ADIÓS

Amelita Vargas, carisma cubano y leyenda porteña

Falleció a los 91 años, la actriz y bailarina Amelita Vargas

Amelita Vargas, una leyenda del teatro porteño. Foto: Archivo
Amelita Vargas, una leyenda del teatro porteño. Foto: Archivo

La actriz y bailarina cubana Amelita Vargas falleció a los 91 años en Buenos Aires, donde residía desde la década de los años 40, informó el domingo el teatro Comafi de Buenos Aires. Desde hace varias semanas Vargas se encontraba internada en el Sanatorio Colegiales, donde falleció.

“Falleció Amelita Vargas. Nacida en Cuba, comenzó su carrera en el teatro El Nacional en la década del ‘40”, publicó el teatro bonaerense en su cuenta de Twitter.

Vargas nació en La Habana (Cuba) en 1928, y a los 15 años se instaló en México, donde trabajó en distintos establecimientos como El Patio del DF, el lugar de espectáculos más importante de la capital mexicana, donde compartió escenario con Mario Moreno Cantinflas y el cantante Pedro Vargas.

Tras pasar por México y Estados Unidos, donde trabajó en clubes nocturnos de San Francisco, llegó a Argentina en 1946 y no se fue más. Participó en varias obras del teatro El Nacional como ¡Se acabó el jabón!, y un año después debutó en el cine con la película Con el diablo en el cuerpo, dirigida por Carlos Hugo Christensen.

Su mayor reconocimiento llegó pocos años después de la mano del cineasta Carlos Schlieper, con quien trabajó en las comedias Arroz con leche y Cuando besa mi marido, ambas estrenadas en 1950.

“La reina del mambo”, como se la conoció, fue una figura del sello General Belgrano, gracias al vínculo con el director Enrique Carreras. Allí, la cubana protagonizó junto a Alfredo Barbieri varias películas donde no faltaban los cuadros musicales de mambo, rumba y chachachá, que fueron su sello característico.

Diez años después, en 1960, participó en La procesión, que compitió representando a Argentina en el Festival Internacional de Cine de Cannes. Y en 1964 participó en Cleopatra era Cándida, que protagonizaron Niní Marshall y Juan Verdaguer.

Luego de trabajar varios años como vedette en teatros de revistas porteñas, se retiró de la actuación a finales de los años 60. Aunque nunca terminó de concretarse su retiro. Volvió a participar en varias obras (Antonio Gasalla la contrató en los años 70 para un espectáculo en Calle Corrientes) y trabajó en La obertura que dirigió Julio Saraceni en 1977, su última película.

Sobre el final de su carrera se inició en el mundo de la televisión con el programa humorístico El gordo y el flaco, que se emitió entre 1991 y 1992.

En 1999 tuvo una participación en la serie Muñeca Brava, la exitosa telenovela que protagonizaron Natalia Oreiro y Facundo Arana.

Vargas, quien no era de dar explicaciones a la prensa sobre sus relaciones sentimentales, estuvo casada en dos ocasiones, con el director y guionista Tulio Demicheli y luego con el actor y también director Mario Lugones, y no tuvo hijos.

En 2005 fue homenajeada en el Museo del Cine Porteño junto a otras personalidades reconocidas del espectáculo argentino como Mirtha Legrand, Amelia Bence y Elsa Daniel. Al año siguiente también fue premiada con Enrique Pinti.

Sus últimos años los pasó en su vivienda del Barrio Norte de Buenos Aires, donde nunca abandonó su gran pasión, el baile.

“Me siento muy bien. Tengo gente amiga, lo paso lindo y nunca dejé de bailar. Siempre estoy alegre”, afirmó en una entrevista a La Nación el año pasado.

La despedida de Vargas se realizó ayer al mediodía en el Panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita.

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