El reconocido actor catalán Lluís Homar de visita en Uruguay

"Con Almodóvar viví momentos de luz y momentos de sombra"

El protagonista de éxitos como Los abrazos rotos, de Almodóvar, se presenta desde mañana en Sala Verdi

Lluís Homar
Lluís Homar llega por primera vez a un escenario uruguayo. Foto: Leonardo Mainé

Para muchos uruguayos, el nombre del actor catalán Lluís Homar se relaciona con el cine almodovariano, con películas inolvidables como La mala educación y Los abrazos rotos. Su carrera como actor y director teatral, sin embargo, es enormemente más amplia, y se remonta a los años 70, al surgimiento de Teatre Lliure (Teatro Libre), grupo considerado como uno de los más renovadores de la escena española. Su presencia mañana y el domingo en Sala Verdi será además de la mano de un texto emblemático de la literatura escénica de su tierra: Tierra baja, de Àngel Guimerà, obra de fines del siglo XX que él presenta en versión renovada, bajo dirección de Pau Miró. En entrevista con El País, el notable actor reflexionó sobre algunos tramos de su trayectoria.

-Siempre volvés a este texto de Guimerà.

-Sí, es un texto que todavía hoy me apasiona. Yo lo descubrí la primera vez que hacía teatro de aficionados. Siempre sentí una conexión muy grande con ese personaje enamorado del amor, eso que tiene de primitivo. Siempre me ha apasionado esa figura, de cuando el hombre y la bestia se encuentran. La obra la hice varias veces, y ahora se me ocurrió hacer esta versión, en la que más que el personaje hago la obra en sí. Me gusta mucho el carácter simbólico que tiene la obra, de la tierra alta y la tierra baja. Mayormente estamos en la tierra baja, esa lucha desenfrenada por sobrevivir. Pero la tierra alta es un espacio de luz.

-¿Cuál es tu película favorita, de las tuyas?

-Diría dos, aunque igual mañana diría otras: Pájaros de papel, de Emilio Aragón, y La mala educación, de Pedro Almodóvar. Cuando leí el guion de La mala educación sentí una conexión. Una sacudida muy potente. Me acuerdo que iba en el avión de Barcelona a Madrid, para verme con Pedro, en una entrevista a prueba: y leí el guion sentí que algo me había transpuesto mucho. Bueno, creo que el New York Times dijo que era una de las diez mejores películas de la década. Y en España no tuvo una buena acogida. Quizá porque fue el momento en que convivió con Mar adentro, que tuvo tanto éxito. Para mí La buena educación no es una película redonda: pero a veces en las obras imperfectas…

-¿Cómo es ser dirigido por Almodóvar?

-Depende. Yo he vivido situaciones muy agradables y situaciones que no.

-¿Es un director que marca mucho a los actores?

-No me gusta mucho hablar de eso. Me parece una pregunta un poco tópica. Si no te importa prefiero no hablar más de eso. No es algo que me apetezca mucho.

-¿Cómo ves la producción cinematográfica española hoy?

-En este momento me es muy difícil opinar de eso, porque he tomado como distancia, desde hace cuatro o cinco años con el cine. Por otro lado, a mí me tocó vivir una etapa de tránsito: en el momento que hice más cine, trabajaba en un tipo de producción media, que hoy prácticamente desapareció. Hoy están las grandes producciones, y las que prácticamente no tienen medios. Yo veo hoy un potencial importante, y mucho talento, sobre todo en la gente joven. Pero el cine español viene de una desatención enorme: porque crisis ha habido en todos lados. Pero es distinto cómo han vivido la crisis de la cultura en Francia que en España. En Francia, independientemente si el gobierno es más de derecha o de izquierda, la cultura no se ve afectada. La cultura es entendida como un servicio público, como la sanidad o la enseñanza. Eso todavía no ha llegado a España. ¿Llegará algún día? No lo sé.

-El cine de Almodóvar le dio una dimensión nueva al cine español en el mundo.

-Sin duda, Almodóvar ha creado una marca. Y es una marca buena. La aportación de Almodóvar es algo muy serio. En unos años, ha renovado la imagen de España en el mundo a través de su cine. Y eso es una aportación incalculable. Eso tiene un valor enorme. Yo era muy fan de Entre tinieblas, tengo una especial predilección por esa películas, con esas monjitas que tomaban de todo. Y de las películas más recientes, sin lugar a dudas La mala educación. También Todo sobre mi madre, y Hable con ella, que es una película redonda. La mala educación no es una película redonda, pero para mí es la gran película de Almodóvar.

-¿Cuánto cambió Teatre Lliure en más de cuatro décadas de existencia?

-Eso es muy difícil de responder. Nació en un momento en el que hacer teatro en catalán y de repertorio, era revolucionario. Estaba todo por hacer. Veníamos de 40 años de dictadura. Desde entonces hasta ahora, ¿cuál es el momento social hoy? Una sociedad viviendo momentos realmente complicados, con unos señores que están en la cárcel sin ningún tipo de sentido. Y eso desencadena una especie de desencanto. Yo también soy de los que pienso que hay que ser muy crítico: se han hecho muchas cosas mal desde Cataluña en los objetivos, que siempre son nobles. Y el teatro es un poco reflejo de todo eso. 

-¿Hoy cómo ves al Teatre Lliure?

-Lliure hoy creo que está en un buen momento para trabajar y poner los cimientos para que atraviese siglos. Para que sea la Royal Shakespeare, o la Comédie-Française. Yo estoy infinitamente agradecido porque en Lliure he vivido esa especie de montaña rusa, cosas muy potentes y cosas muy duras. Pero es mi gran maestro de vida. A veces se aprende más cuando las cosas no salen. A veces cuando algo va más, eso te está ayudando a que te plantees cosas. Y aunque no he querido entrar en detalle, eso también me ha pasado con Almodóvar. Con Almodóvar viví momentos de luz y momentos de sombra. Pero estoy muy agradecido a Almodóvar, como al Lliure, porque han sido dos maestros importantes en mi vida. Que me han hecho vivir cosas buenas, otras no tan buenas, y otras duras. Pero éste es mi recorrido, del cual me siento muy orgulloso. Y agradecido.

Lluís Homar
Lluís Homa sube a escena mañana en Sala Verdi con "Tierra baja". Foto: Difusión
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Diez días para vivir experiencias escénicas intensas

 Hoy comienza el Festival Temporada Alta de Girona, que reúne en Sala Verdi, hasta el domingo 10, a cuatro espectáculos de Argentina y España, más una obra local.
Esta noche a las 22.30 se estrena en el sótano de Sala Verdi Dados tirados, una obra del artista inglés radicado en Uruguay Anthony Fletcher, quien en su montaje mira al Montevideo de hoy a través del lente del Londres de los años 60.
Mañana a las 20.30 y el domingo a las 19.30 subirá a escena Lluís Homar, con la obra Tierra baja.
El lunes 4 y martes 5 a las 20.30 se dará Calma!, que con dirección e interpretación de Guillem Albà mezcla el teatro visual y el poético, siguiendo una estructura narrativa clásica.
El jueves 7 y viernes 8 a las 19.00, 20.00, 21.00 y 22.00 se presenta una obra a escala pequeña, solo para media docena de espectadores por función. Se trata de Cases, que viene desde Cataluña para proponer una vivencia escénica que tiene algo de juego de casa de muñecas, o de juegos de construcción de edificios con piezas pequeñas.
Finalmente, el sábado 9 a las 20.30 y el domingo 10 a las 19.30 se dará La intención de las palomas, obra que llega desde Argentina, y que interpretada por Federico Buso, habla sobre el proceso de madurez.

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