre todo desde el actor que se inició como actor, desde el principio de su carrera. Para mí haber sido modelo primero, me dio lo que hoy suma en mi actuación. Lo que yo hice dentro de la moda, hoy suma para lo que soy hoy como actriz. No creo que sea algo que me reste. Porque en el modelaje te enseñan a tener conciencia de un expresión corporal, que el teatro también te exige. Una modelo tiene que saber cómo pararse, cómo caminar, cómo manejarse. Siempre digo que la manera de pararme fue lo que a mí me salvó en la vida.

-En tus comienzos tuviste que adaptarse a un mundo que te era ajeno.

-Claro. Cuando yo empecé con todo esto, venía de Ramos Mejía, y mi vida era otra. Y la manera de pararme en la vida fue lo que a mí me salvó. Yo vine con menos diez: yo empecé sin conocer a nadie en el medio. Y lo hice respetándome como mujer, y respetando mi trabajo. Como uno se para en la vida, es el respeto que vas a recibir. Eso yo les enseño a mis hijos, más allá de que ellos cargan con el plus de ser hijos de personas que ya tienen una carrera en el medio. Y yo les digo a ellos que no tienen que renegar de ese plus, pero también que tienen que recorrer su propio camino.

-Luego tu carrera luego creció junto con la tele argentina. ¿Hoy cómo ves a esa televisión que tanto te dio?

-Y, la televisión argentina está con poco trabajo. Lamentablemente. Algo tiene que suceder. Yo creo que de las crisis siempre pueden venir cosas mejores. Hoy la televisión argentina hoy está viviendo una crisis económica, como también la vive el país. Porque repercute la economía del país en la televisión, lógicamente. Y eso hace que se generan menos proyectos, y que los actores trabajen menos. Pero por otro lado, hace que los actores se empiecen a inquietar, y ellos mismos empiezan a presentar proyectos. Entonces, se va a generar otra modalidad de trabajo. Las crisis son importantes para reaccionar, y para creer en uno. Yo también ahora presenté un proyecto, y estoy esperando que me haga la devolución un canal.

-¿Te gustaría haber hecho más cine?


-Hacer cine es bastante difícil, porque el cine tiene un trayecto que es más dificultoso. Como que tenés que ir haciendo películas, hasta pegarle en una. Esa profesión tiene eso. Muchas veces me han llegado propuestas que sentí que no tenían nada que ver con lo que yo quería hacer, y en muchas oportunidades he dicho que no. Pero me encantaría hacerlo: me parece que como actriz estoy en una edad preciosa para hacer cine. Porque demanda una madurez, que el actor con los años puede ir capitalizando a partir de su experiencia.

-De La banda del Golden Rocket, ¿qué recuerdos te quedan?

-La mejor época de mi vida. Era un grupo de actores hermoso, éramos jóvenes, que la estábamos peleando en este mundo de la actuación. Fue una camada de actores impresionante: fijate que todos siguen trabajando. Creo que no hubo nada más como aquello. Representábamos a la juventud de esa época. Fue lo mejor de mi vida. Trabajaba también mucho haciendo desfiles, representando las mejores marcas del país. Gané dinero para comprarle la casa a mi madre, para comprarme mi casa yo. Fue una época de crecimiento glorioso. La mejor época de mi vida. Cuando sos joven te sentís siempre inmortal: el futuro siempre lo ves bello.

Los puentes de Madison
Los puentes de Madison. Foto: Difusión
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Se agregó otra función el sábado dada la demanda

Desde mañana hasta el domingo, en Teatro Metro se podrá ver la versión argentina de Los puentes de Madison, una gran historia de amor de todos los tiempos, que ahora llega a Montevideo, con producción general de Javier Faroni y dirección de Luis Indio Romero.

Araceli González y Facundo Arana llevan adelante esta pieza que narra el encuentro entre dos personas que se conocen casualmente, se enamoran perdidamente y viven en tan solo cuatro días la mejor historia de amor de sus vidas. “Con Facundo nunca habíamos trabajado juntos, y en los ensayos nos tuvimos que conocer profundamente. Porque eso es importante para hacer este tipo de obra, que demandan una intensidad creíble. Fue un trabajo en el que por momentos hubo choques, llantos, alegrías, y hoy estamos en un punto de conocimiento, como actores, los dos, que hace que el escenario vibre”, puntualiza la actriz.

Las funciones son en Teatro Metro (San José y Zelmar Michelini) mañana a las 21.00, el sábado a las 21.00 y a las 23.00 y el domingo a las 20.00. Entradas en Abitab, a $ 1690, $ 1390 y $ 1190.

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