SE VA ARMANDO LA AGENDA TEATRAL

Aleandro y Medina reunidas por Shakespeare y el Sodre

De los montajes del 2017 destaca la actuación conjunta de ambas actrices.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Estela medina y Norma Aleandro: dos actrices legendarias darán vida a la obra de Shakespeare. Foto: Archivo El País.

Apenas está comenzando la temporada teatral y ya son varios los títulos que van a llamar la atención en este 2017. Uno de los que seguramente despierte más comentarios será la actuación conjunta de dos divas del Río de la Plata. En el marco de la tercera edición del Festival Shakespeare, va a haber un espectáculo que va a reunir a Norma Aleandro con Estela Medina, en el Auditorio Nacional Adela Reta. Ambas grandes intérpretes darán vida a un recital sobre textos de Shakespeare y otros textos, que se están armando para presentar el sábado 25 y domingo 26 de febrero.

No es la única sorpresa que Estela Medina prepara para este 2017. La gran trágica uruguaya estrenará en el festival de San Sebastián, en marzo, Sólo una mujer de teatro, un texto de Gabriel Calderón, con dirección de Levón, que lleva a escena aspectos de la vida de Margarita Xirgu. Será una co-producción de Reverso (Uruguay) y San Sebastián, y va a ser presentado, luego de su estreno mundial, en la sala Hugo Balzo.

Otra obra que promete despertar el interés del público local será He nacido para verte sonreír, que se va a presentar en el Festival Internacional de Artes Escénicas, como parte del segmento de espectáculos de Iberescena, ya que fue uno de los seleccionados por ese fondo de cooperación en la convocatoria 2016. Se presentará en la sala Hugo Balzo, en octubre, y en alguna sala del interior a determinar. La obra estará protagonizada por Isabel Ordaz, una de las grandes actrices españolas de teatro, cine y televisión, que ya ser presentó ante el público uruguayo en 2014, en la versión española de Lúcido, de Rafael Spregelburd, y es muy popular por su rol en la serie Aquí no hay quien viva. La obra se estrenará en el Teatro La Abadía, de Madrid, en marzo, y tiene como co-productor al uruguayo Nacho Fumero.

Este año, el festival internacional tendrá como país invitado a Italia, y también se va a hacer un foco en la dramaturgia chilena, a través de tres espectáculos de muy diferentes expresiones. Allí el público se podrá encontrar nuevamente con la dramaturgia de Guillermo Calderón, sobre obra de Mario Benedetti. La obra se llama Feo y es con técnica de teatro de objetos.

"La idea es que este festival internacional muestre espectáculos que no sea habitual que vengan por otros caminos, como podría ser un productor privado. Estamos viendo de traer obras que sean de un formato mayor, o que tengan alguna singularidad que le signifique un aporte al público", adelantó a El País José Miguel Onaindia, director del Instituto Nacional de Artes Escénicas, institución que está en la organización de estas iniciativas.

Este 2017 va a haber también una segunda edición del Festival Cervantino, y para evitar cierta competencia entre los diversos encuentros artísticos, se baraja la idea de poner el acento en otras disciplinas que no sean las escénicas, desde la música a las artes visuales y la literatura.

Onaindia, al ser consultado sobre si el teatro uruguayo suele ser de baja producción, explicó: "Es un problema latinoamericano, no solamente de acá. Y no se nota en los teatros oficiales: en la Comedia Nacional no ves problemas de costos de producción. Hay una tendencia general en el teatro latinoamericano a no hacer puestas, a trabajar con presupuestos bajos. Incluso a veces hay hasta una cierta desvalorización de ese aspecto. No consideran valioso una producción con excesivo costo. De todos modos, creo que muchas veces acá en Uruguay hay un cuidado estético en muchas puestas, no porque sean caras sino por el uso de los rubros técnicos".

Destacado gestor cultural, con larga carrera en Buenos Aires, Onaindia es un conocedor de ambos públicos, de uno y otro lado del Plata. "Hay una diferencia sociológica entre los dos países, entre las dos ciudades, y el teatro no queda ajeno. El público porteño es más sensible a la moda, a producir un fenómeno. De repente un espectáculo que sucede en un lugar poco convencional, o en un horario poco común, puede causar un fenómeno de novedad, a la que me parece que el público montevideano es menos sensible. No lo captás por ese lado: sí lo captás cuando hay calidad".

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